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Parábola del trigo y la cizaña y su explicación

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 28 feb 2015
  • 3 Min. de lectura

Jesucristo maestro y profeta.


Mateo 13:24-43 24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. 36 Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40 De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.


Amados hermanos, no hay mucho qué explicar de esta parábola que no haya sido dicho ya por el Señor Jesús a sus discípulos. Así como describió Cristo el acontecimiento de la vida en este mundo, se enfoca básicamente a los que él pone en el mundo (la iglesia) contra los que pone el diablo (sus secuaces). Aquí no incluye al pueblo de Israel o la nación judía, sólo la iglesia es referida. Por tanto, judío o gentil que sea de Cristo, es el trigo que ha de ser cosechado para ser guardado en el granero del Señor (Dios). De la misma manera, todo gentil o judío que se oponga al testimonio de que Jesucristo es el Hijo de Dios es representado por la cizaña que siembra el diablo y deberá ser quemada. Y la advertencia de “el que tiene oídos para oir, oiga” se refiere a que todos tienen la misma oportunidad de comprender este misterio espiritual. ¿Por qué? Porque así no habrá excusas de limitación o segregación, puesto que en la voluntad de cada quien estará el deseo o no de escudriñar y desenterrar las perlas de sabiduría espiritual. Y vuelve a recalcar que para Dios somos SUS HIJOS, no somos siervos ni esclavos. Así que siendo el nutritivo trigo debemos aprovechar nuestra estancia en el campo (el mundo) para crecer lo más hermosamente posible guardados en Cristo y resplandecer como el sol al momento de la siega. ¡Gloria al Señor y Dios Todopoderoso, Padre Celestial por semejante guía de nuestro proceder! Amén.


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