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Manual de operación de parte de Dios hacia nosotros.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 1 jun 2015
  • 7 Min. de lectura

Paz y Gracia de nuestro Señor Jesús sean en sus espíritus, amados lectores. Muchas personas han descrito a la biblia como un libro lleno de sabiduría religiosa, un aburrido texto de iglesia, un invaluable documento de hechos pasados, una fuente de relatos milagrosos, etc. Y a la verdad, cada quien interpreta el significado de la biblia según su estado espiritual. Pero al menos para mí, uno de los servidores espirituales que colabora en esta preciosa obra de realizar el blog “La Sana doctrina del Señor Jesucristo”, las escrituras son más que un solo conjunto de libros llenos de sabiduría y conocimiento de Dios y su hijo Jesucristo, son un acervo de manuales de vida de cómo operar nuestros cuerpos mediante nuestras almas y voluntad traídos por gracia de quien nos creó y por ende, conoce hasta el último detalle de nosotros: Dios.


Por tanto, me pareció bien compartir este alcance con ustedes, amados míos en la fe. De joven estudié ingeniería y la redacción fue uno de mis temas favoritos de estudio. Al igual que Pablo, hombre lleno de estudios, gustaba de utilizar sus habilidades de orador para atraer a todos los oyentes a los pies de Cristo, pues el mismo Espíritu Santo dentro de él le guiaba sobre qué decir y como dirigirse a las personas a su derredor. Así nosotros debemos dejarnos guiar por el Espíritu para que el testimonio de Jesucristo viviendo en nosotros sea verdadero y palpable a quienes nos miran, nos conocen.


Sin más preámbulos, tomé el segundo capítulo de la primera Carta de Pedro como referencia a tratar de hacerles ver cómo la vida en Cristo no es tan complicada de asimilar como muchos religiosos pretenden hacer ver con el fin de crear esclavos espirituales.


1 Pedro Capítulo 2


1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, 2 desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, 3 si es que habéis gustado la benignidad del Señor.


En estos tres primeros versículos, el Espíritu nos declara que, en aras de seguir el perfecto camino del conocimiento de Cristo, deberíamos haber tenido como premisa el gustar la benignidad del Señor. ¿Qué significa esto? Que sabes que existe, que sabes que es Bueno y reconoces ha sido bueno contigo. Por tanto, debes dejar de realizar ciertas actividades (ver. 1) para realizar otra en lugar de esas (ver. 2) con recompensa por reclamar al final. ¿Es pues, una prohibición? ¡NO! Es una instrucción, un diagrama que te explica qué ruta seguir pues no puedes andar por dos caminos al mismo tiempo. El versículo 1 dice qué ruta evitar y el segundo te confirma el camino, además lo que debes hacer mientras transitas la ruta correcta. Continuamos con:


4 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.6 Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. 7 Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; 8 y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.


Pedro, por medio del Espíritu, revela que se habla de Cristo en un pasaje previo de la escritura para hacernos ver lo importante que es Cristo para Dios, su Padre. Dios le envió para dar su nuevo mensaje de salvación al pueblo y al resto de los hombres. Por tanto, Cristo es ahora la primera piedra, la angular, la base de toda edificación espiritual. Él trae el mensaje de los cielos y nuestro deber es escuchar y seguir ese mensaje para no salir de su benignidad y estar en gracia para con Dios, por medio de Cristo.


Otra situación constituye el hecho que Cristo es el parteaguas de Dios con los hombres: te da dos condiciones de vida terrenal: la primera, creer que Cristo es el enviado de Dios y te da promesas de no ser avergonzado, ser llenos vida espiritual y seamos lugares santos de habitación de Su Majestad dentro de nosotros para realizar labores de sacrificio (seguir el precioso camino de renunciación de Jesucristo) agradables a Él. Y la segunda condición: no creer -o rechazar- en el mensaje del Señor Jesús. También hay una promesa (aunque más que promesa es una consecuencia) de quienes elijan seguir esta opción: al desobedecer, la piedra, en lugar de ser su cimiento, viene a ser la roca en la que tropiecen de continuo y eventualmente sean destruidos por ella, por no querer ser destinados a vida, sino a muerte. Lo anterior son dos escenarios resultantes de seguir cabalmente o no las instrucciones escritas en dicho manual. La edificación continúa o se destruye el proyecto. Y seguimos leyendo: 9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.


Para los que eligen seguir con la primera instrucción, el Espíritu devela la verdadera realidad de los que siguen en Cristo. Cristo, era el príncipe que ya ha sido coronado Rey, un Rey en funciones que manda sobre todo rey en este mundo. Ha sido exaltado como el Señor que administra todo señorío en la creación hecha por el Padre. Nosotros al amarle y creerle, espiritualmente somos de su sangre, somos parte de la realeza de Dios, somos parte de la misma fe y amor de Cristo en su Padre. Por ende, al ser familia, somos parte de su nacionalidad, la nación que Dios tiene y anhela muchos más formen parte de ella, si creyesen. Y somos adquiridos en virtud que Él nos adquirió antes que nosotros le escogiéramos seguir al comprarnos por adelantado a precio de la sangre de su Cordero Redentor, Jesucristo. Así el ciclo de la misericordia en el momento de la compra se cierra al nosotros aceptar a Cristo como Hijo de Dios y Señor nuestro.


Lo anterior, es la realidad envuelta en el plan de salvación universal del Creador para sus creados y sacarnos de este estado de podredumbre espiritual antes de Él. Finalmente, al ser realeza, al ejercer sacerdocio para Su gloria y pertenecer a la misma patria, debemos comportarnos como tales para que los no tengan aun dichas honras, por medio de un correcto testimonio de Cristo en nuestras vidas sean ellos capaces de venir a los pies del Señor Jesús y seguir ganando almas para el gozo de nuestro Dios en su gloria eterna para que el ciclo de la misericordia siga fluyendo lo más posible. Éste es el modo que a Dios le plació estipular su salvación y nos es revelado para gozo inenarrable. Sencillo, práctico y eficaz: el tiempo y los movimientos del plan. Seguimos. 11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, 12 manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.


Dentro de toda instrucción existen especificaciones (versículo 11) y recomendaciones (versículo 12). El Espíritu que declara todo lo que oye de Dios, nos recuerda que en virtud de ser extranjeros en esta tierra (pues somos parte de la nación espiritual de Dios) no podemos re-hacernos a las costumbres paganas del mundo (como así lo hicieran los judíos, revolverse con naciones ajenas a Dios y cayeran de su gracia por tal desobediencia tiempo después), sino que nos insta a continuar con nuestro buen testimonio, en Cristo, para que quienes nos miren, no tengan otra que dar testimonio que Dios existe glorificándole. Más especificaciones a la instrucción nos esperan:


13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, 14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. 15 Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. 17 Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.


Un gran distintivo de los hijos de Dios por la fe en Jesucristo, es el hecho que no hay rebeldes dentro de la familia. Y lo anterior, lejos de ser especificaciones, son características físicas en nosotros. ¿Por qué? Porque DIOS NO TOLERA LA REBELDÍA y por medio del amor, la paciencia, la obediencia, el dominio propio y la fe, avergüenza a todo aquél que cegado por ira, envidia, impaciencia, etc., se opone a lo que está establecido como autoridad por Dios, del mismo modo que Jesús en su ministerio no atentó ni proclamó venganza contra sacerdotes, magistrados o Poncio Pilatos. Y sigue:


18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. 19 Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. 20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.


Por esto hace la diferencia el Espíritu en boca de Pedro entre el actuar proactivamente (sufrir el agravio haciendo el bien) y reactivamente (sufrir la reacción lógica de indisciplina), pues el Señor Jesús nunca dio motivo por el cual fuese avergonzado; al contrario, al actuar intachablemente ante los ojos de todos, dio la primera muestra de que en Dios todo es posible por medio del Espíritu Santo, pues para eso vino: a darnos cátedra del cómo se hacen las cosas, a experimentar en carne propia dicho camino, a fin de ser posible redactar este manual (el nuevo testamento) que nos consuela, nos insta a seguir adelante, para que nosotros sigamos al pie de la letra dichas instrucciones y lleguemos a buen puerto así como nuestro Señor Jesús está ahora a la diestra de Padre. Amén.

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