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En aquel día

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 14 nov 2015
  • 5 Min. de lectura

En el capítulo 7 de Mateo, después de dar a conocer los nuevos ordenamientos para los seguidores de Jesucristo, el Señor continúa hablando a los que le escuchan y les hace referencia a la puerta, posteriormente hace alusión a los falsos profetas y con analogías bien entendibles para que no haya duda de quienes son los falsos profetas y de los que hablan de Jesucristo. Pero antes del final del capítulo hay tres versículos tremendamente sancionadores y que hay que leerlos detenidamente y esperar su revelación y su debida interpretación en el versículo 21: no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.


Este versículo lo dice el Señor Jesucristo y de inmediato hay que aclarar: el “Señor, Señor” que por lo amplio de su interpretación es para esa generación y las subsecuentes, el nombre correcto por el Espíritu es Señor Jesucristo, Señor Jesús, inclusive Cristo, por la condición de Hijo de Dios. Luego dice, entrará el reino de los cielos; aquí habla de un lugar, ¿se refiere a la eternidad o al reino del Padre y del Hijo morando en tu corazón? En esta vida, por la cercanía a su ministerio en Mateo 4:17 dice al pueblo judío: arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Denotamos que está hablando de establecer su reino en nosotros.


Este versículo no es para los gentiles, es para los judíos que se habían vuelto contra Dios y estaban lejos de su palabra, Jesucristo inicia el ministerio y habla de que él viene con una doctrina superior a la que estaba y que había qué plantarla en el pueblo de Dios, y después a los gentiles. La voluntad de Dios es morar en el corazón del hombre y que éste haga su voluntad para reinar con Él.


Amigo lector: el evangelio es para vivirse; en los siguientes blogs (Renunciación y Obediencia) se hablará de estos elementos esenciales de nuestra vida, reinar con Él en esta vida, reinar con Él en el milenio y vivir con Él en la eternidad es la fase de salvación que te promete.


Para ser del Señor Jesús tenemos que tener su espíritu y hacer lo que él hizo, el Espíritu Santo te va a conducir a que vivas las cosas espirituales, no las carnales ni los engaños del diablo, hay que hacer la voluntad del Padre, esto es, oír y obedecer a Jesucristo, te recuerda que él mora en los cielos, pero se acerca a dar grandes noticias: su sacrificio en la cruz y la venida del Espíritu Santo, ya no hay que esperar ir a los cielos, el espíritu de Dios te investirá de gran poder y de su esencia divina de amor. Las obras de Dios son la vestimenta adecuada que requieren sus siervos, no las pasiones y sentimientos que dominan a sus almas atormentadas.


Mateo 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?


¿A cuál? ¿A qué día se refiere el Señor Jesucristo? ¿a un periodo de eternidad o a un día aquí en esta vida? La tradición y la mayoría de los maestros enseñan que este momento sucede; es cuando esté en la presencia del Señor Jesús en la eternidad y muy especialmente en el tribunal de Cristo, mas no concuerda con los versículos que aparecen en Romanos 14:10-12 10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. 11 Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. 12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. O tampoco se relaciona la con la vida normal de un creyente; como se menciona en 2 Corintios 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. En estos versículos hablan de lo que hicimos en nuestra carne y en el versículo 22 de Mateo habla de siervos que hicieron muchas obras valiéndose de la palabra de Dios, pero no la hicieron conforme a su espíritu sino a una mercadería, egolatría o tal vez, a una infortunada obediencia y contubernio con el enemigo de Dios.


Lo que sí es un hecho es que estos versículos continúan después de las advertencias de los falsos profetas, esto nos da idea que no se refiera a un momento eterno, sino a un momento en esta vida, porque ellos claman al Señor y le dicen lo que han hecho en su nombre, ellos han comprendido que el nombre del Señor Jesucristo es poderoso, se ha establecido que en este mundo Jesucristo está por encima de cualquier nombre en esta tierra y mundo y han descubierto la llave de poder, sin embargo, no están comprometidos en guardar los mandamientos y ordenamientos saludables de Jesucristo en sus vidas.


Aquí cabe una exhortación a todos los hermanos que tengan fe, si estos hombres malos han experimentado el poder de Dios, mucho más ustedes que guardan el testimonio viviendo las enseñanzas de Cristo. Definitivamente habla de malos hombres que se han apropiado como guacamayas de las cosas de Cristo y se meten a congregaciones para hacer males, su invocación al Señor Jesús es ahora en estos tiempos reales de existencia, hay un juicio sobre ellos aquí en este mundo y claman pidiendo el socorro y la ayuda y justifican sus atrevimientos de acciones que le correspondían a los verdaderos siervos de Dios, su clamor es en un día cualquiera que le ha llegado su juicio.


Mateo 7:23 y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.


Ellos no estaban dentro de los planes de Dios, ellos quisieron meterse en las cosas de Dios para sus deleites y beneficios, ellos son: los que se aman a sí mismos y van tras las cosas del mundo, no son del Señor Jesús aunque hacían cosas de Jesucristo. Pero no era por ellos por el cual Dios obraba, sino para hacer el bien de los que lo requerían, ellos no tienen cabida en los planes del Señor Jesucristo, son tajantemente rechazados por utilizar sin autorización divina y no proceder en el servicio agradable de Dios. Las cosas que hicieron son malas, son hacedores de maldad porque desviaron a muchos en su camino a Dios. Su arrepentimiento es falso, es después del juicio que claman al Señor Jesús.

Hermano en Cristo, el poder está en los hijos de Dios por la fe en Jesucristo, él ha dispensado ese poder en nosotros para ayudar a nuestros semejantes y prójimos, hagámoslo, sabiendo que si procedemos como Jesucristo en sus enseñanzas, él hará su voluntad en nosotros. Amén.

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