Por sus frutos lo conoceréis
- Cuerpo Editorial

- 14 nov 2015
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El Señor Jesucristo advierte a la multitud acerca de los que vienen con palabra diciendo que son de Dios pero solo a engañar, él es el único maestro autorizado en esa época, viene de parte de Dios y es enviado desde la Gloria y Majestad de Dios a dar su palabra, todo aquel que quiera enseñar tiene que oírlo y repetir lo que el Señor Jesucristo dice, de ahí la advertencia que enuncia Mateo 7:15-20 15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.
Los falsos profetas son los que difunden la palabra de Dios sin autorización del Espíritu Santo, engañan y dicen mentiras, falsean la palabra del Señor Jesucristo o enseñan otras doctrinas, son astutos, se disfrazan y entran en apariencia de piedad para sorprender. En su interior no hay intenciones de guiar al Señor Jesucristo sino de desviar, confundir, distraer y pervertir la palabra del Señor Jesús.
El Señor Jesús utiliza una analogía adecuada a la época y dice en el versículo 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? El hombre es testimonio y lo asemeja con un árbol y todos conocemos si un árbol da frutos o no. Él pregunta ¿las uvas se recogen en los espinos? ¡Claro que no! Los hijos de Dios son recogidos de su pobreza espiritual, ¿los higos se recogen de los abrojos? ¡Obvio que no! Los judíos mesiánicos se recogen de la higuera. El ministerio nace del mismo Señor Jesucristo y él escoge para instrumentos de su gloria y salvación de los hombres.
Es agradable y de buen gusto la explicación de utilizar los árboles como ejemplo de ilustración para claridad de que los que profesan la palabra de Jesucristo darán frutos y se verán en sus acciones, pues están en la verdad y su palabra es de consolación, de vida, de amor, de poder y de justicia como dice en 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. Los falsos profetas no hablan con la verdad: engañan, mienten y la vida espiritual no está en ellos. Viven del mundo por el mundo y para el mundo, porque son del mundo y sus guías son satánas y su carne.
Siguiendo la analogía, el testimonio de la palabra de Jesucristo no varía, su palabra es para siempre y esta palabra se cumplió, se cumple y se cumplirá: es una verdad espiritual 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.
Aquí sí hay una muy seria alerta a los falsos profetas y su palabra ya es de ver su destino: el que trate de engañar al pueblo de Dios recibirá su sanción correspondiente, la maldad en un hombre hace que él pague su consecuencia, pero tratar de engañar e ir en pos de hacer perder la vida de otros si tendrá su castigo como lo pueden leer: 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
Estimado lector si en tu congregación hablan de Jesucristo y su palabra te has asentado en un lugar con cimiento perfecto y edificación como miembro de la iglesia y ciertamente habrá los buenos frutos que abundan en tu corazón, el testimonio de los hermanos que llevan la palabra del Señor Jesucristo debe ir acorde con lo que enseña el fruto del Espíritu Santo debe manifestarse en sus actos, en su familia, en su trabajo en la iglesia y en toda actividad de la vida.
Pero si lo que estas oyendo son alarmas catastróficas del fin de los tiempos, (que en nada edifica), el antiguo pacto, cosas del mundo, asuntos terrenales, o ritos paganos en la iglesia y ves que los testimonios de su conducta obedecen más a imitar las cosa del mundo o las debilidades de la carne ciertamente ese árbol que te has arrimado para alimentarte es de los que dicen que es un árbol malo, ten cuidado y escucha la voz de del Espíritu Santo. Amén.
20 Así que, por sus frutos los conoceréis.




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