Renunciación
- Cuerpo Editorial

- 14 nov 2015
- 3 Min. de lectura

Si hay algo que debemos aprender para estar acordes con el propósito de Dios en nuestras vidas es renunciar a nuestro yo con todo lo que podamos ir gradualmente a dejar de ser tú, para convertirte progresivamente en ser una criatura diferente, los hijos de Dios irán experimentado estos cambios y así de etapa en etapa se irá madurando el plan de Dios en tu vida.
La renunciación forma parte en la vida de Jesucristo explicaremos los siguientes por etapas:
1.- Dios te hizo a ti desde antes de la fundación del mundo (él te preparó físicamente, anímicamente y espiritualmente y te hizo vivir en esta época y en el lugar que radicas, así Dios planeó el destino de todos los hombres) lo creas o no lo creas.
2.- Al tenerte para vida eterna ha preparado el momento de conocer a Jesucristo como el Hijo de Dios, reconocerlo como tu Salvador y creer que el pagó por tus pecados en la cruz (no es obra humana o de un poder religioso es producto de tu momento de nacer de nuevo para vida eterna).
3.- El camino es diferente y los propósitos de Dios para cada uno de sus hijos, en esta etapa es cuando se hace una gran variedad de situaciones espirituales que nos lleva a recorrer diversos acontecimientos que aceleran el proceso, lo detienen y en muchos de los casos se desestabilizan provocando viajes o salidas del camino; como dice la escritura en Corintios: “a los que aman a Dios todas las cosas ayudan a bien”, cualquiera que fuera el recorrido en el camino uno de los pasos principales es la renunciación.
4.- El Espíritu Santo que vive en ti cuando reconociste a Jesucristo como Hijo de Dios, te llevará y guiará al conocimiento de su palabra para que pongas por acción sus enseñanzas, una de las más importantes es la renunciación y la negación de sí mismo. Esta la podríamos definir en dejar de ser lo que eras e ir en pos de ser testimonio de Cristo y vivir la libertad plena del Espíritu Santo, solo sujetándose a la misma palabra de Jesucristo.
5.- Una de las maneras que Dios ha dispuesto y la ha dejado para herramienta útil de sus hijos, es la Biblia dividida en dos pactos; el antiguo y el nuevo, obvio que el Espíritu Santo viene hablarnos de Jesucristo, así lo mencionó en Juan, buscar en el antiguo pacto es solo una inquietante de nuestra carne, el nuevo pacto es lo único que nos sostiene en el camino.
6.- Ahora te diré un analogía de la importancia de vaciar el contenido de tu yo y tus creencias en las que has nacido: si tú tienes un vaso y lo llenas de leche, para volver a usar ese vaso tendrás que tomarte la leche, o tirarla porque más adelante tomaras refresco: es necesario vaciarlo, porque viene otra bebida que te servirá para calmar tu sed, tu gusto. No la puedes combinar; porque te sería horroroso el sabor, no se pueden mezclar estas bebidas, así sucede cuando eras del mundo, llega el momento de que nuestro Padre te señala que eres de él, y te conduce a Cristo, tienes que ir dejando las cosas del mundo para vaciar la palabra de Jesucristo en tú vida y luego del conocimiento de ella, la apliques en tu vida.
Este cambio de vida inicia precisamente con renunciar a todo lo que tenías, eras, y habías pensado realizar, el ejemplo más claro de la renunciación lo constituye Juan el Bautista (ver blog 4: Los Diez Versículos) en el cual nos enseña su proceder ante el propósito que Dios le habría mandado hacer, un plan que tú también tienes, todos los hijos de Dios tenemos un plan o un propósito para dar testimonio de que el Señor Jesús está en, con y por nosotros.
Jesucristo en Mateo 16:24 nos dice que el que quiera ir en pos de él se debe negar así mismo, ya no somos más nosotros sino Cristo formándose en nosotros por el Espíritu Santo, esa es la mejor forma de conocer que estamos en Cristo. Otra cosa que nos demanda es que todo lo que tengamos, familia, posesiones, riquezas y otras pertenencias debemos renunciar a ellas para que él tenga su preeminencia. Una vez renunciado a todo, el Señor Jesús te lo devolverá en mejores y óptimas condiciones.
Te seguiremos exhortando a leer en orden la escritura del nuevo testamento, en orden capitulo por capitulo; versículo por versículo. Fundaméntate y susténtate en Cristo obedece a un parámetro que estas en el camino a la vida eterna. Amén.




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