Los dos testigos en Emaús
- Cuerpo Editorial

- 26 nov 2015
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Voy a transcribir íntegramente los versículos que se leen en Lucas 22:13-35 13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. 14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. 15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. 16 Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. 17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? 18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? 19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 25 Entonces él les dijo ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. 28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29 Más ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.
En estos versículos se encuentra grandes enseñanzas amigo lector, que pasan desapercibidas por muchos predicadores de la palabra de Dios, los verdaderos predicadores de Jesucristo la difunden porque constituyen revelaciones muy interesantes, para de una vez por todas, acabar con el mirar atrás al antiguo testamento.
El copista al señalar los títulos en la biblia en aras de separar los temas, le dio a este suceso el nombre al hecho de la acción de ir caminando a Emaús y es correcto, porque se deriva de un hecho verdadero, pero la profundidad de la palabra, no es señalar el lugar. Sino quiénes y qué sucedió en esos momentos.
Lucas, informado, ordenó lo acontecido en ese tiempo e inspirado por el Espíritu Santo nos da una profundidad que sin duda, ya el amigo lector al leer pausadamente los versículos anteriores descubrió y para compaginarlo por el mismo Espíritu Santo, lo manifestaré a fin de ser unánimes en esta interpretación.
En los versículos 13,14 y 15 Lucas describe lugar, y acción de dos discípulos y del encuentro que el Señor Jesús tiene con ellos caminando.
En el versículo 16 Más los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Hay una acción en el cual describe un poder de nuestro Padre, para que no vean a Jesucristo y lo reconozcan, ese poder estaba sobre los judíos, porque el Señor sabía lo que tenían en su corazón y estaban muy lejos de agradarlo, en este caso eran creyentes y aun así, no lograban comprender lo que había acontecido en Jerusalén, el hecho es que no depende ti o de mí, sino de la misericordia de Dios que veas a Jesucristo. En Él está el querer como el hacer de conocerlo. De ahí la importancia de moverlo a misericordia por la los que están a tu alrededor.
Desde el versículo 17 al 24 los discípulos uno de elIos llamado Cleofás hace una relatoría de los hechos en el cual destaca el conocimiento que tenían de Jesucristo “varón profeta de Dios, en lugar del Hijo de Dios”,
25 Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?
27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.
JESUCRISTO hace mención de la verdad del antiguo testamento, él es el propósito de todo ayer y hoy y siempre, todo el antiguo ha sido escrito para reconocer el tiempo de él, estas palabras son también dirigidos para aquellos que se empecinan en voltear los ojos al antiguo pacto, la fe es ahora el derrotero de la agradabilidad a Dios. Ellos no habían recibido el Espíritu Santo, la iglesia lo recibió y comprende el verdadero propósito de la escritura. Exclusivamente predicar a Jesucristo.
28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos.
29 Más ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.
30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio.
31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.
Jesucristo tomó el pan, lo partió, y les dio. ¡Que hermoso ejemplo! la práctica del partimiento del pan que da vida, (ver el blog anterior el pan de vida) es un conocimiento de aquellos que siguen a Jesucristo y ahí a ellos les fueron abiertos los ojos.
32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos,
34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.
35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.
Abre las escrituras del nuevo pacto para que tus ojos vean solamente las maravillas de Jesucristo y compártelo a los hermanos y vivirá en tu corazón, los que estaba allí ya sabían de la resurrección, pero esos testigos, solo alcanzaban a decir que lo habían reconocido al partir el pan.
Cumpliéndose “ donde está el cuerpo ahí se juntaran las águilas”. Amén.




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