Tres parábolas de juicio
- Cuerpo Editorial

- 20 ene 2016
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Jesucristo, después de un tiempo de ejercer su ministerio entre el pueblo judío y al ver la dureza del clero judío quien a través de asechanzas y provocaciones buscaban el tropiezo del Maestro, los prende a ellos aludiéndolos en tres parábolas en un exquisito ejemplo de sabiduría al confrontarlos de su mal proceder y dejarlos ante el pueblo que él tiene la sabiduría de Dios.
Transcribiré literalmente la parábola de los dos hijos en Mateo 21:28-32 28 Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. 29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. 30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. 32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.
La lectura de estos versículos pone por delante a los publicanos y a las rameras y después a ellos, su infidelidad y su desviación de la ley de Dios los pone como líderes incompetentes de llevar por buen camino al pueblo, dicen que van. Y no van y los que representan al que no quiere ir; se arrepiente y va. Esos rebeldes que son fustigados por los religiosos terminan haciendo la voluntad del Padre, siguieron la enseñanza de Juan el Bautista y creyeron al mensajero del enviado de Dios: Jesucristo.
Jesucristo enfrenta a su realidad al clero judío de no quererse arrepentir, esta parábola al igual que las siguientes dos resulta una gran animación de arrepentirse de su conducta, pero ellos no quisieron recibir el amor de nuestro Padre y el reconocimiento del Señor Jesucristo.
El Señor Jesús les habla en el mismo capítulo de Mateo 21:33-46 33 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45 Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. 46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.
Jesucristo vuelve a desplegar una parábola dirigida aún más dura, en contra de ellos la iglesia tiene que ver estas parábolas de como el Señor Jesucristo enjuicia a los malos labradores, la higuera israelita estaba próxima ya a secarse pues los encargados de verla fructificar la han hecho estéril, son como la sal insípida que ya no sirve para dar sabor. ¿Para qué sirve? La parábola es muy entendible, rechazaron a los profetas y rechazarían al Hijo porque quieren la gloria para ellos.
La sentencia es dura dice “por tanto os digo; que el reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que haga los frutos de él”, Jesucristo es la roca de salvación, no es Pedro, Pedro es una piedra igual que cualquier creyente que confiese que Jesucristo es el Hijo de Dios. Oída esta palabra ya no queda duda a los religiosos judíos, se refiere a ellos, no hay escapatoria. La iglesia se prepara para ocupar su lugar y el fruto del Espíritu Santo está próximo a derramarse entre los hermanos de la fe hasta nuestros días.
Los religiosos judíos se sienten ofendidos y saben que tienen que urdir un plan para echarle mano. Jesús conoce sus pensamientos y de nuevo habla en parábola para que no sea tan duro su juicio y no entiendan según lo escrito en el capítulo 22. Aquí la iglesia de Jesucristo debe discernir correctamente porque el tiempo es la clave para descifrar esta parábola. En los primeros versículos condena al pueblo judío, especialmente a sus líderes religiosos quienes ya se encontraban en pugna contra él y buscaban la manera de matarle y destruirle. La primera condena su manera de obrar: Prometieron pero no cumplieron. La segunda condena: su motivo, hicieron todo para su propio bien y nada para bien del pueblo y la gloria de Dios, ésta es la religión babilónica que rige al mundo. Las dos faltantes: refieren a sus deberes desechados por Dios, quien no se dará descanso hasta destruirlos por su rebeldía y finalmente sus constantes aberraciones en el nombre de Dios.
Es entonces que manda a los siervos la iglesia a preparar camino para las bodas, ninguna institución o religión en el mundo proclama las Bodas del Cordero, solamente la iglesia de Cristo es la que enseña este suceso verdadero e inician la búsqueda de los que han sido convidados al convite real. La iglesia es el cuerpo de Jesucristo y el que anuncia las buenas nuevas del evangelio de Jesucristo, el rey se encarga de aceptar e ingresó a las bodas y hay uno que no está vestido de ropas de bodas y el rey le dijo amigo (no hay más amigo que aquel que da la vida por otro) y le pregunta acerca de su ingreso sin estar vestido de bodas. El enmudece, porque no tiene argumentos para clamar misericordia y amor y es echado fuera. El vestido es gratuito, el Rey lo da. El requisito es vestirse con él, el que te cubre de todo pecado es Cristo, requieres la justicia del Señor Jesucristo y eso es por la fe.
Jesucristo es el Hijo de Dios: es el vestido para tu entrada a la iglesia y para estar con él en las bodas del Cordero. No te ofendas, pero no es la religión, ni los muchos deseos, ni los grandes sueños de estar con él, requieres estar vestido, ya sabes que los judíos lo rechazaron, el sistema religioso mundial se desvió de su palabra solo te queda la iglesia y con el requisito de estar vestido para la boda.
Jesucristo ama a su iglesia, no a las religiones del mundo. Jesucristo habló duro contra los clericales judíos y habla fuertemente contra el sistema babilónico, procura estar en la fe del Señor Jesucristo un vestido para entrar a su boda. Muchos serán llamados y pocos escogidos ¡Jesucristo prepara los “ay de vosotros” para los escribas y fariseos hipócritas! Se ha manifestado libremente en santidad, mansedumbre y humildad y los líderes religiosos estaban ya engañados por el enemigo de Dios y no lo escucharon. Jesucristo lamenta la condición del pueblo elegido por Dios y en la actualidad está intercediendo por la iglesia ante nuestro Padre, el Espíritu del Señor está en nosotros y el amor de Jesucristo es permanente, si no hubiera sido así, quizás el destino de la iglesia en nuestros tiempos tendría el mismo comportamiento.
Volvámonos al Señor Jesucristo por amor a su sacrificio, Amén.




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