Haciéndose obediente hasta la muerte
- Cuerpo Editorial

- 13 feb 2016
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Esta frase escrita en el versículo 8 en la carta a los Filipenses en el capítulo 2 habla del Señor Jesucristo y muestra que él vino a cumplir una promesa que hizo nuestro Padre pero vayamos a los versículos que rodean esta frase: Filipenses 2:1-11 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2 completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3 Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4 no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. 5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
El aposto Pablo apela a que tú has conocido a Jesucristo, la carta ha sido enviada a la iglesia que estaba en Filipo; la principal característica en su vida: prodigar el amor, creyendo, confesando y proclamando que Jesucristo es Hijo de Dios, señal que oíste el Espíritu Santo que mora en ti y te hace partícipe de su fruto.
Sigue diciendo el apóstol Pablo que teniendo esta verdad la vida es un gozo y le da un valor espiritual incalculable el que todos lo que crean de la misma forma: unánimes, el versículo que sigue nos marca una regla a seguir: la humildad para convivir para los propios y los ajenos. A su tiempo el Espíritu hará la obra y ese espíritu de amor que desborda: ¡hazlo mejor o superior que a él mismo! ¡Qué gran muestra de amor de Dios! Esto nos enseña el Espíritu por mano de Pablo, los que nos rodean merecen el trato como si Jesucristo fuese en ellos, ¿qué ley hay para ello? Ninguna. Nuestras acciones deben ser con humildad y mansedumbre.
Debemos de pensar en los otros y luego en nosotros, si esto lo haces tú y lo hace el que te rodea, qué reglas humanas pueden prevalecer en el hombre, si con estas acciones de sabiduría espiritual lo completan todo.
Continua el apóstol Pablo que este sentir Cristo Jesús lo vivió y experimentó, no siendo nuevo para él y no constituye una imposición arbitraria. Él también la hizo, obedeciendo al Padre en todo, así tenemos que obrar como el.
En el versículo 6 vemos cómo debe operar nuestra renunciación o sea el despojo de nosotros mismos, lo que somos tenemos que dejarlo y volvernos a un nuevo camino a seguir, (ver blog anterior: Yo soy el camino, la vida y la resurrección) estas palabras se convierten en acciones guiadas por el Espíritu, no en nuestra carne, confiando que todo esto es para nuestro bien, aun cuando percibamos algún mal, se confirma en la escritura que a los que aman a Dios todas las cosas son para bien.
Jesucristo salió de Dios, del interior de Dios, nosotros (todos los seres humanos) salimos de la voluntad de Dios, nuestra alma la hizo Dios, Él conoce todo lo que somos y el hace que el espíritu humano, nos de vida. Jesucristo salió de Dios y aceptó la voluntad del Padre y lo obedeció.
El apóstol Pablo describe con una precisión y claridad que vino en carne, de ahí el misterio del engendramiento de María, (ver blog la virginidad de María) y se hizo hombre y fue como uno de nosotros, no perdió su esencia espiritual, lo describe la constante comunicación que tenía con el Padre por la oración, solo que ahora una carne investía su espíritu (por si acaso crees que Jesucristo no conoce por lo que estas sintiendo). Y esta carta se escribió para tu consolación, todo lo que demanda es fe y no teología humana o religión.
El Señor Jesús sentía en carne el destino de los hombres que se apartan de Dios, él veía su corazón y discernía sus pensamientos ocultos para los demás, pero para él no, su humillación era ejemplo de que su sacrificio no sería en vano y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. De oprobio delante de su Padre, con un propósito salvar a los que creen en el plan de su Padre.
Y por el cual Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre sobre todo nombre, esta frase es poderosa: no hay nada en lo que existe en el cual no esté bajo el dominio del Señor Jesús, es el Señor de todas las cosas, su nombre es todo poder y en su nombre se puede hacer todo lo que conviene para nuestra vida espiritual.
El versículo 10 no ponemos mucha atención y dice que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en los cielos toda rodilla se dobla, y en la tierra, y debajo de la tierra; en todo lugar existente todo está sujeto a su poder.
Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre, cuando alguien dice “Jesucristo es el Señor” das gloria a Dios. ¿Es difícil de comprender? ¡Verdad que no! Pues al paso de los años siguientes la gente se olvidará de Jesucristo y de su hermoso sacrificio de obedecer a Dios hasta su muerte. Que esto no te suceda a ti. Y obedece el evangelio. Amén.




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