Parábola del crecimiento de la semilla
- Cuerpo Editorial

- 26 feb 2016
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Una parábola que no se encuentra en los demás evangelios es el que está consignado en Marcos 4:26-29 en el cual está escrito: 26 "Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado."
Seguramente la interpretación de esta parábola ha traído confusión en lo que se refiere a considerarla como apéndice de la parábola del sembrador y del que se define a la semilla como la palabra de Dios, en parte puede haber una analogía simple. Pero, esta parábola tiene una enseñanza especial y confortante: explicar el reino de Dios, según palabras del Señor Jesucristo para el pueblo judío y que la iglesia debe recoger como una esperanza de su destino por haber seguido a Jesucristo.
Las parábolas son el lenguaje para los judíos, ellos han sido educados en la ley y por los profetas, y conocen la voluntad de Dios y Dios esconde de los religiosos la sabiduría de lo alto, hay que ponerlos a pensar y a juzgar y enseña esta parábola mal interpretada por algunos creyentes.
El reino de Dios es como cuando un hombre echa semilla en la tierra; de la parábola trata de explicar el reino de Dios. E iniciamos con una pregunta ¿quién es el hombre? ¿Cualquier hombre o es el Padre de nuestro Señor Jesucristo? Porque él a su vez se hizo llamar el Hijo del hombre y entonces ¿de quién estamos hablando? De nuestro Padre. En la analogía es un hombre y luego dice echa semilla en la tierra, ¿quién es la semilla? Porque si es la tierra el lugar en que vivimos, la semilla es Jesucristo, él viene a decir que el reino de Dios está ya en este mundo. Con esta aclaración seguiremos con la explicación de la parábola.
Y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Aquí hay una diferente concepción de interpretación; se describe al hombre que duerme y se levanta, ¿será el Padre el que se encuentra en esta posición? ¿O aquí ya hablamos de un hombre que pasa la vida terrenal durmiendo y levantándose, y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo? Es evidente que en este caso anula que este hombre es Dios, sino es el hombre que ha conocido a Jesucristo que es la semilla que Dios ha puesto en la mente y el corazón del hombre y que existe un cambio inimaginable en su vida por un proceso espiritual difícil de explicar y de entender el mundo. El renuevo y la transformación va sucediendo sin la menor muestra del porqué de los acontecimientos, en parte los judíos demandan señales y autoridad y para ellos no hay nada de la sabiduría de lo alto, para los hijos de Dios si hay interpretación de las parábolas. El reino de Dios ha sido manifestado por Jesucristo y él es el autor y consumador de la voluntad de Dios.
Todo conocimiento nos será administrado por el Espíritu Santo, ya no hay parábolas sino solo analogías entendibles por el Espíritu Santo de Dios, para sus discípulos hay explicación de Jesús.
Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; tener a Cristo en nuestro corazón es morir a la carne y renacer en el espíritu, los judíos entendían esta analogía es Dios el que lleva a morir y es Jesucristo el que te da la vida y la vida en abundancia, los judíos tenían que reconocer los tiempos de la venida de Jesucristo y que al reconocerlo iban a llevar fruto en abundancia, el trigo es el mejor ejemplo para los judíos, la semilla tiene que morir para dar paso al cambio a la hierba verde y con el tiempo esta se transforma con el sol de justicia que es nuestro Padre, la espiga se prepara para la cosecha, inclinados por el abundante grano en la espiga, asemejan una inclinación de humildad y mansedumbre ante Dios, el que hizo posible la nueva creatura.
No es la iglesia, es el futuro de los hermanos que cree en el Señor Jesucristo, es la obediencia al Padre en el mensaje evangelizador de Jesucristo a su pueblo, todos los que crean y vivan la vida de Cristo será fruto de cosecha y estará listo para la siega, Jesucristo es el fruto de la nueva cosecha del Padre, resucitó, es el pan de vida, procesado para nuestra salvación, como lo dice el versículo y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.
Ciertamente los judíos ante esta parábola entendían la nueva dispensa de Dios, ellos la dejaron pasar, ahora la obra es de Dios en nosotros, ahora tenemos el Espíritu Santo de Dios, tenemos que dejar todo por Jesucristo, el paso del tiempo es necesario y la obra en nosotros está destinada, solo falta seguir en el proceso, el reino de Dios está puesto en acción y su espíritu no conoce tiempos, el discípulo Esteban está en proceso, el tiempo está en el Señor. En 1 Corintios 3:6 "Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios." Y esto se hace realidad a través del amor fraternal. El fruto del Espíritu Santo está en nosotros y funciona cuando dejamos de ser nosotros y obre nuestro deseo de ser como Jesucristo. Amén.




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