¿Eres tú el rey de los judíos?
- Cuerpo Editorial

- 21 mar 2016
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Esta pregunta la hacía Poncio Pilato, el gobernador de Judea de ese tiempo al Señor Jesús, ante los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo (religiosos y pueblo, combinación letal del poder humano) para sellar la operación maléfica juntamente con el traidor.
Jesús le dijo: tú lo dices
Jesús en todo momento fue sabio y hasta en esos instantes sus palabras estaban llenas de sabiduría, él tenía que guardar su testimonio y aspiraba llegar a la cruz, (es un ejemplo para todos los hijos de Dios) guardar mesura y ser humildes aunque los religiosos y los ancianos seguían acusándolo avivadamente -así son todavía y es un parámetro para identificar su condición-.
Pilato no encontraba culpa en Jesús, sabía que eran falsas acusaciones y difamaciones que los principales lo asechaban para matarlo por envidia, ofrece una oportunidad para salir adelante del asunto y ofrece soltar un reo: Barrabás o Jesús y en el versículo de Mateo 27:20 está escrito: Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. Hasta el día de hoy existe una gran disputa religiosa ¿quién mató a Jesucristo: romanos o judíos? Este dilema intrascendente para la vida espiritual de los hijos de Dios.
La descripción de esos hechos está escrito en Mateo 27:21-24: 21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron ¡Sea crucificado! 23 Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo! Sea crucificado! 24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.
Pilato sabe como autoridad que la función de la ley es hacerla cumplir y por más estratagema para soltar a Jesús no lo logró ¿Quizás miedo, responsabilidad, frustración, rabia, Impotencia? Pilato cedió a las pretensiones del pueblo judío, no sin antes lavarse las manos en señal de que la sangre del justo le fuese reclamada. Lo que se puede decir de Pilatos con respecto a Cristo es que él, siendo testigo presencial de la ingominia contra el Cordero, y viendo que él realmente no tenía autoridad para liberarle su sangre realmente, ciertamente no le sería imputada su sangre por ese hecho, sino si al final de sus días si viendo aún no creyera. La profecía nada la podía impedir.
Y el advenimiento de la maldición se iba a manifestar para vergüenza de los padres judíos, el pueblo estaba ya en el éxtasis de su engaño, si el no aceptarlo ya constituía una afrenta a Dios, el querer matarlo era el clímax de su desvarío y locura, formando el castigo de sus propios labios como lo dice el versículo 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
Escrito su destino por esa confesión hasta el día de hoy, la sangre derramada de Jesucristo constituye la peor afrenta del pueblo elegido con su Dios. Mientras la iglesia clama por la sangre del Cordero derramada con el poder de lavar, limpiar y purificar de todo pecado para los judíos, sin embargo, constituye una maldición por no creer en Jesucristo.
Mateo 27:27-31 27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; 28 y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, 29 y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: !!Salve, Rey de los judíos! 30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.
La escritura ha sido inspirada por el Espíritu Santo y el evangelio de Mateo describe la acción del camino a la cruz, pero también ya muchos versículos escritos en los Salmos describían esta realidad, todo estaba profetizado y todo está escrito y Jesús inicia el camino a la cruz, el Hijo de Dios enseña un camino y hay que recorrerlo, la salvación de muchos de sus creyentes se basaba en el gran sacrificio del Hijo de Dios que estaba por realizarse y cumplir la redención de su pueblo. Hasta nuestros tiempos el proceso acusa a los que participaron en la muerte de Jesús, más la iglesia creyente en su Salvador le espera. Amén.




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