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El Sepulcro del Señor Jesucristo

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 2 abr 2016
  • 5 Min. de lectura

Transcribiré literalmente las cuatro versiones de los evangelios sobre el relato de la sepultura de Jesús de Nazaret. Podemos ver con qué sencillez el Hijo de Dios dio la vida por muchos y da entrada a la salvación y vida eterna, el que te hace participar del reino y de la gloria de Dios y de ser su familia habría de ser sepultado. Nótese qué diferencia con la vanidad y arrogancia de hombres del mundo son enterrados con pompa y grandes eventos, para avisar a la humanidad de que se han muerto. Por eso está escrito, que lo que los hombres tienen por sublime, a Dios es abominable.


Procedamos a leerlos:


Mateo 27:57-61

57 Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús.

58 Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,

60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.


Marcos 15:42-47

42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera del día de reposo, [a]

43 José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

44 Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si ya estaba muerto.

45 E informado por el centurión, dio el cuerpo a José,

46 el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.

47 Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.


Lucas 23:50-56

50 Había un varón llamado José, de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo.

51 Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos,

52 fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

53 Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.

54 Era día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. [a]

55 Y las mujeres que habían venido con él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo.

56 Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el día de reposo,[b] conforme al mandamiento.


Juan 19:38-42

38 Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.

39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.

40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.

41 Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.

42 Allí, pues, por causa de la preparación de la pascua de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.


Quién se encargó de los preparativos fue un discípulo secreto llamado José de Arimatea, la enseñanza para los creyentes ricos es que deben estar preparados para ayudar a los hermanos más necesitados cuando se presentase la ocasión, los hermanos en la fe en Jesucristo deben de estar preparados para tener un lugar de reposo cuando fuese requerido, o algún familiar pudiente hacerse cargo de los servicios funerarios de los más necesitados.


Solicitó a la autoridad el cuerpo y éste se lo entregó, no sin antes preguntar si ya estaba muerto al centurión, como puede leerse en Marcos. Una sábana blanca o lienzo cubrirá el cuerpo de Jesús, en Juan dice que Nicodemo llevó un compuesto de mirra y de aloes para mitigar las heridas sufridas durante su crucifixión, el lugar fue en un sepulcro nuevo que se había labrado en la peña.


Dos mujeres dan testimonio de estos hechos María Magdalena, y la otra María, que observaron el desenlace final de la sepultura. Ya era de noche y esperaban el día de reposo y tenían que obedecer la ley judía, guardándose en la casa.


¿Dónde estaba el alma de Jesús? La escritura dice que bajó a la región de los muertos a avisar que el cumplimiento de su venida, ya sucedió, la muerte ha sido vencida, ahora muertos y vivos ya conocen que la resurrección a la vida eterna es una realidad, se es manifiesta con la visita del Señor a los que habían partido antes que todo ha cambiado con esto, aun cuando lo trataremos en posteriores blogs, el Señor Jesús inicia un camino que debemos de seguir los que creemos en él y nos informa que el paraíso y el lugar de tormento está en una dimensión espiritual debajo de las potestades de los cielos, no es precisamente un lugar físico aquí en la tierra, sino un lugar bajo que habremos de ir todos, unos al gozo del paraíso y otros al lugar de tormento por no creer en Jesucristo, es el primer destino de nuestra alma.

Para los que buscan el sepulcro del Señor Jesús, es una pérdida de tiempo y esfuerzos inútil y vano, es todo aquello de localizar un sepulcro vacío, que no aporta nada a la vida espiritual de los creyentes, es más precioso deleitarse con la lectura del nuevo pacto, para conocer la voluntad del Padre, más les convendría mirar a lo alto en los cielos para comprender que Jesucristo el Hijo de Dios está sentado a la diestra del Padre en su gloria y majestad. Y de ahí vendrá por segunda vez a reinar por mil años en la tierra, es la esperanza que nos ha sido impuesta por el Espíritu Santo.


Jesús lo había dicho en Mateo 26:64 64 Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Esteban testifica de esta verdad en Hechos de los apóstoles 7:55-56: 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.


El sepulcro de Jesús está vacío: nada contiene, pero lo que debe contener tu corazón y tu mente es que la resurrección para vida eterna con Dios es para ti también en Cristo Jesús. Amén.


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