Y llamo así a los que él quiso
- Cuerpo Editorial

- 23 abr 2016
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Marcos 3:13-19 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.
De acuerdo con esta escritura, amados hermanos, es el mismo Señor Jesús a quienes escoge para sus ministerios, de la misma forma en que ahora escoge a sus apóstoles y evangelistas, para que lleven su palabra a todos, de manera que no haya quien no oiga su nombre o sepa de su palabra (ver blog anterior Los ministerios de la Iglesia). Tiempo al tiempo, toda alma sabrá del mensaje de vida. Y todos los que escogió al principio jugarían un rol muy importante durante su estancia en este mundo. Unos estaban para atender las cuestiones seculares, tales como la gestión de alimentos, hospedaje, transporte y logística, entre tantos otros estaban para atender las enseñanzas de Jesús y además todos de alguna manera para controlar las múltiples necesidades y solicitudes de las multitudes que les seguían o salían a su encuentro.
No era sencillo al principio que doce desconocidos y un predicador se ajustaran a diferentes necesidades. Pero para Dios nada es imposible y el Señor Jesús estableció a sus escogidos con base en sus aptitudes. De ese modo sería más fácil que ellos se encargaran de lo físico y él de lo importante, de predicar el Mensaje de parte de Dios, el nuevo pacto. Y es un prólogo de cómo él establecería su iglesia tiempo después. Así que en el Señor todo es un orden establecido por él mismo, no por hombres. Amén.
(Ver blog anterior Los discípulos)




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