El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
- Cuerpo Editorial

- 23 jul 2016
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Cuando a raíz del terremoto aquel velo que cubría la delicia de las ordenanzas de Dios se rasgó, todo quedó al descubierto: ya no había nada que esperar, la ceremonia y la solemnidad ya iban a estar a la vista de todos. El clero quedaba a la vista de todos y desde lo Alto, se inicia su rotura con lo de arriba. Y ahí se determinó el juicio, la religión judaica deja de ser para el Supremo Todopoderoso la condición de estar en su camino.
El Espíritu Santo escribe: se rasgó en dos, de arriba abajo. Se dividió, una condición de rebeldía y desobediencia es causa de la división, el pueblo judío sufrió la división de su reino terrenal, a causa de su apostasía. Ahora es la división espiritual la que sufre el clero judío, ya no serán tomadas en cuenta sus ofrendas, sacrificios, oraciones y peticiones. Habían matado al Autor de la vida.
El clero judío estaba ya condenado a vivir en ceguera, sordera, parálisis, en nulo entendimiento, su olfato ya no redituaba nada espiritual, el contacto con su Dios se había perdido. Jesucristo fue claro para los que oían su palabra: una casa dividida no prevalece, la iglesia de Cristo ha dejado esa lección valiosa y su poder ha menguado, por su división con muchos hermanos. Los que hemos prevalecido de esa división mantenemos la vida espiritual que agrada al Padre. La unidad del cuerpo. Sabemos que quien se separa de la palabra de Jesucristo y va en pos del hombre y sus dogmas está aniquilado para la vida eterna.
En Marcos 15:37-39 está escrito: 37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. 38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. 39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.
La muerte del Señor Jesucristo trajo consigo la abolición de la ley a los hijos de Dios, ahora es la palabra de Jesucristo la que regirá la comunión con el Padre, no hay atención en otra fuente de intercesión, es el diablo el que engaña, hipnotiza, seduce y falsea la vida de sus seguidores. La rasgadura del velo es de arriba abajo, como sucede en la misma vida biológica.
De lo alto se inicia la corrupción y la destrucción, la raíz sostiene al árbol, es en la altura de este el cual viene la descomposición y la desorganización de su vida y su caída. Hay algo que lamentar lo que se ve se ha de juzgar y la proclamación del soldado romano es una lección para las futuras generaciones: Jesucristo es el Hijo de Dios. La voz del Señor Jesús es la voz de todos aquellos que habrán de seguir su camino, ya no estamos solos el Espíritu Santo que mora en nosotros es el que nos guía a Jesucristo.
Ya no judaíces, lee que la religión judaica colapsó en su terquedad y necedad de no creer en el Hijo de su Dios. El Padre le ha dado la potestad a todos los que creen en el nombre de Jesucristo, ser de los hijos de Dios. Amén.




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