Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
- Cuerpo Editorial

- 7 ene 2017
- 3 Min. de lectura

Esta frase constituye un aliciente a todos aquellos que hemos podido guardar el testimonio de Jesucristo. Antes de que sucediera el sacrificio del Cordero, sucedieron diversos acontecimientos para lección de la futura iglesia, a fin de que contuviera el conocimiento de cómo las cosas se vivieron en esos momentos gloriosos de la bondad de nuestro Padre.
Vamos a transcribir dos pasajes bíblicos que nos van a ilustrar el poder que Dios tiene para con todos sus hijos por la fe en Jesucristo y a su vez la forma en que opera el enemigo en los hijos de Dios.
Lucas 22:31-34 31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
En el versículo 31 del capítulo 22 el Señor se refiere a Simón (Pedro) y hace un comentario que nos parece difícil de entender y requiere una explicación espiritual en base a la verdad. El enemigo de Dios es el príncipe de este mundo, la posición del Señor Jesucristo en dicho pasaje es el de ser enviado de parte de Dios. La actual posición de nuestro Señor Jesucristo después de su muerte en la cruz es estar sentado a la diestra del Padre. Hoy el enemigo se presenta entre nosotros y el Espíritu Santo en nosotros nos ayuda a resistir y él huirá ante nosotros.
El enemigo de Dios ya había caído como un rayo desde las alturas, pero aun tenía el poder de pedir y probar a los siervos del Señor. El hombre nada puede hacer en su carne y en su alma, solo el Espíritu Santo es capaz de guiarnos a la victoria y a sostenernos en la fe. Con su manifestación en nuestro espíritu, Pedro no contaba con el Espíritu Santo en ese momento pues estaba en su carne. Requería ser revestido, aunque reconocía a Jesucristo como el Hijo de Dios, lo había visto hacer milagros, sabía de la autoridad y había comprendió algunas lecciones impartidas por el maestro en su ministerio, tenía la mejor intención humana de ayudar, defender y proteger en su fuerza humana al Señor.
Se daría cuenta posteriormente que nada de eso sirve y el Espíritu recoge esta debilidad de Pedro y lo plasma como lección a su iglesia. Vivamos en el Espíritu, es la vida para seguir en el camino a nuestro Padre.
Es de suma importancia las palabras dichas por el Señor Jesús en el versículo 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Ya que Simón en su humanidad había de flaquear ante la prueba y que la fe en la cual dejó todo, siguiera hasta la venida del Espíritu Santo, a fin de que mantuviera sus discípulos hasta la manifestación del Espíritu Santo.
Para los hijos de Dios en la actualidad, tenemos el conocimiento de que el Señor Jesucristo se encuentra a la diestra del Padre y desde esa posición nos asiste, ayuda, protege y cuida, de ahí que siempre tenemos que solicitarle en nuestras oraciones y peticiones que nos cubra de toda maldad y toda tentación.
En el siguiente pasaje bíblico se relata lo que aconteció sobre la negación de Pedro de conocer al maestro.
Lucas 22:54-62 54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. 57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. 60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.
Qué diferencia al Pedro que aguardó la venida del Espíritu Santo y que lo constituyó como un apóstol capaz de recibir la muerte como ofrenda al Señor. Estimado lector: la gracia de creer en el Señor Jesucristo es que somos investidos del Espíritu Santo y nos guiará a la victoria. Amén.




Comentarios