Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos
- Cuerpo Editorial

- 11 mar 2017
- 6 Min. de lectura

Transcribiremos el episodio de Juan 6 en sus primeros 15 versículos para leerlo detenidamente.
Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2 Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 3 Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 4 Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. 5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. 7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
Este tema ya se trató en los blogs anteriores, sin embargo hay una nueva luz en la interpretación a dicha escritura y vamos a ponerla en la luz para el discernimiento espiritual de tu vida.
Jesús se encontraba en un monte con sus discípulos, aquí el Espíritu Santo registra esta escena 5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?
6 Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.
7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.
El versículo 6 hace la unión de los versiculos 5 y 7. Jesús es el Hijo de Dios, hemos escrito en diversas ocasiones que él salió de Dios, estaba en Dios y se hizo carne porque así estaba profetizado, como cualquier ser humano tenía, experimentaba y sentía necesidades en su carne, había que demostrar una vez más del alimento importante para los de su pueblo y su iglesia.
Él tiene el poder de su palabra, su poder es todavía mayor por cuanto el Padre está en él espiritualmente. Si el Padre hizo los cielos y la tierra y todo lo que existe con el poder de su palabra. ¿qué cosa hay que el Señor Jesús no pueda hacer? Probaba a sus discipulos su condición para esperar en él y posteriormente en Pentecostés se acordarían de este milagro.
Quiero hacer un breve comentario; cuando un siervo del Señor Jesús es ungido, no requiere nada de este mundo (publicidad, medios de comunicación o cualquier cosa de la carne), es el Padre el que hace la obra porque Él es el Director Operativo de la Operación de evangelización de llevar a escuchar el mensaje de Jesucristo.
Otro parámetro espiritual para medir a los falsos religiosos es que dependen de los estratagemas del mundo, porque no son aprobados por Dios y se mueven en su miserable carne y no con el poder del Espíritu Santo.
Siguiendo con el tema, vemos que Felipe piensa en la carne y ve con los ojos del mundo al exclamar: “Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco” pues era una gran considerable suma de dinero.
De pronto 8 Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo:
9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?
Esta es una revelación muy importante para todos los que se dicen ser seguidores de Jesucristo.
No hay magia en lo espiritual: Primero, porque la magia es un engaño óptico; segundo, porque se necesita acomodar lo carnal a lo carnal, lo material a lo material y lo espiritual a lo espiritual.
Esta lección Pablo la vuelve a recordar en una de sus cartas epistolares. Se requiere de un acto de desprendimiento de un ser humano para obrar milagros. Y viene de un joven que pone lo que tiene, al paso de los años los seres humanos se vuelven muy materialistas y hasta mercantilistas. Ahora bien, el número siete de los panes y peces simboliza a los siete espíritus de la iglesia (5 panes y dos pescados). este joven lo da y el Señor obra en esa acción de desprendimiento. El joven jamás logró dimensionar que de algo tan poco, iba a ser suficiente para alimentar a cinco mil varones sin contar mujeres y niños.
10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.
El Señor Jesús obra grandemente en el desprendimiento de los hermanos para ayudar a otros hermanos, el poder de Jesucristo es ilimitado, si hubiera 50.000 los habría saciado, él espera que del amor nazca el poder de Dios, la alimentación física consiste en satisfacer una necesidad para continuar con vida. Hace recostar a la gente porque cuando obra el Señor Jesús en poder acciona lo que el hombre no puede hacer. Este hecho espiritual glorioso nace del amor y no de la fe, nadie le pidió de comer, nadie esperó de ese día un hecho sobrenatural. Para dar lecciones de vida espiritual se requiere de poder espiritual en lo físico y Jesucristo tenía que demostrar que él era el pan de vida espiritual y se registrara este hecho para enseñanza de la iglesia.
11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.
12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.
Recostados es paz, por eso es importante descansar para recibir. ¡Qué difícil es darle algo al que se está moviendo de un lado a otro, de arriba abajo! Debemos de estar quietos y reposados. Saciedad es otra característica de este hecho: no hubo recortes, sino estar rebosantes y llenos. Ése es otro parámetro espiritual de su amor: él es un pastor y nos lleva como ovejas a pastar en lo físico y en lo espiritual en su palabra y no en el antiguo testamento, genealogías judaicas o mandamientos humanos, solamente en su palabra que está descrita en el nuevo testamento.
A Jesucristo le gusta que no se pierda nada, y por muy necio uno escogido por el Padre y enviado a la fe del Señor Jesucristo no se va a perder sino que lo llevará a la salvación y a la vida eterna.
13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. Las doce cestas es un símbolo de los doce discípulos, y la característica de pedazos es por los arduas luchas y contiendas que tienen los hijos de Dios por la fe en Jesucristo
14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.
Los versículos que terminan de describir este relato evangélico determina la vista humana en volverlo todo al mundo y no poner la vista en las de arriba, aquí es donde sucumben a las tentaciones de este mundo los que se han desviado de la palabra y recogen los honores y la gloria de los hombres, desviándose y apartándose de la palabra del Señor Jesucristo.
Sáciate de la palabra de vida del Señor Jesucristo y repósate en la meditación, no pongas las miradas en el mundo sino en Jesucristo y su palabra escrita en el nuevo pacto. Amén.




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