Porque ni aun sus hermanos creían en él.
- Cuerpo Editorial

- 25 mar 2017
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Estas palabras las registra el Espíritu Santo en el inicio del capítulo 7 de Juan en sus primeros versículos, el título de este tema es difícil encontrarlo en el dogma religioso ya que contrapone a una doctrina temeraria y falsa, al creer en una supuesta virginidad de María toda su vida. Jesús había nacido en Belén, a causa de la persecución se fue a Egipto y a su regreso se estableció en Nazareth que se encontraba en la región de Galilea, allí se estableció José y María y procrearon hijos e hijas, siendo el primero que abrió la matriz de María, Jesús engendrado por el Espíritu Santo.
En este pasaje bíblico que vamos a leer se encuentra un diálogo que sostuvo con sus hermanos en la carne, la ley judaica no aceptaba los medios hermanos, ya que ellos sí eran hijos de José y de María y Jesús era obra del Espíritu Santo y María en el cumplimiento de la profecía.
Leamos con atención
Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle. 2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos; 3 y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. 4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 5 Porque ni aun sus hermanos creían en él. 6 Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. 7 No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas. 8 Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido. 9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.
El término –hermanos- lo han querido desvirtuar los teólogos religiosos interpretándolo que se refiere a un término figurado aplicado a sus discípulos. Otros se refieren diciendo que eran creyentes de él, que entre ellos ya se decían hermanos en la fe y esto se interpreta a de esa manera para demostrar la virginidad de María como una situación mística y desviar la atención del plan divino del Padre.
Los hermanos de la carne de Jesús (hijos de María) le instaban a que se fuera hacia Judea a dar testimonio de las obras que hacen para que los que lo vean se conviertan y se vuelvan discípulos.
Y en el versículo 4 enseña una fuente de sabiduría para los oficios de la comunicación y de la publicidad del mundo: “Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo”.
¡Qué tremenda cosa de los hermanos de Jesús que teniéndolo cerca lo enviaban lejos! De hecho lo más correcto sería tenerlo cerca y mantenerlo unido a ellos. Había en ellos una incredulidad manifiesta y una apatía por retenerlo, esto obedecía a que no creían ellos en Jesús pues es hijo de su madre y difícilmente concebían en la profecía del Dios de los judíos, lo que muestra que el judío en sus lugares remotos había un desconocimiento de la escritura.
El Señor Jesús lleno de sabiduría les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. Los que son del mundo obedecen a las cosas del tiempo y son constituidos para este tiempo. Continuó diciendo Jesús: 7 No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas. ¿Así o más claro amigo lector de lo que representa el mundo para la vida espiritual de los hijos de Dios? Sí habrá convivencia con el mundo porque estamos en él pero no somos del mundo. ¡Somos testimonio de ser los hijos de Dios por la fe en Jesucristo! ¿Te conformas con ser un denominado de tu religión o de ser uno llamado a participar en la familia de Dios?
El Señor Jesús tenía la sabiduría de Dios, sabía que su tiempo se acortaba pero no era el momento aun para ir a la fiesta. Pero éste es momento de dejar el engaño: después de la muerte del Señor Jesús no hubo persecusiones a María ni a sus hermanos, María desaparece de escena en el libro de Hechos de los apóstoles, en las cartas epistolares y en los primeros diez siglos esa figura (como debía ser) no representaba absolutamente una injerencia en el plan de Dios.
María es una figura inventada con muy malos propósitos del enemigo de Dios para engañar a los del mundo y a los de la carne. Leer los evangelios da luz que no tiene la importancia que se le ha dado. En el colmo del engaño seductivo han puesto a Pedro como la figura que está en la puerta del cielo, siendo la primera falsa (Pedro de portero) y la segunda inexistente (puerta de entrada al cielo), todo para desviar de la Verdad y el Verdadero. Lo que SÍ está escrito es que Pedro estará en un trono celestial para juzgar a una de las doce tribus de Israel, nada qué ver con los gentiles ¿Así o más específico? Jesucristo es el Hijo de Dios: es tu verdad. Amén.




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