top of page

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 1 abr 2017
  • 4 Min. de lectura

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.


Jesús tenía que hablar directo a los judíos pues su enseñanza tenía que ser tomada o despreciada. Como así sucedió, Jesús ya no iba a predicarles por parábolas que, aunque las entendían, las desoían para seguir en su vana religiosidad y por eso les habló como dice el título del tema en esta ocasión, Jesucristo es la luz del mundo, aunque lo correcto es escribir: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.


El yo soy irritaba a los judíos porque el yo soy era de Dios, eso no se lo permitían, pero Jesús ya no se esconde de dar la doctrina que proviene de Dios. Tenía el permiso del Padre de hablar abiertamente a su pueblo. Hay grandes diferencias de la iglesia y el pueblo judío, a éste le demandaba que no tomara su Nombre en vano; en cambio a la iglesia de Jesucristo, tenemos a flor de labios el nombre de nuestro Señor Jesucristo de nuestro Padre. Ellos no podían invocarlo como el Yo Soy y siempre hablaban de Dios como el Eterno, el Misericordioso y otros tantos nombres para no caer en un pecado. Los judíos no estaban cerrados de la cabeza sino del corazón, ellos simplemente no querían recibir su doctrina.


Jesucristo sabiendo les dice: yo soy la luz del mundo, los fariseos no atendían a la verdad dicha por Jesús. No les interesaba conocer que Jesús era la luz del mundo, era muy clara la afirmación porque nunca ningún hombre había dicho semejantes palabras y no les interesó. Ésta fue otra plena prueba de que los judíos ya no querían nada con el Padre y menos con el Hijo.

Por eso le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.

Y Jesús les revierte el mordaz dicho al contestar: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.


Esta palabra somete a todo espíritu de maldad que quiera poner a Jesucristo abajo del pueblo judío. Ni en su máximo esplendor el pueblo judío es más grande que el Señor Jesucristo, es la iglesia del Señor Jesucristo el cuerpo autorizado visible para dar testimonio de la Verdad y del Verdadero. Jesucristo se hizo hombre para dar cumplimiento a la profecía y para que todo aquel que cree sea salvo y tenga vida eterna. El clero judío puso trabas a la sana enseñanza que venía de Dios desde hacía mucho tiempo y eso los condenó durante 20 siglos, ahora inicia con traspiés su emersión, pero aún lejos de ser constituido el pueblo de Dios, son los creyentes de Jesucristo que son resplandecidos con la uz y tienen la luz en su interior, el Espíritu Santo da testimonio. El Señor da una cátedra de que él cumple lo que el Padre le mandó hacer y decir. El Padre y el Hijo cumplen con lo que está escrito en la ley que el testimonio de dos hombres es verdadero.


Ellos creían que hablaba de su padre biológico José y no daban crédito de su Padre el Eterno. Pero muchos judíos fueron testigos en el día de su bautismo al oír del cielo una voz que venía diciendo: Éste es mi hijo amado en quien tengo mi complacencia, desde el inicio de su ministerio hay dos testimonios de donde proviene su doctrina. Hechos irrefutables ante los testimonios de todos aquellos que estaban ese día.


Él les hacía ver que él era el Mesías. Si ellos hubieran recibido su palabra les habría llegado la vida, pero al rechazarlo su palabra fue de tropiezo, los judíos quedaban fuera y eran excluidos por su incredulidad. Durante su ministerio él les comunicaba que él era el Hijo del Hombre, los que conocían la escritura de los profetas sabían que Isaías lo profetizó.


El Señor vino a su pueblo y éste lo rechazó, ahora es otra condición por la que pasa la iglesia. Ahora los han enseñado a judaizar, los han enseñado a idolatrar, a seguir a hombres, a pertenecer a denominaciones, a desviarse al mundo y a leer en la carne la escritura. El fin del espíritu de la iglesia será rechazar a Jesucristo. Somos un remanente pequeño en la población del mundo, no estamos solos él siempre estará con nosotros en todos los momentos de nuestra vida y estará con nosotros hasta el fin de los siglos y en esa segunda venida y se encontrará con su iglesia. ¡Ven Señor Jesús! Amén.


Juan 8:12-20 12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. 13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero. 14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy. 15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie. 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre. 17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero. 18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí. 19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais. 20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page