Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.
- Cuerpo Editorial

- 15 abr 2017
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Se transcribirá el capítulo 9 de Juan del primer versículo al versículo 12:
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? 3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. 5 Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. 6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. 8 Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? 9 Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. 10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? 11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. 12 Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé.
Inicia el capítulo 9 con un relato de al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. En su ministerio estaba atento de todo lo que acontecía en su alrededor ya que en todo suceso había oportunidad para enseñar a los discípulos y de hecho le preguntaron: “Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” En aquéllos tiempos había ese parámetro de selección de que al pecador no consentía Dios en escucharle. Recordemos que los discípulos no eran avezados en la ley, sino que habían seguido enseñanzas de un clero que no daba testimonio de la misericordia de Dios. Ya Jesús les había mostrado de la conducta de los 18 muertos de la torre de Siloé no obedece a ninguna condición pecaminosa y que tanto justos e injustos están frente al juicio soberano de Dios, y en Job, los amigos de Job se regodearon de decirle de los grandes pecados que habría cometido al haber recibido las plagas, al opinar de cosas que no les había mandado decir y salvarlos Job con su intervención de su castigo divino.
En el versículo 3 está escrito: Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él, el tiempo de gracia y amor ha llegado, ¿cómo se acercarían a Dios los pecadores con el parámetro espiritual de que Dios no oye a los pecadores? Es a través de su ministerio que ha dicho que él viene por los enfermos, por los débiles y pecadores.
El Señor Jesús es el enviado que viene a salvar por fe a los pecadores y arrepentidos, él viene por testimonios de fe, no por el de las obras en la carne sin fe. Ahora no importa tu condición pecadora, creer en Jesucristo como el Hijo de Dios es la oportunidad para adorarle. Todo se ha de manifestar ante los ojos de los hombres, los hijos de Dios retenemos el testimonio de Jesucristo y el poder de Dios está en nosotros. Hay que estar atentos de llevar la sana doctrina del Señor Jesucristo a los enfermos y la sanidad.
En versículo 5 da una lección del trabajo de su obra, él viene a salvar y a sanar al que está enfermo. El día es considerado el tiempo para trabajar y ser visible ante todos, no procuremos la noche porque en la oscuridad hay traspiés y oportunidad de caer, hay que hacerlo a la vista de los que ven, Jesús es la luz del mundo y ahora somos nosotros los retenedores de la verdad, la luz de este mundo.
En los primeros seis versículos Jesús vio al ciego y su condición, y habló y enseñó a sus discípulos y ahora es el momento propicio de desplegar su poder para testimonio de los que ven: la sanación y hace una recuento del proceso de salvación para testimonio a los judíos y sus discípulos.
Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, 7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo
El poder del Señor no tiene límites, no hay reglas en la sanación. Él tiene la sabiduría para enseñar, él es el único Maestro de parte del Padre y usa el procedimiento de la creación agua y tierra para formar barro y ungió con ello los ojos del ciego y le ordena ir a un estanque a lavarse y al obedecerlo recibió la vista. El proceso de la salvación se ha mostrado de nuevo en esta serie de hechos: la condición del hombre es de un ciego, no ve y no sabe a dónde va, requiere de la unción del Padre de ponerte en el camino de Jesús, él quita la oscuridad de los ojos, el Padre nos unge con la salvación y vamos con el enviado (Jesucristo) y nos regresa la vista espiritual para ver lo que procede de Dios.
En el versículo 6 se requiere del elemento material para lograr una conversión, así como el Señor Jesús nació como todo ser humano, así se requiere que nosotros pasemos de muerte a vida con elementos humanos: creer, ver las señales, oír el evangelio para dar ese testimonio, él ya nos tiene contemplados para vida eterna, se requiere el acto de testimonio en la vida para complementar tu salvación.
En el versículo siete, él es el enviado, no hay otro en el cual hay salvación, en el estanque de Siloé está el agua viva (decimos esto en sentido figurado) Siloé significa –enviado- y es allí en donde empieza a ver, solo en Jesucristo verás la vida.
En los versículos 8 al 11 es el testimonio ante los que nos rodean, ¿cómo ahora ves si eras un ciego? El ciego termina describiendo el proceso de sanación y salvación. El versículo 12 quizás es el único versículo que no se relaciona con el proceso de salvación ya que se describe un momento real de la interrogante de algunos que le preguntaban al ciego que le conocían dónde se encontraba el que le devolvió la vista y él respondió -no lo sé-.
Pero hasta en eso la interpretación tiene también un significado en nuestros tiempos. La vista no es para todos y el Señor Jesús tampoco es para todos. ¿Quieres estar alejado del Señor o quieres recibir la vista como ese ciego que obedeció la palabra y voz de Jesucristo? Cree que Jesucristo es el Hijo de Dios y si dices amén has recibidio la vista para verlo. Amén.




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