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¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 29 abr 2017
  • 2 Min. de lectura

Se transcribirán los siguientes 8 versículos del capítulo 12 de Juan por considerarlo de gran trascendencia para la explicación de este tema.


12 El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, 13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! 14 Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito: 15 No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna. 16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho. 17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos. 18 Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal. 19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.


El hecho de mencionar que grandes multitudes iban a la fiesta cambia el orden para los siguientes tiempos, ya no se iba celebrar como rito de Dios el día de fiesta (la pascua judía), sino que a partir de ahora los vítores serán para el Señor Jesús. El pueblo judío reconoció, aunque sea por un momento, que el enviado del Padre recaía en Jesús de Nazaret.


La religión judía había recibido un fuerte impacto demoledor que se encuentra a días por expirar en el tiempo de Jehová en beneficio del Enviado: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” golpeó las sienes del clero pues ya no quedaba duda del plan de salvación que estaba ya en marcha y la vida de la iglesia gloriosa y gozosa ya se encontraba en operación y la redención del hombre estaba más cercana.

En su primera venida a Jerusalén recibe a Jesús montado en un pollino. En su segunda venida será con toda la gloria y esplendor del Hijo de Dios.


Estaba próxima su resurrección, había dado una de las últimas lecciones de su poder con la resurrección de Lázaro, la muerte no tiene potestad sobre los hijos de Dios, él ha vencido a la muerte. El pueblo judío reconoció esa señal y posteriormente los discípulos entenderían todo por el Espíritu Santo.


¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Es el grito testimonial de un pueblo que en parte reconoció el tiempo de su visitación, ahora nos queda a la iglesia del Señor Jesús orar: ¡Ven Señor Jesús! Y restaura todas las cosas que el príncipe de este mundo ha hecho en perjuicio de la humanidad al crear las religiones, organizaciones humanas, sectas, denominaciones para desviarlas de tu palabra. ¡Esperamos tu venida con anhelo, con esperanza de que tú reinaras mil años en compañía de los que te siguen! Amén.


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