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El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 20 may 2017
  • 4 Min. de lectura

Esta palabra es profética y verdadera, se cumple diariamente en la vida de los santos que durante su vida dan testimonio de Jesucristo. El diablo azuza al mundo a perseguir, aborrecer y odiar a los hijos de Dios por la fe en Jesucristo.


El error de las religiones y las denominaciones es querer ganar al mundo para Dios, engañados por el diablo para no estar en los planes de Dios. El Padre envía a su Hijo para salvar al mundo con sólo tener fe en el Hijo del Dios, ése es el testimonio de los salvos en la tierra y se manifiestan en forma visible a través del Espíritu Santo que los hace vivir en el amor.


La segunda venida de Jesucristo a este mundo restaurará todas las cosas, el diablo será atado y Jesucristo reinará mil años con todos aquéllos que han de ser escogidos por mantener la fidelidad a la palabra de Jesucristo. En esto constituye el propósito de Dios en nuestra vida. Algunos creyentes creen que pueden conquistar al mundo y han caído en un engaño satánico. Ser vencedor en el mundo es vivir la plena libertad de Cristo y de obedecer a su palabra y ser guiados por Espíritu Santo, renunciándose a sí mismo, cargar la cruz del vituperio e ir en pos de Jesucristo.


El mundo no conoce a Dios y mucho menos a Jesucristo. Por tal motivo si por el mundo fuera ya no exisitiríamos y el diablo se equivocó en la estrategia de matar a los creyentes en Jesucristo, porque cada ves que iniciaba persecuciones, creían más y así mejor resulta engañarlos y desviarlos a no hacer la voluntad de Jesucristo.


Los judíos aborrecieron a su Salvador, a pesar de tener en la escritura de todo el antiguo testamento que hablaba de su primera venida. Hoy las religiones, sectas y denominaciones aborrecen a Jesucristo e inician su camino volviendo a la antigua religión judaica. Eso les ha traído un falso conocimiento de la palabra. Durante mi vida espiritual, de diez hermanos, nueve siguen leyendo el antiguo testamento, ignorando que la fuente original espiritual para los hombres de esta generación es Jesucristo.


Lo nuevo es Jesucristo, predicar a Jesucristo es la misión, en las congregaciones hacen caso omiso del evangelio se ponen hablar de todo menos de los evangelios y las cartas epistolares de los apóstoles. Así son enseñados los creyentes para confundirlos, predicar a Jesucristo no es agradable al hombre y Jesús nos recuerda que si a él lo aborreció su pueblo, mucho más a los hijos de Dios que profesan y dan testimonio de Jesucristo como Hijo de Dios.


Desconocen los hombres que aborrecen al Señor Jesucristo también aborrecen a nuestro Padre. Los judíos aborrecieron a Jesucristo, está escrito en la biblia, registrado por el Espíritu Santo para dar testimonio de ese pueblo perverso y adúltero. No había nada que hubiese hecho para aborrecerlo el cumplió con un ministerio del Padre: el ministerio ejercido por Jesús de Nazaret es impecable, puro, obediente y de consolación para hacer el bien y aun así, conociendo la palabra de Dios le mataron. El pueblo elegido por Dios rechazó la voluntad de su Dios y prefirió su religión, su idolatría al templo, sus transgresiones de ritos y tradiciones para invalidar la ley, eso es lo que produce la religión, las sectas y las denominaciones. Es trascendental salir de esos lugares y manifestarse en la libertad. Abraham es un ejemplo digno de imitar, él no era judío, él era caldeo. Él ha sido declarado amigo de Dios y nosotros hemos sido declarados hijos de Dios por nuestra fe en Jesucristo como el Hijo de Dios. También hemos sido declarados sus amigos, ése es el amor que hemos de reconocer a nuestro Señor y Pastor.


Transcribo los siguientes versículos que están escritos en Juan capítulo 15:18-25 para fundamentar el tema sin salirnos de lo que está escrito.


18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. 21 Más todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. 22 Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. 23 El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece. 24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre. 25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.


Así sucederá en nuestra vida de este mundo por causa de predicar la sana doctrina del Señor Jesucristo, seremos aborrecidos y marginados en la comunión social, bien vale la pena aceptar este pago, reinar mil años en Jesucristo es nuestro primer galardón en la vida eterna. Amén.


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