Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra
- Cuerpo Editorial

- 26 ago 2017
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Las palabras del título de este tema la expresaron los primeros apóstoles del Señor Jesús en Jerusalén porque existen dos clases de servicio a Dios: uno el que representa Marta, descrita en el evangelio del Señor Jesús de las cosas físicas y terrenales propias del alma y la carne y la otra que representaba María el oír por la fe y el servicio espiritual.
Hubo un gran desencuentro en la iglesia, registrado por el Espíritu Santo en el versículo uno del capítulo 6 de Hechos de los Apóstoles. “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria”. Esto es un hecho real y sucedió en la iglesia del Señor Jesús en Jerusalén, la carne siempre es contraria al Espíritu. Los apóstoles no podían verificar si era cierto o no, más sí era necesario atender las prioridades espirituales del servicio a Dios y para ello en los versículos dos y tres que se transcriben a continuación:
2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.
3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.
El dilema queda aclarado de inmediato. La sabiduría logra de inmediato la respuesta correcta. Era requerido que los apóstoles del Señor Jesús priorizaran el ministerio de difundir el evangelio del Señor Jesús como la palabra de Dios y no atender asuntos de la carne como servir mesas. Los siervos del Señor Jesús o los que ejecutan un ministerio deben hablar del Señor Jesús y no del antiguo pacto ¿qué sentido tiene amigo lector predicar el antiguo pacto? Si tienen ahí que tanto al templo y sus religiosos judaicos como a esa religión ya habían sido desechadas por Dios. Otra vez amigo lector ¿tan inútil es el sacrificio la muerte de su Hijo en la cruz como para volver a leer el antiguo testamento? Verdad amigo lector que no es congruente leer el antiguo pacto (Moisés, David, números etc.) y lo mejor es leer los evangelios, el libro de Hechos de los apóstoles, las cartas epistolares y el libro de Revelaciones.
Siguiendo con el tema, dicen al pueblo de Dios que busquen entre ellos a siete varones con tres características espirituales: de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría. No escogen según las características carnales, es vital tener la justicia de Dios para ya no tener problemas de ese tipo. Se concentran en lo que deben hacer los siervos del Señor:
4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.
Registra el siguiente versículo:
5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;
6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.
Aquí cobra importancia el testimonio apostólico quienes habiendo orado les imponen manos. Vuelve de nuevo el evangelio práctico a ser una realidad. Si tú tienes el Espíritu Santo tienes el poder de Dios de transmitir la sabiduría y ciencia para realizar las operaciones encomendadas y subsanar alguna injusticia a la repartición con las viudas.
Y termina este relato con la descripción de aquellos tiempos en la iglesia del Señor en Jerusalén.
7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
La interpretación del anterior versículo consiste en lo siguiente: los discípulos del Señor Jesús se convierten en apóstoles incluyendo a Matías. Los creyentes en el Señor Jesús se convertían en discípulos. Lo que se predicaba era la palabra del Señor Jesucristo, es la única encomienda dada a los creyentes de Jesucristo. El testimonio de la iglesia y la misericordia del Padre al pueblo judío multiplicaban el número de creyentes y con ello muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. Esto es: obedecían en fe la palabra de Jesucristo. Así, en forma sencilla, sabia y espiritual se resolvía un problema en la iglesia. Revistámonos de Jesucristo y actuemos como aquella iglesia que iniciaba en Jerusalén. Amén.




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