Creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.
- Cuerpo Editorial

- 7 oct 2017
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El capítulo 14 habla de la gran labor evangelística y apostólica de Pablo y Bernabé y el anuncio de la fe. No como la de las denominaciones con los arrepentimientos, el Padre buscaba adoradores en verdad y en el Espíritu; no en rezos, religiones, divisiones y en cosas materiales. El Padre hacía la obra evangelística para la formación de su iglesia y lo hacía a través de sus apóstoles en los contornos del mundo.
Voy a transcribir los siguientes versículos del capítulo 14, del libro de Hechos de los apóstoles
14 Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.2 Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. 3 Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios. 4 Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles. 5 Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, 6 habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, 7 y allí predicaban el evangelio. 8 Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. 9 Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10 dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo. 11 Entonces la gente, visto lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Dioses bajo la semejanza de hombres han descendido a nosotros. 12 Y a Bernabé llamaban Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que llevaba la palabra. 13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios. 14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay. 16 En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar en sus propios caminos; 17 si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. 18 Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio. 19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. 20 Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe. 21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, 22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. 23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
En los primeros versículos de este capítulo se describe el denuedo con que hablaba el Espíritu Santo a través del apóstol Pablo, muchos creían al anuncio de las buenas nuevas, sin embargo, a los judíos (ese denominado “pueblo de Dios”, llamado así, por indoctos e ignorantes) molestaba el anuncio del evangelio del Señor Jesús, (nos confiaba un hermano que son una gran cantidad de versículos en el nuevo testamento en los cuales el pueblo judío atacaba las buenas nuevas). El apóstol Pablo se mantenía confiado y seguro que quien lo tomó no lo iba a dejar sólo y siguió en ese lugar, hasta que fueron apedreados y afrentados por los gentiles y judíos y los hicieron huir de ese lugar. Esto confirma lo escrito: guardar la paz.
En Listra se desarrolla un hecho poderoso en el Señor Jesús: el apóstol Pablo sana a un paralítico y el pueblo pagano e idólatra rápidamente les confiere la etiqueta de dioses según sus religiones. Observen por favor parámetros de esa religión:” Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la muchedumbre quería ofrecer sacrificios”. Dos mil años después, las religiones no cambian, siguen haciendo lo mismo.
La actitud de Pablo y Bernabé es para dar una lección algunos vanidosos y ególatras que se dicen ser líderes: 14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces 15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.
Pero registra la escritura que les fue imposible detener a esa gente. Los que no se detuvieron fueron ellos. 19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.
Otra vez los judíos tratando de asesinar al apóstol Pablo, ¿habrá alguna referencia espiritual que mencione que los judíos hagan el bien en el nuevo testamento y se vuelven a la palabra de Dios? Todavía seguirán pensando algunas gentes que los judíos no afrentaban a la iglesia, pero cierto es que de no haberse maldecido ellos mismos ya hubieran acabado de todo lo que procede de Jesucristo.
Lo importante de estos versículos es que anunciaban Pablo y Bernabé bajo la premisa de ir 22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
El reino de Dios no es el reino de la vida eterna, sino la acción del poder de Dios en esta tierra por medio de los hermanos fuertes en la fe. 23 Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.
El plural es para la iglesia, no hay singular anciano o pastor, hay pastores y hay ancianos. Amén.




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