No comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo.
- Cuerpo Editorial

- 31 dic 2017
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Se transcribirá el complot que hicieron los religiosos judíos en contra del apóstol Pablo. Esto es con el propósito de:
Entender de lo peligroso que es ser parte de una religión, Y
Alertar a aquellos creyentes que erróneamente magnifican a un pueblo que odia las cosas del señor Jesús YA NO LO HAGAN.
Pues Dios, de no ser por la promesa que le hiciera a Abraham, ya los hubiera exterminado por su rebeldía y lejanía que tienen con su Creador.
Lastimosamente mientras eso pasa, el enemigo de Dios sigue confundiendo la mente de algunos creyentes que, azuzados por falsos obreros siguen judaizando y volviéndose a la ley, ley que ni los judíos pueden cumplir y que por sí solo el título de este tema habla de su desobediencia y extravío en el camino de Dios. ¿Qué pensaría y dijera el apóstol Pablo de esos creyentes que están engañados en pensar que el pueblo judío es un pueblo cercano a Dios? ¿Qué opinión tendría Esteban? ¡Es más, los doce apóstoles! ¿Qué suponen dijeran si los tuvieran enfrente? ¿Les aplaudirían acaso, harían fiesta, tocando panderos y flautas? ¿No son todos ellos los santos que claman de continuo a nuestro Padre y a nuestro Señor Jesucristo “haznos justicia” según Apocalipsis? Ellos que fueron perseguidos como escoria, humillados en público, lapidados, muertos como un acto circense deplorable, pero bien dice la escritura “si eso hacen con el árbol verde, ¿qué no harán con el seco?” ¡Pero Israel es el “pueblo” de Dios! ¡Hipócritas, insensatos! ¿Quién les pervirtió las mentes y conciencias para que se gocen y quieran ser uno con el pueblo que voluntariamente se echó a cuestas la maldición de matar al Autor de la Vida? ¿Quién les dijo que regresar al vómito del perro es lo que da la vida? Si ellos, que fueron escogidos y consagrados por el mismísimo Creador no solo no pudieron sino que lo despreciaron y no quisieron seguir ¿ustedes, descendientes de Cam, siervos de los siervos podrán? ¿Hasta cuándo alzarán su vista a lo Alto, a ver al Cordero Inmolado por ustedes y nosotros, y ustedes se mofan diciendo: “No, sino la que la ley es mejor que la gracia” con sus actos aberrantes?
Leamos lo que dicen los siguientes versículos.
12 Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo. 13 Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración, 14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo. 15 Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le traiga mañana ante vosotros, como qué queréis indagar alguna cosa más cierta acerca de él; y nosotros estaremos listos para matarle antes que llegue. 16 Mas el hijo de la hermana de Pablo, oyendo hablar de la celada, fue y entró en la fortaleza, y dio aviso a Pablo. 17 Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle. 18 El entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo me llamó y me rogó que trajese ante ti a este joven, que tiene algo que hablarte. 19 El tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme? 20 Él le dijo: Los judíos han convenido en rogarte que mañana lleves a Pablo ante el concilio, como que van a inquirir alguna cosa más cierta acerca de él. 21 Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres de ellos le acechan, los cuales se han juramentado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que le hayan dado muerte; y ahora están listos esperando tu promesa. 22 Entonces el tribuno despidió al joven, mandándole que a nadie dijese que le había dado aviso de esto. 23 Y llamando a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea; 24 y que preparasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en salvo a Félix el gobernador. 25 Y escribió una carta en estos términos: 26 Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Salud. 27 A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano. 28 Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le llevé al concilio de ellos; 29 y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningún delito tenía digno de muerte o de prisión. 30 Pero al ser avisado de asechanzas que los judíos habían tendido contra este hombre, al punto le he enviado a ti, intimando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él. Pásalo bien. 31 Y los soldados, tomando a Pablo como se les ordenó, le llevaron de noche a Antípatris. 32 Y al día siguiente, dejando a los jinetes que fuesen con él, volvieron a la fortaleza. 33 Cuando aquéllos llegaron a Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él. 34 Y el gobernador, leída la carta, preguntó de qué provincia era; y habiendo entendido que era de Cilicia, 35 le dijo: Te oiré cuando vengan tus acusadores. Y mandó que le custodiasen en el pretorio de Herodes.
Ahora bien, un hombre religioso está atado en dogmas y tradiciones que ofuscan su mente y los encarcelan en prisiones de oscuridad. Son intolerantes negativos en lugar de vivir en paz, son llamados al ataque y guerra contra los que no piensan como ellos. Las autoridades son puestas por Dios y separan lo secular de lo religioso. No es bueno revolverlos ya que es una combinación explosiva y degenera en manifestaciones parciales e injustas en contra de los que practican diferentes credos. La historia registra demasiados hechos del mal que producen el maridaje de religión y los estados. La iglesia permanece ajena a los asuntos de estado, sabe y reconoce que el verdadero poder espiritual desciende lo Alto. Y los anteriores versículos demuestran la actuación que debe prevalecer una autoridad de no ceder a ninguna expresión de chantaje, extorsión o presión de grupos religiosos.
Dios le ha concedido a la autoridad la espada para castigar a aquellos que se opongan a sus mandatos. La autoridad debe respetar la ley y beneficiar a la colectividad en armonía y justicia, una autoridad débil, que cede a presiones populares caerá por no estar firme en su labor de mantener el orden.
Pablo era judío de sangre pero romano de nacimiento, ya se ha hablado por otros hermanos dejarse guiar por el Espíritu Santo en los asuntos terrenales. El Señor Jesús expresó que fuéramos astutos como la serpiente, mansos como palomas. No hay términos medios, hay que defendernos de las injusticias en cuanto la ley, mientras esté a nuestro alcance. Si algo mal se hiciere hay que pagar por ello, es lo justo delante de Dios y Jesucristo es el Sol de Justicia. En el caso de Pablo los religiosos judíos estaban impregnados del enemigo de Dios. Jesús nos advirtió que satanás es el homicida y padre de mentira y eso es lo que practicaban los religiosos judíos.
Respecto al destino de los cuarenta que juraron matar a Pablo no se sabe a ciencia cierta qué fue de ellos, simplemente no se dieron cuenta que satanás los engañó a maldecirse a sí mismos. A los líderes religiosos no les importaron sus vidas, solo querían la muerte del molesto asunto llamado Pablo. Así es el destino de los fanáticos religiosos, terminan solos y abandonados a su suerte por sus líderes religiosos. Roma es el sistema del derecho antiguo y acompañado de su poder militar prevalecía su justicia, el Señor Jesús confortó a Pablo diciendo que tuviera ánimo y le profetizó que irá a Roma. Todo lo demás era por consecuencia y todo acontecimiento en el mundo se iba preparando para cumplirse la voluntad de Dios. Amén.




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