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Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. (Parte tres)

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 21 abr 2018
  • 3 Min. de lectura

La salvación se obtiene: creyendo. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo. Es tu única aportación al proceso de salvación de Dios para con el hombre. La soberanía de Dios de elegir a Israel como su pueblo, no obedece a un fiel testimonio que este pueblo hiciese a su Creador, sino que muestra qué tan bueno, amoroso y misericordioso es Dios al cumplir sus promesas a sus primeros siervos. El pueblo de Israel fue objeto de una bendición y amor que no cuidó y no quiso. ¡Ese es el pueblo elegido por Dios! Se ha hablado mucho de este tema en anteriores blogs y a medida que seguimos estudiando el nuevo pacto se observa que el Espíritu Santo ha dejado ese testimonio para que no cometamos el mismo error de ese pueblo rebelde e incrédulo.


Dios es Juez, es Soberano en su plan para el pueblo judío y para su iglesia y no podemos cambiar Su decisión. A Él le plació escoger al pueblo de Israel y es una bendita voluntad que hay que acatarla. Pero ¿qué sucedió? A través de los siglos, dicho pueblo confrontó a su Hacedor y rechazó a su Hijo Jesucristo. Él vino a su pueblo primeramente, él era la esperanza y profecía de su pueblo, pero el clero y el pueblo fueron ciegos, sordos y sin entendimiento. El rechazo a Jesucristo fue brutal y estaban en contra de la voluntad de Dios. Pero cuando Jesucristo había maldecido a la higuera y profetizado que ya no había fruto digno de comer de ese árbol, más se enardecieron; Jesucristo les dijo que iba a destruir ese templo y aún más se volvieron contra él; Jesucristo les dijo que no había más señal que la de Jonás. Esto es: que iba a dar el evangelio a nuevas creaturas y que iba a permanecer tres días en el pez o sea que iba a visitar a la región de los muertos y a los tres días para resucitar y no le creyeron y empezaron el plan de matarlo.


Jesús les dio las suficientes señales, pero esa generación apostató y se desvió de la voluntad de su Dios. Había que comenzar el plan de salvación de los gentiles y llamar pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Hoy es el momento de la iglesia. Una de las enseñanzas en el cual debemos estar firmes es que Él nos hizo desde antes de la fundación del mundo y estamos en nuestras vidas en el exacto cumplimiento de los tiempos para ver a Cristo y su palabra y no al pueblo judío y su ley, para vivir el tiempo de la iglesia en libertad, verdad, amor y poder; esperanza y fe.


Somos sus hijos y así se estableció: que íbamos a ser hijos de Dios en el lugar que se nos dijo, que no éramos su pueblo. No es por nosotros, sino por la voluntad de Dios, ¿quién se atreve después de leer este tema a voltear al pueblo judío? Solo un rebelde, un ciego, un sordo o un falto de entendimiento. La iglesia del Señor Jesús es lo que prevalece hoy y él es la cabeza de la iglesia ¿Alguien osa cuestionar esta verdad? Esperemos y cantemos glorificando a Dios por el Cordero que se inmoló por todos aquellos que creemos en su palabra. Te pido que leas los siguientes versículos, amén.


Romanos 9:19-2919 Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? 20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? 22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, 23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, 24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? 25 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. 26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío,Allí serán llamados hijos del Dios viviente. 27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo; 28 porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. 29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

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