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Pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 5 may 2018
  • 7 Min. de lectura

De los versículos 11 al 24 la lectura desvela otras tres lecciones del capítulo once de la carta a los Romanos.


Ya en el número anterior se comentó pero aquí se reafirma otra vez. La primera lección se basa en el dicho de Pablo que si no hubiera tropezado Israel, los gentiles no habríamos sido salvos, ya estaba escrito:


Y David dice: Sea vuelto su convite en trampa y en red, En tropezadero y en retribución;

10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, Y agóbiales la espalda para siempre.


Los judíos ya estaban predestinados a transgredir para dar entrada a los gentiles y este conocimiento pone a prueba nuestro entendimiento. Si los judíos tuvieron su tiempo para obedecer a su Hacedor y al no hacerlo se retiró el Padre de ellos, ahora en este tiempo la iglesia también tiene el testimonio de Jesucristo en el mundo. Pueblo judío e iglesia vienen a ser aceite y agua, con los cuales no podemos convivir puesto que a ambos Dios los ha llevado por diferentes caminos.


Pablo, siendo judío es elegido por el mismísimo Señor Jesucristo como apóstol para hablar a los gentiles, con la intención provocarles a celos y él experimentó todo el odio del pueblo judío sobre él no por causa de él, sino por causa de publicar el nombre del Señor Jesucristo teniendo en mente que solo algunos serán salvos, además que usa a un gran conocedor e intérprete de la ley para vergüenza de judíos que sabiendo pecan y para libertad de los gentiles que la ley mata pero el Espíritu vivifica.


La segunda lección es que con la llegada del Mesías se marcaba el fin del tiempo de los judíos, él es el parteaguas para el mundo. Se iniciaba el camino para ver el amor del Padre sobre todos los hijos pues Dios, habiendo pasado por alto las afrentas de su pueblo, envió a su Hijo Jesucristo por el remanente que había sido escogido para salvación por haber creído a las escrituras y se construía la nueva etapa de la obra de Jesucristo y la del Espíritu Santo sobre la iglesia.


Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? En el pueblo de Israel solo remanentes creían, Dios les hablaba por profetas que no eran escuchados, solo algunos se mantenían firmes, ahora es el mundo que recibe la gracia pero no es todo el mundo el que cree, solo remanentes que forman la iglesia del Señor. Los judíos han sido excluidos y se abrió el evangelio a toda criatura en toda la tierra admitiéndolo en el amor de Dios y vino a dar vida a todas las naciones existentes hasta ahora de ver la vida y dejar la muerte. El Espíritu Santo remarca en el versículo.


16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.


Este versículo describe la santidad como apartada, alejada del mundo, separada de sus corrientes como lo fue en un inicio con los judíos que no se mezclaban con los demás pueblos. Así nos solicita el evangelio que seamos santos (apartados, separados) del mundo. La iglesia está en todas las naciones de la tierra siguiendo a Jesucristo. La iglesia no es el sistema romano o alguna denominación o secta: ellas son lo que se conocen en la vida espiritual como el sistema religioso babilónico.


En cuanto a Israel, no supo guardar el testimonio de su Hacedor siendo presa de los ritos y costumbres de otros pueblos. Esos es, lo que está aconteciendo en la actualidad con la iglesia y en este espíritu de volverse judíos o judaizar su vida. La enseñanza está dejándose de aplicar y la derrota espiritual aflora en la vida de los creyentes.


La tercera lección descrita en los versículos 17 al 24 en el capítulo 11 de Romanos, obedece a una analogía del árbol olivo que describiremos de la siguiente manera:


El olivo es un árbol frutal de la familia de las oleáceas del que proviene el aceite.


El pueblo judío fue ungido con aceite, mientras que la iglesia fue ungida con el Espíritu Santo.


A pesar de ser un árbol muy resistente, la reducción de agua o de nutrientes minerales justo semanas antes de la época de floración puede revertir en una menor floración y, por consiguiente, en una menor cantidad de olivas.


El pueblo judío sobrevivió del maná que vino del cielo y resistió a través de su época; la iglesia está hecha para resistir los embates del mundo si cumple con los mandamientos y ordenamientos de Jesucristo.


El componente climático que más daña a este árbol frutal es el viento.

El pueblo judío fue sacudido por las constantes desviaciones de ver al mundo; la iglesia está advertida de poner sus ojos en su Salvador Jesucristo, a fin de no verse dañada por cualquier viento de doctrina.


Su estructura vegetativa de cormo, formada por: raíz, tallo (tronco), ramas y hojas. La raíz, en el caso de árboles nacidos de semilla, es axonomorfa y una raíz principal que sin ramificarse penetra en la tierra.


El pueblo judío es la raíz del olivo y su función es establecerse en la tierra; la iglesia es un ramaje incrustado o injertado que no toca el suelo y se establece en la altura del árbol como mirando el cielo y alcanzando la estatura perfecta de su Hacedor.


Hasta aquí vamos a dejar las características del olivo para dar paso a lo escrito en la carta a los Romanos:


El apóstol Pablo hace una analogía para explicar la ubicación de las dos grandes voluntades de Dios. Debemos recordar que Dios eligió al pueblo judío y él escogió a todos los seguidores de Jesucristo. La finalidad es para comprender que todo lo ha hecho Dios por su voluntad soberana y nadie ni nada cambiará Sus propósitos eternos. Le recuerda a la iglesia que a pesar de estar distanciada con el pueblo judío, hemos sido partícipes de la preferencia de Dios en estos tiempos.


Ya que el clero judío se encargó de tergiversar y mal interpretar la escritura, lo mismo está sucediendo en la iglesia actualmente con los obreros de maldad que lo hacen para desviar a la apostasía a los creyentes. En el siguiente versículo:


“no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti”.


Aquí puede haber una confusión para dar cierta importancia al pueblo judío, pero esto constituye una malinterpretación, la raíz es la provisión de fe que le fue a dada por Dios para creer. Como dice en Gálatas 3: 14, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.


La iglesia recibe el Espíritu Santo, esto no debe ser materia de jactancia y soberbia sino de humildad porque ¿quiénes éramos nosotros para recibir al Espíritu Santo? ¿Quiénes somos para tenerlo en nuestro tiempo? Sino que todo es por la gracia y voluntad del poder de Dios.


El pueblo judío son las ramas iniciales y fueron desgajadas y esto no fue hecho por nadie sino por la voluntad de Dios. Es Él quien hace que se haga su voluntad. El pueblo judío fue desgajado y la iglesia fue injertada en un solo árbol. Esto es que el pueblo judío no aparece en este árbol de expresión testimonial del poder de Dios. La iglesia son las ramas de precioso follaje del olivo delante de Dios y eso no es por nosotros sino por la voluntad del Padre y entregando este tiempo a su Hijo Jesucristo.

Por lo tanto amigos lectores, el pueblo judío es como una nación más en este tiempo con el respaldo y amor de Dios y la iglesia emerge como un cuerpo con aquel que ha sido exaltado a lo sumo: el Señor Jesucristo, sentado a la diestra del Padre. Dejen de judaizar y ver a los judíos, vean al Señor Jesucristo y gócense de los tiempos que se nos ha otorgado; detén tu caída al ver al pueblo judío como algo digno de verse, mantente con la vista bien puesta en Jesucristo, retrasa ese espíritu soberbio del hombre de no ver a Jesucristo, de creerse algo delante de Dios y olvidar que somos hechura suya. El fin se acerca y el pueblo judío volverá al olivo por causa de aquellos que no supieron conservar los tiempos de la gracia y la bondad del Señor Jesucristo en sus vidas.


Esta es la lección de estos capítulos; ver el orden de los tiempos de Dios. El tiempo de los remanentes de la iglesia se acerca por causa de todos esos falsos maestros que llevan al engaño al pueblo. Resiste y no te muevas de la roca de salvación, su promesa es que vendrán tiempos de tempestades y si te afianzas en la verdad no serás movido. Una característica más del olivo es que es de corta duración, no más de diez años. Han pasado casi dos mil años, faltarían 300 años para la venida del Señor Jesús. El anhelo de la iglesia es que venga el Señor Jesús y que se cumpla el número de los redimidos. ¿Estás orando por eso o te has entretenido en las cosas del mundo? Esperamos que vuelvan al camino del señor Jesucristo prontamente. Amén.


11 Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. 12 Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? 13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, 14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos. 15 Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos? 16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. 17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, 18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. 19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. 20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. 21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. 24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?



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