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Todo me es lícito, pero no todo me conviene; todo me es lícito pero no todo edifica

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 25 ago 2018
  • 4 Min. de lectura

Todo me es lícito, pero no todo me conviene; todo me es lícito pero no todo edifica


A los que a libertad fuimos llamados, por la gracia y misericordia del Padre, saludos en el genuino amor de Jesucristo nuestro Salvador y Señor.


Con este tema se cierra el amplísimo contenido del capítulo 10 de esta primera carta a los corintios, dando de antemano infinitas gracias al Padre Celestial en el nombre del Señor Jesús por habernos hecho colaboradores y conocedores de sus misterios espirituales, escondidos a los sabios en esta Tierra. Bendito sea el Señor Jesús por toda la eternidad porque nos ha regalado una fe libre, una doctrina perfecta y preciosa, que ningún otro lugar puede encontrarse.


Bendito seas Cristo amado, porque dentro de tus mandamientos nos enseñas a no ser esclavos de dogmas, sino de libre pensar y actuar en cuanto al Espíritu se refiere, y sujetos en obediencia en cuanto a la carne se refiere. ¡Sí Señor Jesús, glorificado seas! Porque nos has abierto las puertas a ser libres de dar testimonio. A andar en el mundo sin miedo, sin temores e inseguridades de no ser salvos, mostrando a otros las ventajas y beneficios de ser parte de la familia espiritual del Padre.


Porque como simple estatuto es que siempre veamos el bien del otro; el que me ve, quien me observa, conste que ando libre y no escondido. Que si tengo oportunidad pueda confesarte como el Hijo de Dios, que eres el Señor Fuerte que me liberó. Que me concedes comer o beber lo que sea, sin restricción, para que no se vea como ritual opresivo. Y además pones el conocimiento que no todo aprovecha y de esa manera no como lo que sé de antemano no me será de provecho. No solamente de vianda hablo sino de doctrina también. Y esto no por mí, sino por ti. Por eso te alabo Señor Jesús, porque nos pastoreas en los mejores pastos. Solo obedecerte y seguirte y así disfrutar de esos manjares que buscas para nosotros.


Porque a través del Espíritu guardas toda hora en que podamos caer en pecado, al avisarnos que cualquier cosa, vianda o sacrificio de cualquier tipo no es hacia ti, sino a tu enemigo y podamos huir de esa afrenta a ti. Y no por mí, porque seré inmune, sino para el bien del débil que pudiese verme y caiga, por esa conciencia que hay que cuidar es que debemos, ¡oh Señor! Guardarnos.


¡Gracias! Porque libertad es hacer cualquier cosa, aparte de comer o beber que pueda yo ofrecer para tu sola honra y gloria ¡Oh Dios y Padre de nuestro Señor Jesús, y también Padre nuestro! ¿Quién lo hace sino solo Tus hijos? Gozamos de esa prerrogativa, de bendecir la obra de nuestras manos, en Tu Nombre oh bondadoso Padre, y Tú nos guardarás de toda tentación de todo mal. Y medio del Espíritu Santo, habremos de guardar testimonio para no causar tropiezo a nadie, para que, por medio de ello puedan ser salvos algunos de los que vean dicho testimonio. ¡Gracias Padre, por esta fe perfecta! ¡Gracias, oh Poderoso Dios, por enviar al Señor Jesús que nos hable el mensaje de Ti, que buscas ser el Padre de toda la humanidad! ¡Glorificado Seas Padre Santo! ¡Señor Jesús gracias, porque por tu sacrifico es que somos salvos! ¡Bendito seas oh Invencible Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, Señor y Salvador nuestro por los siglos de los siglos! Permite además que los que lean y sepan cómo defines tú la libertad. Y la disfruten al igual que nosotros, una manada pequeña en una localidad del noreste de México de estas mieles.


Jamás Padre, concedas apartarnos siquiera un ápice, derecha o izquierda o atrás, sino seguir solo al centro y adelante, al blanco que es Cristo Jesús, lo rogamos con toda humildad y gratitud. Al igual, que los que lean se impregnen y lleven este mensaje de amor y esperanza a sus lugares, con gente y hermandad cercanos. Muchas gracias, Padre, porque tengo fe que concederás estas peticiones en tiempo y forma. Señor Jesús, ¡ven pronto por tu iglesia! Amén.


Se pone el fundamento de este tema, la sabiduría y amor del Señor Jesucristo resplandezca en todos ustedes, amén.


1 Corintios 10:23 al 33


23 Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.

24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia;

26 porque del Señor es la tierra y su plenitud.

27 Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

28 Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?

30 Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias?

31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

32 No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;

33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.


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