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Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que tambi

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    Cuerpo Editorial
  • 27 ene 2019
  • 4 Min. de lectura

Sabiduría de lo alto, paz y amor del Señor Jesucristo nunca falten en ustedes hermanos y pequeñitos de Cristo. Los que formamos parte del cuerpo editorial del blog mandamos un abrazo y ósculo santo fraternal a los que no niegan el Santo nombre de Cristo Jesús, saludos.


En el capítulo noveno, el apóstol Pablo cambia el enfoque de la temática principal, el envío de ofrendas a ellos en Macedonia. Ya vimos en el número anterior acerca de cómo y por qué ofrendar cuando tenemos la oportunidad de la iglesia. Sintetizamos como sigue: aparte del abastecimiento físico es la obediencia fáctica del mandamiento de Jesucristo de amarnos los unos a los otros.


Ahora, describe con exactitud la labor de los hombres y mujeres de Dios que tienen la esencia de Tito: ir y venir, recibir y entregar. Dar y obtener. Los ministradores de Dios (los verdaderos) que distribuyen todo lo que se recibe por parte de la grey a quienes lo necesitan en tiempo, forma y cantidad.


No es sencillo hacerlo puesto que requiere la vocación a través de: honradez, disponibilidad, fuerza, temple, paciencia, amor, fe, esperanza, gozo.


Antes, amados hermanos, las iglesias eran en las casas, los hermanos vendían sus propiedades (como está escrito en los Hechos de los apóstoles) y los que formaban parte de los ancianos, pastores y maestros recibían todo, mediante la elaboración de inventarios y la sabia y justa administración de esa riqueza.


La repartición obviamente requería la seguridad de la necesidad de ese bien o servicio, así como la disponibilidad del mismo. Pablo, inspirado por el Espíritu Santo da cátedra de administración de empresas, contabilidad, logística y tiempos y movimientos en cuanto a la misión de Tito: era de recolectar de los corintios, informar a los acayos, entregar a los macedonios y a Pablo, llevar las cantidades y cuentas correctamente a través de carruajes, a pie, barcos y pasar todo de manos en manos desde Corinto hasta su destino final en las manos de Pablo y los necesitados. Esto es complicado en el Siglo I, pues solo había palabra y cartas como medio de seguridad de tantas transacciones.


Cuando leemos el nuevo pacto, debemos hacerlo con la mente de Cristo para ver la profundidad, anchura y altura de lo que se lee. Ahora sí, leyendo las cartas podemos deducir el origen del gozo de Pablo en cuanto a este ministerio: solo Dios con su poder podría ayudar a todos los colaboradores. Y ese es el gozo: además de la obediencia es la fe por la seguridad que cada acción estuvo siempre respaldada por el Padre Celestial.


Siempre hay acciones de gracias dado que la misericordia, gracia y poder de Dios es innegable en nuestra vida, como en la de aquellos amados creyentes. Nunca debemos dar por sentado todo, sino más bien humildes en cuanto a agradecimiento constante puesto que ya lo tenemos asegurado, pero por gracia no por merecimiento previo o propio. Y estas acciones de gracias constituyen la verdadera alabanza al Padre.


Porque en el amor recibieron mucho por parte de los Corintios y habría que entregar toda esa bendición a las manos correctas. Además, la oración conjunta entre todos los involucrados de esta operación espiritual creó un escudo protector de enorme olor fragante a nuestro Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.


Y exactamente, en ese mismo tenor nosotros tenemos que actuar ahora en pleno Siglo XXI, con fe, ayudar si tenemos este ministerio que ostentó Tito. No es el mundo, sino el poder de Dios. La paz y gracia de Señor Jesucristo esté en ustedes amados hermanos. Amén. Añadimos este capítulo nueve como fundamento.


2 Corintios 9


Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba;


2 pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.


3 Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;


4 no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza.


5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.


6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.


7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.


8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;


9 como está escrito:

Repartió, dio a los pobres;

Su justicia permanece para siempre. m


10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,


11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.


12 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios;


13 pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos;


14 asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.


15 !!Gracias a Dios por su don inefable!

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