Más os hago saber hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre
- Cuerpo Editorial

- 25 mar 2019
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Amados lectores y hermanos en Jesucristo, que la paz del Señor esté creciendo y esté firme en ustedes para que con la ayuda de su gracia permanezcamos firmes sobre la Roca, que es Cristo Jesús, Señor nuestro, amén.
En la parte complementaria del primer capítulo de la carta a los gálatas, el apóstol Pablo relata a los hermanos cómo fue su conversión mediante el testimonio de hacer antes y después de Cristo, dando la honra a nuestro Padre que desde el vientre de su madre lo había apartado a su servicio verdadero, el cual no era observar la ley, sino evangelizar a los gentiles de la palabra de Cristo.
Como leemos en los Hechos de los apóstoles, se escribe que fue el Señor Jesús quien habló a Pablo solamente en su camino a Damasco. Aquí Pablo describe que fue Dios, quien fue quien autorizó su llamamiento, pues él define que él no servía a los sacerdotes, sino a Dios.
Aunque asoló a la iglesia, al estar en la carne cegado por el pecado y en su condición de condenación momentánea desconoció que afectaba a los intereses de Cristo; una vez apartado, Dios a su tiempo reclamó posesión de su alma al momento que Cristo mismo se le apareció en forma de luz cegadora en dicho trayecto y fue como hizo válida la adquisición de la vida y el alma de Saulo de Tarso para la evangelización.
El apóstol relata cómo fue su primer tiempo. Describe su pasado no como vanagloria, sino para ejemplo a todos que, aun estando fuera de la fe los que estamos ordenados a salvación nos guardamos de ser como el mundo. ¿Por qué? Porque como somos ya parte de la familia de Dios aun sin confesar nuestro Padre nos guarda de toda inmundicia condenatoria y el Señor Jesús hace su parte al limpiarnos cuando confesamos.
Nosotros en ciertas ocasiones es necesario hagamos lo mismo, no para presumir lo que hayamos sido en ese entonces, sino para convencer a los oyentes del poder de la Verdad, que es el Señor Jesucristo, de salvar a quien sea.
Ya desde sus inicios el apóstol Pablo dijo que cuando fue a visitar al apóstol Pedro no vio a los otros apóstoles sino a él y a Jacobo solamente en esa oportunidad. Una de la característica que el Espíritu ha distinguido de Pablo es su enorme celo por servir a Dios. De la misma manera nosotros también tenemos ese celo en creer en Dios, esperar en Él o tenerle temor hasta que somos llamados. Ponemos esta segunda parte de este capítulo 1.
Que la paz y gracia. de nuestro Señor Jesucristo prevalezcan en ustedes amados hermanos. Los hermanos en el noreste de México les saludan, no olvidemos rogar por la venida de nuestro amado Seño Jesucristo, amén.
Galatas 1:11-24
11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 13 Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; 14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. 15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, 16 revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, 17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. 18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; 19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor. 20 En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento. 21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia, 22 y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo; 23 solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba. 24 Y glorificaban a Dios en mí.




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