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“De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos,… en los ci

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 9 jun 2019
  • 4 Min. de lectura

Paz y gracia, el amor de nuestro amado Señor Jesús esté en ustedes amables lectores, amén.


Iniciamos este mes, junio, con un libro nuevo, una carta cuyo mensaje es mucho menos duro, pero más convincente acerca del propósito segundo del mensaje de Cristo a la humanidad: la revelación de un misterio crucial para nuestra fe.


Efesios es una carta esperanzadora, porque su contenido es sencillo, muy explicativo en el cual determina el apóstol Pablo otra manera de ver nuestra fe. Después de la salutación -en la cual como siempre, alaba y magnifica la voluntad de Dios como Padre de haberlo designado como su mensajero a través de la decisión de Cristo para ello- inicia con una bendición sincera hacia la Deidad.


Menciona el apóstol la eterna existencia del Padre que desde antes de la fundación del mundo ya había determinado que Pablo (al igual que nosotros) naciese, creyese e hiciese las cosas que están escritas como recordatorio a nosotros que Cristo siempre ha existido también.


También Dios predestinó que ya fuéramos salvos, guardándonos de toda mancha de pecado, manteniéndonos apartados del accionar del mundo (porque aunque pecamos cuando no éramos salvos, aun así, no éramos como ellos; Dios guardó nuestra carne, alma, corazón y mente de ser capaces de oír la voz de Cristo en nuestro tiempo dispuesto). El misterio es que ÉL nos eligió para ser hijos. Él supo que cada quien nacería en la época que le ha de tocar y sin importar nuestra circunstancia nos salvó, cumpliendo esta profecía, que para muchos es misterio.


Es una dádiva, que desde antes de nacer hallamos sido elegidos. Por amor nos eligió como dice el versículo 5. Jesucristo vino a sellar y a completar esta profecía y seguirá haciéndolo hasta que el último sea tomado. Por eso, nuestra aportación a este amoroso proyecto celestial es que seamos obedientes a Jesucristo, ya que él mediante su redención por su sangre derramada es la que nos lava, limpia y hace aceptos.


Esta aceptación de Dios hacia nosotros es lo que conocemos como gracia. El hecho que nuestro crecimiento espiritual se base en cómo más nos avocamos en obedecer a los mandamientos de Cristo es lo que nuestra gracia aumente ante Dios.


Por otro lado, el estar en continua comunión con Cristo asegura crezcamos también en sabiduría e inteligencia espiritual, que trasciende a todo conocimiento terrenal, otorgándonos -por si aún nos parece poco- riquezas que no son visibles aquí, pero son visibles para Dios. Podemos resumir esto como sigue:

  • Salvación

  • Amor

  • Gracia

  • Riquezas

  • Sabiduría

  • Inteligencia

Solo por creer en Cristo como el Enviado, el Hijo de Dios. Además, Dios ha atado toda cosa, dominio, poder, reino, espíritu se sujete ahora a Cristo, y su radio de acción es todo: lo espiritual y lo terrenal.


Por eso cuando le invocamos al Padre en el nombre del Señor Jesucristo con fe, mientras tenga una petición un propósito, será hecha. Amados hermanos. Lean con atención esto que se acaba de escribir, es muy importante entendamos que no hay ente humano o creado por encima de Cristo. En él se encierran y convergen todas las cosas. No hay nada que escape de su influencia y poder.


¿Qué quiere decir lo anterior? Que tenemos seguridad al creer en un Señor que todo lo puede. Entonces es otra ventaja más a agregar en el listado anterior.


¿No les parece suficiente amados hermanos? Pues qué tal si le decimos, que aparte de lo anterior además somos herederos, es decir, no moriremos y después de eso ya, se acabó, no hay más. ¡NO! Heredaremos la vida eterna, la riqueza generada durante nuestra estancia aquí, mediante el testimonio en Cristo, un lugar en la nación próspera de Dios donde siempre estaremos donde Él está.


De hecho, desde que creemos, somos sellados por el Espíritu Santo que viene a ser nuestra identificación de nacionalidad espiritual ante Dios, los hombres y el malo. El Espíritu Santo una vez recibido no se va, esta identificación no tiene vigencia. No es otorgada por ninguna autoridad mortal, sino por Dios y creer en Jesucristo es la única contraseña de seguridad para recibirla.


Esto asegura no haya saltadores o ladrones en la nación espiritual. Una garantía total de recepción de la herencia, a prueba de fraudes. Otra ventaja más.


Terminamos por el día de hoy en este aspecto. Pondremos el fundamento escritural, el cual es Efesios 1: desde el versículo 1 hasta el 14.


Gocémonos, alegrémonos y demos gloria, porque esta salvación tiene múltiples beneficios. Oremos los unos por los otros en amor. La paz y gracia de nuestro amado Señor Jesucristo prevalezca en su espíritu, amén.


1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso: 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.


Primera carta a la iglesia del Señor Jesucristo asentada en los Estados Unidos de América.

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