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Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa de Cristo

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 7 jul 2019
  • 5 Min. de lectura

Bendiciones de lo Alto sean plenas en ustedes amados lectores de nuestro blog. Los colaboradores del Altísimo Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo y Señor nuestro, mandamos calurosos saludos a todos ustedes en donde sea que se encuentren, esperando que su paz y gracia, además del amor fraternal fluyan sin límites entre ustedes, amén.


Amados de Dios y de Cristo: en el capítulo 3 de la carta a los Efesios escrita por Pablo mediante revelación espiritual, menciona el tipo de retórica que los auténticos hombres de Dios manejan cuando se dirigen a la grey para saludar, exhortar, enseñar, amonestar, etcétera; retórica no creada por ellos sino por el Espíritu.


El apóstol da por autor de todo conocimiento al Espíritu Santo, dándole el crédito de todo dicho expresado por su boca. Menciona en primer lugar que se considera como un prisionero de Cristo Jesús, expresión que acota el interés que todo evangelista o predicador debe tener y ser.


Luego, la doctrina de esta y todas sus cartas las denomina como misterios, en cuanto a que nadie antes que él sabían, hasta ese momento. A partir de ahí ya no es misterio, sino sabiduría y conocimiento de lo Alto acerca de Dios, Cristo, el evangelio, la salvación, el testimonio, etcétera.


Con esto, echa por tierra todo conocimiento anterior de la ley, prejuicios personales, criterios humanos, dogmas judíos acerca del origen y propósito de su enseñanza a sus contemporáneos y ahora a nosotros mediante la lectura concienzuda por el Espíritu.


Todo aquél que se crea profeta, enviado por Dios o apóstol tiene esto por señal de reconocimiento: revelar que los gentiles que hemos creído en Cristo “somos coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” y claro está reconocer que somos hechos ministros “por el don de la gracia de Dios” que nos “ha sido dado según la operación de su poder”.


El mensaje central, en pocas palabras es expandir el evangelio de amor, paz, salvación, reconciliación, perdón, vida eterna, gracia, misericordia, poder, esperanza de Cristo por parte de Dios Padre. No es expandir nuestros nombres, cara, ente, mecenas, canciones, discos, congregaciones, sitios web, mercadería, etcétera como cosa primordial en detrimento de una edificación adecuada a los nuevos creyentes.


De hecho, hay que mantener un perfil discreto y bajo, porque el enemigo no descansa y busca destruir la obra de Dios y su primer dardo contra nosotros para tratar de destruirnos es precisamente la soberbia y el malévolo pensamiento y creencia que alguien es algo por sí mismo y Dios “necesite” algo de él, que dicho sea de paso expresamos: “GUARDÁNOS DE ESA PELIGROSA SOBERBIA ¡OH PADRE CELESTIAL! EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESUCRISTO, RENUNCIAMOS A TODA HONRA HACIA LA CARNE, SINO TODA LA HONRA SEA A TÍ, BENDITO PADRE SANTO, AMÉN”-.


El apóstol confirma su condición de pequeñez (no porque lo fuera, sino porque él sabía que como humano tenía sus límites, aunque el Espíritu le instaba y animaba a más) describe hermosamente el meollo de nuestro asunto: el evangelio de Cristo implica tener conocimientos y acceso a toda riqueza inescrutable de sabiduría y poder de lo Alto.


Por esto mismo NO PODEMOS ADULTERAR EL MENSAJE DE SALVACIÓN como muchos otros ya lo han pervertido con evangelios incompletos, de condenación, pros judaicos, económicos, por mencionar algunos.


Y aquí el apóstol nos define exactamente en qué consiste el concepto evangelio:

-El propósito de Dios para el hombre vivo;

-Revelar todo conocimiento acerca de Él como Creador de todas las cosas;

-Otorgar mucha mejor sabiduría que la otorgada a Salomón, ahora auspiciada y basada en la doctrina de Jesucristo como el Hijo de Dios

-Que ésta multiforme sabiduría se manifieste en sus hijos para darse a conocer a los principados y potestades en los lugares celestiales (es decir, las buenas obras de Dios, la manifestación de la obra de Dios en sus hijos revestidos que convencen a tales principados de su inmenso poder, el testimonio vencedor de sus paladines espirituales que provocan júbilo en aquellos lugares, además que tales potestades reverencien a Dios -como se describe en Apocalipsis- por haber cumplido Su promesa y salvar a su Hijo, haciéndole Señor, Salvador y Maestro de los hombres, que a su vez con tal sacrificio nos salvó a nosotros de una vez por todas;

-La idea que tuvo que el evangelio dicho por Cristo proporcione seguridad y confianza mediante el creer con firmeza (esto es, fe en tales dichos) en él;

-No desmayemos cuando los verdaderos obreros de Cristo padezcan tribulaciones, porque esto es señal inequívoca que padecen por él, y nosotros en acto de amor sincero orar por ellos para que sean fortalecidos y gozarnos cuando sean liberados de su ministerio con una muerte digna de los siervos de Dios.


Este contenido es extenso hermanos, pero a partir de hoy ya sabemos qué es lo que debemos andar predicando como evangelio. Porque los nuevos deben ser edificados como conviene y no como nos conviene ¡Líbrenos el Señor de manipular a sus ovejas! ¡Guárdenos de perder sus ovejas!


Dejamos el fundamento escritural en el capítulo tres, versículos uno al trece. Paz, conocimiento y sabiduría del Señor Jesús sea en ustedes amados hermanos, amén.


Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; 2 si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros;

3 que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, 4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, 5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: 6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, 7 del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. 8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, 9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10 para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, 12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; 13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

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