Pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese
- Cuerpo Editorial

- 23 sept 2019
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Bendiciones sean dadas al Padre Celestial, todo el poder y majestad, imperio y alabanzas por siempre y para siempre; al Señor Jesús toda honra de todo lo que respire y poder y victoria sobre la muerte: al que era, es y ha de venir, toda alabanza y fe en él, nuestro Salvador, amén.
La siguiente parte de la carta a los filipenses de ninguna manera la podemos pasar por alto como algo sin importancia, muy por el contrario, es fiel y verdadero texto que no todo en nuestra vida es gozo, sino también fortaleza, fe y oración.
Sabemos que el apóstol Pablo tuvo diferentes colaboradores que le asistían en sus diferentes viajes. Éstos hermanos fueron los que ayudaban en la logística, en la búsqueda de lugares para predicar, en la comunicación interna y externa, en la provisión y entrega de dádivas en dinero y especie entre las distintas iglesias y desde y hacia el apóstol Pablo, además de ser testigos de primera mano, escribas, contadores, administradores y aprendices del ministerio del apostolado.
Todo en un marco de amor, fe, esperanza, ruego, súplica, templanza, longanimidad, trabajo arduo, trabajo en equipo, desvelos, persecuciones, espada, azotes y enfermedad.
Todos damos por sentado que el apóstol Pablo (como en realidad todos los colaboradores de Dios, servidores de nuestro Señor Jesús) “estaba bien, bendecido, fortalecido” y no pasaba nada en su vida secular. La verdad es que no hermanos, ya el apóstol había confesado a veces sentía desfallecía, sentía ya partía con el Señor, se sentía como solo, cuando en realidad era parte del testimonio y ahora no era la excepción.
Se veía dubitativo sobre a quién enviar a los filipenses con la carta y demás asuntos: a Timoteo o a Epafrodito, ambos elementos muy necesarios para las prisiones y necesidades de nuestro hermano apóstol en Cristo.
Por el Espíritu Santo, da honra del buen testimonio de ambos, describe con detalle las acciones de sacrificio de amor que han hecho por la causa (la propagación de la palabra de Cristo) mediante su ayuda como asistentes ejecutivos.
Siendo todos diferentes, Pablo menciona que Timoteo tuvo un especial interés de amor por esta iglesia de Filipos y pensaba enviarle para alegrarlo a él viéndolos a ellos. Pero también detalla una crítica a toda la iglesia en general, los que caen en debilidad: “buscan lo suyo propio no lo que es de Cristo Jesús”. Y esto tristemente no solo es cierto, sino que será la marca registrada de Laodicea, el último espíritu antes del arrebatamiento en la segunda venida de Cristo.
Y es que muchas veces se guían por las cosas de abajo, las terrenales en lugar de las de arriba, las espirituales del Señor Jesús.
Ahora bien, lo retiene el apóstol para gozo y consuelo personal, porque mutuamente en las cosas del Señor se consideraban padre e hijo, además que estaría atendiendo sus asuntos, antes de mandarlo y luego él mismo ir a Filipos con la permisión del Señor.
Sin embargo, se decanta por enviar primero a Epafrodito -el otro hermano colaborador- a verlos, dado que la congregación se había enterado con angustia de su enfermedad y casi muerte por la misma, además del enorme y reconocido sacrificio de él por el ministerio de Cristo.
Ahora bien, el enviar a los colaboradores de viaje a las iglesias implicaba para Pablo una reducción de sus posibilidades físicas de movimiento y acción, pero rogaba al Señor ayuda y presteza para solventar dichas limitaciones.
Y bueno, su angustia y pesar con la enfermedad casi mortal de Epafrodito le ocasionó mucha tristeza, puesto que perder un colaborador de esa manera representaba una carga difícil de soportar para el apóstol.
Pero como textualmente declara el versículo 27 en su segunda parte: “… pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza”. El Dios Todopoderoso, el Altísimo, nuestro Padre tuvo piedad tanto de Pablo como Epafrodito al concederle la salud nuevamente. El hermano que escribe supone que lo escrito por Pablo es una descarga de gozo y enorme consuelo. Y es que es también promesa para nosotros en demasía de situaciones en las cuales también somos librados de pruebas, ambientes adversos, tentaciones, peligros, etcétera.
Por esto mismo, el hermano lo envía para gozo de la iglesia, no fue egoísta sino solícito sabiendo que era una prueba de amor de Cristo por los hermanos de aquella ciudad y dándole su reconocimiento que expuso su vida por la obra de Cristo, tal cual nosotros debemos hacer también.
Se coloca el fundamento escritural en Filipenses 2:19 al 30, para cotejo de lo anterior. Que el amor fraternal, la misericordia y la gracia del Señor Jesucristo no les falte amados hermanos, amén.
19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; 20 pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. 21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. 22 Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. 23 Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos; 24 y confío en el Señor que yo también iré pronto a vosotros. 25 Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; 26 porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado. 27 Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza. 28 Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza. 29 Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; 30 porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.




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