Estad así firmes en el Señor, amados.
- Cuerpo Editorial

- 29 sept 2019
- 4 Min. de lectura

El Dios Santísimo, nuestro Padre Celestial colme a ustedes, hijos y ovejas en Cristo de amor, conocimiento, gracia y sabiduría de lo Alto, para que su gozo y testimonio aumente y nosotros con sumo gozo seamos consolados por el Espíritu en este asunto. Paz y gracia de Cristo en ustedes, amén.
En este número damos casi por terminada la cobertura a la carta que escribió el apóstol Pablo a la iglesia de Cristo establecida en Filipos, siendo el próximo el que culmine esto. En la primera parte de este último capítulo 4, de inicio el versículo uno nos pide el apóstol “estad firmes en el Señor, amados”. Así como el apóstol profesó amor, deseo y alegría de ver y convivir con los hermanos en aquella época, adjetivándolos como coronas (un símbolo de orgullo, poder y realeza), así debemos ser nosotros, nada tacaños en profesarnos amor mutuo.
Así mismo solicita al emisario de la carta, que apoye en las labores de reconciliación entre dos creyentes, Evodia y Síntique que al parecer cruzaban con ciertas dificultades en su comunión, mediante el apoyo de otro hermano en Cristo, Clemente entre otros, los cuales Pablo por el Espíritu decreta que sus nombres ya estaban escritos en el libro de la vida.
Podríamos nosotros pensar que Pablo se aventuró mucho en decir tal cosa. De ninguna manera, en el Espíritu tenemos cierto acceso al futuro y nos permite decretar quienes realmente sirven al Señor y su carnalidad es cosa del pasado, así como quienes son lobos vestidos de oveja y no tienen parte ni suerte con el Señor. Por eso, una vez tengamos nuestro Espíritu Santo fortalecido, no tengamos temor en expresar lo que deba ser necesario.
El apóstol en este punto, más que dar doctrina, aconseja de modo muy práctico. Primero nos dice que siempre debemos practicar el gozo para el Señor dos veces. Menciona que no debemos ser cortos en mostrar la gentileza (amabilidad) a todos los hombres, no solamente a los de la fe. Nos recuerda que el Señor está cerca (y aún mucho más hoy estando en los últimos tiempos).
Y vienen dos versículos poderosos, que en nuestra congregación cada reunión los recordamos desde hace ya varios años, debido a su capital importancia dentro de la grey y nuestro propio crecimiento individual. Textualmente se escribe:
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.
¡Aleluya! Y podrán cuestionar ¿Y cómo se relaciona este majestuoso dicho por el Espíritu con el tema? Muy sencillo, si no tenemos afán, estamos firmes. Si estamos firmes, es porque nada nos afana, nos quita o merma el equilibrio espiritual: la paz de Dios en nosotros.
Es decir, tan pronto detectamos algo está mal en nosotros, ya sea nos aflige, enoja, molesta, incomoda, amarga, etcétera, rápido debemos tomar nota que con todo ruego y súplica al Padre en el nombre del Señor Jesús entregamos esa situación a nuestro Padre mediante Cristo, dándole las gracias con fe puesto que ya la solución está en camino en el tiempo y forma que Él disponga. A cambio de declarar todas nuestras peticiones al Padre, Él nos da su paz para colocarla dentro del corazón, cuyo efecto es resguardar nuestro pensar y corazón en Cristo. El resultado: el equilibrio se mantiene, seguimos firmes en el Señor.
Y este versículo no se lee y no se enseña en las congregaciones, con la triste realidad que muchos viven desesperanzados, afanados, en derrota, porque no saben que quien hace todo es nuestro Padre. Siguen pensando son ellos mismos, creen que Dios está arriba y se olvida o tarda, cuando por pereza de algunos no se les muestra esta maravillosa fuente de paz y esperanza. Olvidan que Cristo es quien intercede y se guardan sus problemas, no lo hacen con fe, no dan acción de gracias, no oran con fe sino con palabrerías y eso debe cambiar de ya.
La otra forma de estar firmes es mediante el testimonio positivo. El apóstol Pablo nos menciona una serie de actividades que debemos observar unos de otros, imitar y pensar:
Todo lo que es verdadero
Todo lo honesto
Todo lo justo
Todo lo puro
Todo lo amable
Todo lo que es de buen nombre
Si hay alguna virtud digna
Si hay algo digno de alabanza
Que halla de unos a otros. Esto es lo que debemos de vernos unos a otros y no banalidades, errores, pecados, es decir, la paja del ojo.
Terminamos con una serie de actividades que el apóstol refiere a los hermanos, y ahora sigue siendo extensible de ustedes a nosotros y nosotros a ustedes:
“Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”.
Imitándonos unos a otros en lo bueno hará que siempre nuestro Padre esté en nosotros, junto con su paz.
Colocamos el fundamento hallado en Filipenses 4:1 al 9. Que la paz, gracia y conocimiento de Cristo en este tema les sea de bendición, gozo, fortaleza y testimonio en Cristo Jesús Señor nuestro, amén.
Filipenses 4:1-9 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.
2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.
3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.
4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!
5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
En esto pensad 8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.




Comentarios