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Él es la imagen del Dios invisible

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 13 oct 2019
  • 4 Min. de lectura

Amados hermanos en Cristo Jesús. Bendito sea su nombre. Gloria sea al Padre porque ha concedido que seamos aceptos como parte de su familia espiritual. Debemos hermanos ser siempre agradecidos y humildes en esto porque para que fuera posible Dios dispensó lo máximo: a su propio Hijo, no teniendo consideración su vida sino entregándola para el rescate de la humanidad.


Por eso mismo una salvación tan grande no debe ser tomada en poco. Y por eso el mismo Dios Todopoderoso, el Creador, le confiere tantos privilegios y potestades espirituales como sólo Él puede otorgar a alguien.


Comenzamos:

  1. La imagen del Dios invisible: pero no una física, sino más bien el perfil y símil del Padre en una manera comprensible para nosotros, pues al ser invisible es indescriptible. Por tanto, el Señor Jesús es una manera real de cómo ver a Dios.

  2. Todas las cosas fueron creadas por medio de él y para él: Dios quiso dar una heredad a su Hijo Jesucristo y por eso decidió crear todo. Y nosotros venimos a ser sus siervos, pero ahora, es voluntad de Cristo hacernos sus hermanos menores. Y Dios no lo vio mal, sino que se lo concedió.

  3. Él (Cristo) es antes de todas las cosas y todas las cosas en él subsisten: es decir, el Señor Jesús es la razón de ser de todo lo que es creado. Sin el Señor Jesús no existiría nada. Así de simple.

  4. Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, el principio, el primogénito de entre los muertos: la preeminencia en todo. En la fe, en la creación y en el género humano, como el Hijo del Hombre. De modo que no hay nadie mayor a Cristo, solo el Padre.

  5. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud: es decir todo el poder, la honra, la majestad, la espiritualidad, la salvación y la vida eterna. No que Dios haya dejado de ser Dios, sino que, como Dios, ha permitido quien rija sea el Hijo, en su nombre, sin abdicar, pero con un co-reinado poderoso.

  6. Por medio de él reconciliar consigo todas las cosas: es decir, por medio de él ser salvos y aceptos delante de Dios. El único autorizado por Dios para restaurar, reparar, sanar, perfeccionar lo destruido de la creación, sobre todo el alma humana.


El efecto inmediato de tales privilegios y que el Señor otorga sin miramientos a los que creímos, creen y creerán son:

  1. Independientemente que fuimos, son y serán extraños y enemigos, ahora él reconcilió, reconcilia y reconciliará a todos en su cuerpo de carne mediante la muerte, con el fin de presentarnos santos, sin macha e irreprensibles delante de él.

Pero esto está sujeto a que debemos estar fundados y firmes en la fe -es decir, no incluye a los falsos, religiosos, apóstatas- y sin movernos de la esperanza del evangelio que habremos oído.

¿Por qué dice esto? Porque como bien dice el Señor: “no todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos”. Es decir, muchos usan su nombre en vano para mentir y engañar, es por eso que los verdaderos somos inmunes a esta advertencia, y de hecho es para nosotros escucharla y tenerla presente para alejarnos de esos perversos.


Por eso, nuestro amado Señor Jesús es tan importante para nosotros. Sin él no somos nada. Por eso, rogamos siempre que NUNCA el Señor permita seamos separados o apartados NI POR UN SEGUNDO de su fundamento, su sana doctrina. Ni de modo personal ni como congregación, tampoco como colaboradores del presente blog.


Dejamos como fundamento, el texto contenido en Colosenses 1, de los versículos 15 al 23.


Que la paz, el amor y la esperanza de nuestro Señor Jesús, así como su ánimo de no salir de Cristo en su obediencia y sana doctrina crezcan inagotablemente como la espuma en su interior, amén.


15 El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17 Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18 y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20 y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado 22 en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; 23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

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