top of page

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 29 dic 2019
  • 2 Min. de lectura

Que el amor, conocimiento y esperanza, además de la paz del Señor Jesús estén multiplicándose en ustedes amados hermanos. Sabemos por el Espíritu que así habrá de acontecer con ustedes, benditos del Señor.


En la segunda parte del cuarto capítulo de la primera carta a los tesalonicenses el apóstol Pablo toma el momento adecuado para establecer un recordatorio acerca de nuestra vida después de esta vida.


Los griegos, al ser gentiles, tenían como antecedente la religión politeísta que todos hemos sabido a lo largo de la historia. De esta forma, tenían fábulas y fantasías muchas acerca del pasado, presente y porvenir; cuando llega el evangelio de Cristo, el creer implicaba un esfuerzo sobrehumano, pues de tener muchos dioses ahora uno solo. De tener una estancia futura con el costo de una moneda, ahora estaba la salvación gratuita.


Y en este mismo marco, el futuro, pensaban que los muertos iban al Hades, el lugar designado para todo mortal que deja este mundo. Pero entonces Pablo les y nos recuerda que nuestro lugar al fallecer es estar dormidos aquí. Aunque el cuerpo se descompone y se une a la tierra, el alma va al paraíso, el lugar donde estaremos en gozo, esperando el día glorioso del Señor.


La razón por la cual el apóstol Pablo menciona esto es para evitar que los hermanos pierdan su esperanza. El Espíritu Santo sabe que la carne es débil y en plena tierra idolátrica como Grecia nos deja ahora también a nosotros -dos siglos después- estas mismas palabras.


Nos revela que cuando el Señor Jesús venga, resucitará primero a los que estuviéramos durmiendo primero, y justo después los que estemos con vida seremos transformados en los mismos cuerpos de gloria que los resucitados. Cabe destacar que los muertos en Cristo habrán de ascender primero del paraíso, ya que después los muertos sin Cristo habrán de hacer lo propio, pero desde el Hades, el lugar de tormento, un lugar muy aparte del reservado para nosotros los que creemos en el Señor Jesucristo como el Hijo de Dios.


Terminamos con los versículos 17 y 18 textuales: “17 luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”. ¡Amén, aleluya!


Esperanza, paz y gracia del Señor Jesús estén siempre de manera abundante amados hermanos, amén.


13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page