Los ejes en la gráfica de Dios gracias a Cristo. Eje t.
- Cuerpo Editorial

- 5 jul 2020
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Amados hermanos en el Señor Jesucristo, que la paz, el amor, la misericordia y gracia de Cristo sobreabunde en ustedes. Los hermanos del noreste de México, los amamos espiritualmente, amén.
Sabemos que todo hombre es mentiroso, y con tal de ocultar su pecado, hipocresías y maldad, ha creado conocimientos, teorías, filosofías opuestas al reino espiritual de Dios, a su sabiduría. Inventan doctrinas para que los indoctos y simples se regodeen con esas patrañas y no busquen a la Verdad, personificada por Jesucristo mismo, Señor y Salvador nuestro -Romanos 5:6-, quien nos habla del Verdadero, nuestro Padre espiritual. Creen estos insulsos poder, a través de engaños ocultar la Majestad de nuestro Padre y el poder de nuestro Señor por medio de trampas de manipulación de hechos e interpretación de profecías (Mateo 16:2,3).
La Verdad pues, es amor infinito, reconciliación, aceptación, salvación y filiación que Dios quiere tener con todos los seres humanos en lo individual como Padre a todos, sin discriminación alguna. Quiere guiarnos Cristo a una eternidad en familia, la de Dios. A través de él, llegaremos a esto. Pero ¿Quién predica esto?
No obstante, creemos este es el tiempo de seguir predicando todo lo que el Señor nos muestra, aún que es tiempo, aún que el mundo distraiga millones de almas, nosotros lanzamos la red. Con la fe puesta en el Autor y Consumador de la misma, creemos firmemente en que nuestro Padre añadirá las almas dispuestas a caer en dicha red -la cual es la verdad de la palabra acerca de Cristo- para que sean salvas de la condenación eterna. 2ª Timoteo 4:2.
Ninguna honra o gloria para nosotros, simples pescadores colaboradores de nuestro Dios, sino al Príncipe de Paz, el Todopoderoso Rey de Reyes, nuestro Señor Jesucristo; y al Padre, el Creador Proveedor de toda salvación y sanación del alma. A ellos todo imperio: majestad, potencia, alabanza y honra por los siglos de los siglos, amén.
Y hablando de la última frase “por los siglos de los siglos”… ¿Es mera metáfora con tintes románticos y poéticos, o es en realidad una declaratoria real de inmunidad al fin? ¿Cómo un humano mortal tiene semejante potestad de declarar esto?
Pues bien, amados hermanos y lectores. Desde un principio, nosotros estábamos destinados a estar con Dios como creación máxima, pero el conocimiento del bien y del mal, a través del malo, provocó perdiéramos el poder y control sobre la ultima variable, el tiempo. Ciertamente en los primeros años los primeros hombres gozaron de una longevidad casi milenaria. Pero acontece que el mismo pecado forzó a Dios a acortar el tiempo de vida en esta tierra, reduciéndola hasta no más de 120 años.
El tiempo es la variable más poderosa que solo tiene a Dios (el gran Yo Soy) como gestor y administrador único. Hasta el día de hoy, nadie sabe la hora y el día en que el Señor Jesús vendrá (Marcos 13:33). Nunca nadie sabrá el origen o fin del Señor. Nuestro Padre tiene esta potestad en su esencia misma. Por esto mismo, cuando nosotros a través de Cristo caminamos, por el Espíritu nos movemos, en el Padre somos y estamos. Es decir, gracias al regalo de Cristo y la potencia del Espíritu Santo es cuando realmente existimos y cuando entonces sí, el tiempo corre a nuestro favor. 1ª Pedro 5:10.
Innumerables referencias respecto al tiempo hallamos en el nuevo pacto. Hasta ahora, todo nuestro aprendizaje ha sido en un tiempo t, establecido por Dios. Durante este tiempo t, sucede el proceso que todo creyente debería experimentar en condiciones normales para Él:
Nacer y crecer en la carne. (Reflejo de lo que es) Gálatas 4:8, andar por el eje x.
Creer en Jesucristo como el Hijo del Dios Viviente (comienza a correr el tiempo t) cuando x ya es diferente a cero reorientando el curso de x en la trayectoria d, que es Cristo. 1ª Pedro 2:10.
Crecimiento espiritual dado por el mismo Dios (es decir, el eje y comienza a manifestarse) una vez afianzados en Cristo. 1 Pedro 5:6.
Por este crecimiento ya somos capaces de comprender la profundidad, el propósito de Dios en la trayectoria z cuando con los ojos espirituales vemos, con la mente de Cristo pensamos, con el poder del Espíritu Santo hablamos al dirimir todo asunto en la Tierra. Gálatas 6:9.
Luego ya en guía del Espíritu Santo nos movemos para ser el testimonio vivo de Jesucristo, la antesala de nuestra perfección espiritual conforme al fin por el cual fuimos llamados al arrepentimiento. Una vez llegados a la perfección, partimos de este mundo (2ª Timoteo 4:6). Aquí, es cuando nuestra t tiende al infinito positivo de Dios.
Cada uno de nosotros tiene un valor t. Este valor lo fue asignado por el Padre y es la cantidad de momentos que el Señor dispuso habremos de vivir. Los más longevos tienen su caja llena de momentos. Los que no, tienen su medida muy reducida.
Por eso no podemos prejuzgar por adelantado por qué la gente muere. Sí, el pecado, el haber llegado al límite máximo otorgado, la maldad, torpeza, enfermedad, etcétera pueden ser razones. Pero solamente el Padre conoce la cantidad de t aquí. Ahora bien, por el simple hecho de existir Dios nos concede la oportunidad de elegir si esta t corre en dirección a Él, o bien en dirección opuesta. Quienes elijen esta opción, su t es negativa, de modo que lo opuesto a vida es muerte.
El punto es que, amados hermanos, gracias al mensaje del Señor Jesús es que pasamos de muerte a vida, es decir, como se comentó, el Señor Jesús es la única brújula que hace nos orientemos al plano positivo de t. Marcos 1:15. 2ª Corintios 6:2.
Solamente Dios tiene la potestad de dar, no dar o quitar esta variable en la humanidad y Cristo ruega e intercede por nosotros para que esta t sea eterna y vívida. Y Dios, ya como Padre, no niega nada a Su Hijo, nuestro Señor y Salvador, concediéndonos esta prerrogativa. Juan 3:16.
Por esta misma prerrogativa, en humilde gratitud nos sentimos con el deber de servirle durante el tiempo que estemos aquí, lo más posible en los términos del Espíritu Santo no importando las cosas que el mundo pueda hacernos (Romanos8:18, 1ª Pedro 2:10).
De manera que, hermanos, el tránsito en cada eje, implica el uso de un tiempo. Así, Dios a su tiempo, cruzamos por cinco tiempos, siendo el sexto cuando ya estamos en la obra del Señor. Por decirlo así, su séptimo tiempo es la eternidad. El resto de t, en su inconmensurable magnitud, pertenece al Señor, los primeros seis se manifiestan aquí en esta vida. El último es el que quiere el Padre a través de Cristo, elijamos estar en Su vida eterna. Lucas 18:30.
En el siguiente diagrama explicamos los diferentes tiempos de Dios:

Por eso tenemos referencias escriturales, tales como:

Entre muchas otras más, las cuales son instrucciones precisas que somos dueños de nuestro tiempo y, por tanto, debemos consagrarlo a Dios en la medida de lo posible, conforme a nuestra libertad.
Dios, como Creador y Administrador de su mayor tesoro -además de la vida-: el tiempo, quiere nos mastericemos en esta asignatura. Para esto vino Cristo: a enseñarnos esto, entre los demás tesoros de su conocimiento de todo.
En cuanto al tiempo de la eternidad la luz que nos ha dado el Señor es que es un tiempo unidimensional, es decir, no hay más profundidad que la que Dios tiene en su cielo nuevo y tierra nueva. Esta nueva creación corre paralela en la esencia misma de Dios. Y eso porque en esa nueva dimensión, ahora sí, la verdadera, donde está Él con Jesucristo y sus ángeles, no habrá necesidad más que de Él. Como bien está escrito, la plenitud de todo es Cristo por decisión soberana del Padre.
Amados de Dios en Cristo, no yerren. Mediten seriamente en crecer para el Señor y este proceso de vida terrenal sea el posible, porque los galardones son para los que hacen más en el tiempo que nos concede el Señor aquí.
La paz, gracia y sabiduría del Señor Jesús esté en ustedes amados, amén.




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