Pero los que hemos creído entramos en el reposo
- Cuerpo Editorial

- 15 ago 2020
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Hermanos en la fe, la paz, gracia y amor de Jesucristo, que sobrepasa todo entendimiento, esté en su espíritu, amén.
En el capítulo cuarto del libro de Hebreos, el autor continúa utilizando frases del antiguo pacto para concientizar a los israelitas (judíos o no judíos) incrédulos de la necesidad de aceptar a Jesús como el Mesías, confesándole Señor, Salvador y además, el Hijo del Dios Vivo. Utiliza muchas de estas referencias para romper con la falsa creencia son dogmas paganos. No olvidemos que su fundamento es el judaico como el nuestro, los latinoamericanos, ya sea el católico o el pueblo prehispánico, para quienes tengan ascendencia originaria.
Por eso, una vez más, al leer esta carta comprendemos que no es específicamente para nosotros los gentiles sino para los provenientes del pueblo de Dios.
En los versículos 1 y 2, enfatiza el autor respecto a practicar la fe -porque en el caso estricto de ellos, la fe no es algo sencillo de entender- como modo seguro de alcanzar la tierra prometida a través de CRISTO.
El título para todos es: entrar en reposo, esto es, la vida en Jesucristo, que implica ser llenados de su paz, consuelo y amor. Esta es la tierra prometida que Jesucristo quiere otorgar al pueblo de Dios. Sobra recordar el judío vive con resentimientos, odio, amargura, soledad y decepción. ¿No creen que a ellos les pesa luchar por cada centímetro cuadrado a diario? ¿Amenazas de guerra y guerrilla todos los días? ¿Ser el vecino incómodo? Más todavía que la presencia de Jehová no existe más ahí. Solo quedan ruinas de una idolatría al pasado. Un deseo mezquino de imponer su voluntad. Una conducta retrógrada de ser ariscos contra todos.
Y Cristo representa de modo terrenal a todos sus anhelos materiales. Así pues, lo odian negándole y resistiéndose, del mismo modo que sus ancestros se resistieron y Dios los postró en el desierto, cuando prefirieron quedarse en la miseria de Egipto.
El concepto reposo en el argot judío es descanso en paz para nosotros. Gozar de disfrutar la obra de tus manos y nos regresa el autor hasta Génesis, describiendo el sentir de Dios por el Espíritu Santo acerca de su sentir en el séptimo día, de acuerdo con los versículos 4 al 6.
Ahora bien, como conclusión en este punto podemos agregar la profecía que el mismo Jesús de Nazareth lanzó, cuando dijo en Marcos 2:28: ”Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo”. Palabras durísimas contra el clero, quienes profetizaban al día de reposo como las misas católicas: pagar para atender. El Señor Jesucristo es el camino por cual todo israelita que crea y le confiese entrará al reposo del Señor, Jehová su Dios. Cruzando esta puerta, verán ellos que Jehová, el Gran Yo Soy que se ocultó siempre entre nubes y velos, ahora se revela a ellos como un Padre amoroso y feliz de recibirlos para adoptarlos como hijos, en lugar de servidumbre y cortesanos. ¡Quiere dignificar a su pueblo aumentándole de rango de nación y familia con Jesucristo como cabeza de la misma!
El versículo 7, entre tanto, utiliza un dicho de David, la efigie de rey y siervo de Dios para revelar que era a Jesús de Nazareth a quien se refería cuando expresó al pueblo: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones”. ¡David dejando este consejo a sus generaciones posteriores! Y si por respeto a David, desoyen este consejo ¿a quién oirán entonces? ¿Cuándo al menos oirán a David, estos judíos incrédulos? El mismo David se avergonzaría de ellos, puesto que él, con mucha dificultad en su tiempo pudo cumplir con lo que le tocó hacer en vida. Ahora que hay la máxima gracia posible ¿Por qué no creen?
Empero, regresando a lo escrito, en el versículo 8, se utiliza la referencia de Josué para aclarar que lo primero fue sombra de lo de hoy. Ciertamente la promesa física se cumplió con él, pero la espiritual habría de cumplirse con el Hijo, nuestro Señor Jesucristo siglos después. El verdadero reposo de la nación y pueblo de Jehová Dios es a través de su Mesías, su Ungido, el Señor de su Heredad, el Hijo del Creador, Príncipe de Paz, Jesús: el Cristo del Dios Vivo. La Salvación de Jehová hecha carne, la puerta de entrada al reposo prometido a Moisés. Jesucristo es la Tierra Santa, la Nación Santa: la Heredad de Dios que tanto se predicó con profetas. Quien entre por ella, hallará la paz prometida a los antiguos padres. Será pagada la promesa hecha a Adán, a Noé, a Abraham, a Isaac. Quien decida actualizarse por medio de Cristo en las revelaciones del nuevo pacto de entre los israelitas, dejará de vernos como a perros y nos verá como a hermanos de la misma familia de Dios.
El amor de Dios entrará en él o ella y sus cadenas de servidumbre se romperán una sola vez y para siempre. Verá la eficacia de que no habrá necesidad más de identificarnos como judío o gentil porque el amor del Señor Jesucristo será la base nuestra hermandad. Este es el reposo, la nueva vida en Cristo de libertad y no la mortandad de las leyes del talmud con su religión opresora y maldecida.
De modo que, hermanos israelitas, no caigan en la tentación de hacer acepción de personas, tampoco en perder la fe en Jesucristo por dogmas antiguos y mucho menos desobediencia al mandato del Gran Dios, ahora Padre, pues el celo por Su Ungido es tal, que, si no perdonó a los padres suyos, menos les perdonará esta afrenta en estos tiempos.
La palabra de Dios, según el versículo 12, una de las fundamentales doctrinas en nuestra fe dice: “es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. La palabra de Dios es Cristo, el Verbo, mediante escuchar y creer su evangelio. El versículo trece confirma el propósito de creer en Cristo, la Verdad de Dios hecha carne.
Varón y varona cuya ascendencia es una de las tribus de Israel: Cristo es a quien veremos en su tribunal. El sabrá todo lo hecho: deja todo rencor del pasado, ven al amor de Jesucristo, a su paz. Él es el reposo espiritual prometido. El templo de Jehová eres tú; el Espíritu Santo, ese el mismo fuego consumidor, ese poder supremo de separar las aguas, las llamas ardientes, la voz portentosa radicará en tu interior; y el Mesías quiere entrar y comer contigo, y que comas con él en perfecta comunión. Mantén esto y estarás en el poder de la salvación. ¿Quieres ser un salmo viviente? Adora a Dios el Padre, confiando y creyendo a Jesucristo ¿Quieres más sabiduría que la otorgada a Salomón? Pídela al Padre, en el nombre del Señor Jesucristo con fe y no se negará. ¿Quieres reinar como David, Josías, Ezequías y otros grandes reyes? Negocia almas y buen testimonio ante los hombres en tu época corriendo en amor por el galardón y el Señor Jesús te lo concederá. ¿Más palabra poderosa que los profetas, jueces y más testimonio que Moisés? Muévete en el Espíritu Santo y verás esta realidad. ¿Más cercano a Dios que los sumos sacerdotes, quienes ministraban en los tiempos antiguos? Purifica tu corazón mediante la sangre derramada del Cordero e incluso le verás. Todo esto y mucho más si creyeses con todo tu corazón en que Jesucristo es la entrada al día de reposo que les fue prometido por Dios.
Dejamos evidencia de lo expuesto en Hebreos 4:1-13.
La paz, gracia y salvación del Gran Dios, Creador de los cielos y la tierra es en todos ustedes amados hermanos, dados por Jesucristo, nuestro Señor, Salvador y Maestro, amén.
4 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo:
Por tanto, juré en mi ira,
No entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. 4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. 5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo. 6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, 7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo:
Si oyereis hoy su voz,
No endurezcáis vuestros corazones.
8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. 9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. 10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. 11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. 12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.




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