Editorial 602: ¿Para qué sirve la Ley en términos prácticos?
- Cuerpo Editorial

- 15 nov
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Actualizado: 21 nov
Que la paz y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes amados hermanos, en su espíritu, amén.
Para nada.
Habiendo contestado la pregunta en lo literal, habremos de comentar que la utilidad de la Ley es sencillamente ser un marco legal de juicio a los no creyentes que mueran sin confesar a nuestro Señor Jesucristo como el Hijo de Dios, resucitado de entre los muertos al tercer día y le reconozcan como tal, además de Salvador y Maestro.
Para la Iglesia, nada de valor agregado tiene, pues el mismo Espíritu nos lleva a cumplirla tras obedecer todos y cada uno de los mandamientos y ordenanzas que nos da el mismo Jesucristo en sus evangelios y cartas epistolares dentro del Nuevo Pacto.
En consecuencia, es mera lectura de letra que no aplica a nosotros tenerla como prioridad, pues la fe, el amor y la esperanza sobrepasan esos preceptos terrenales.
De hecho, quien confiesa y cree en Cristo y es bautizado en el nombre del Señor Jesucristo ya cumple con los dos primeros mandamientos de esos diez que el propio Cristo declara son los más importantes.
Así que, si esos quehaceres en Cristo ya dan cumplimiento a esa ley mosaica, por ende, los demás requerimientos espirituales a seguir darán cabal completitud de esa voluntad de Dios.
Nuestro Padre se agrada de que obedezcamos en todo a Cristo, puesto que él cumplió la ley y siguiendo sus pasos y su camino, fielmente como él anduvo, por lógica simple haremos lo mismo.
De tal manera, no hay necesidad de pecar y ser blasfemos y gente de poca fe el querer pretender hacer esas reglas viejas en el esfuerzo propio del hombre, como los religiosos, moralistas, hipócritas y blasfemos hacen. Esa gente está condenada, porque no cree en la eficacia de la sangre derramada y niegan el poder y sabiduría del Espíritu.
Recomendamos encarecidamente y por amor a Cristo se alejen de tales lastres que de otra manera hundirán a quienes oyen, creen y siguen.
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en su espíritu amados hermanos, amén.




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