Editorial 633: Impropiedades de muchas congregaciones en la actualidad. Parte 3, mundanización de la iglesia.
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- 20 jun
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Amados lectores y hermanos, que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén.
Cuando se escribió en el anterior número respecto a la relación del SEÑOR Jesús con el mundo donde, si bien en la Escritura dice:
En Génesis 2:4: Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,
En Salmos 24:1: De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
En Isaías 66:1: Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo?;
Se sobreentiende (al menos así se asume) que está muy claro que, si bien es cierto que Dios es uno, también es cierto que el Padre y el Hijo tienen diferentes funciones en cómo ejercen su reinado en lo material y en lo espiritual.
Nuestro Señor y Salvador Jesucristo ya expresó que nada tiene que ver con lo físico, lo terrenal, lo que concierne al sistema humano de hacer las cosas. Incluso, colocó una frontera extremadamente definida con el antiguo pacto en cuanto a los rituales, siendo por el mismo Espíritu Santo lo expresamente dicho en:
Hechos 15:19-20: 19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.;
Hechos 15:29 nuevamente recalca: 28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: 29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien. y, por si no hubiese quedado claro en:
Hechos 21:25: Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.
Se repite nuevamente la misma regla. El Señor Jesús es Rey y como tal tiene todo el derecho de cambiar las leyes de la Nación que habrá de regir con toda justicia y beneplácito del Creador y Padre suyo.
Y esta Nación y Reino son espirituales.
Porque de hecho, leyendo con atención y esmero el nuevo pacto, podrá notarse que el Señor por el Espíritu nos habla más de tópicos dirigidos en conductas, pensamientos, corazón y conciencia y muy poco de acciones físicas, como en el antiguo pacto así convino.
Así que, teniendo esto en contexto, ¿por qué en muchas congregaciones se inventan rituales, ritos, maneras y ordenanzas no escritas, mal interpretadas y convenientes a formar un sistema humano dentro de algo que es completamente espiritual?
Primeramente, la rotulación de nombres tocantes al antiguo Israel. ¿Qué relación tiene Cristo con Israel, si le mataron? Hasta el día el día de hoy siguen esperando al anticristo como si fuera el Cristo. Otros ni siquiera lo tienen en cuenta como existente.
En segundo lugar, los ritos: como el diezmo, los coros de alabanza, los colores en algunos lugares, el supuesto idioma hebreo (cuando debía ser arameo) y toda la parafernalia de vanidad.
En tercer lugar, la idolatría y amor al mundo: simbología pagana como la supuesta estrella de David, la bandera ondeada dentro de la congregación, la construcción de un centro social de convivencia y no una academia de instrucción espiritual llamados erróneamente “templos”, a así mismos indignos de ser depositarios vivos del Espíritu Santo.
En cuarto lugar, la economización de la iglesia: todo es dinero, todo es dar al líder quien se dice pastor, encargado, cuando está escrito que es un grupo colegiado y el mismo Señor Jesús selló su ministerio en la profecía de quien quiera ser el mayor, sea el servidor de todos. La élite, el lugar decorado a la perfección, la belleza ocular cuando por dentro hay vanidad y vacío.
En quinto lugar, la burocracia. Según estos, para ser salvo hay que hacer mandas, pagar, deshacerse de inmuebles, someterse a la voluntad de hombres, apagar el pensamiento crítico y cerrar los ojos voluntariamente. Muchas cosas por hacer porque siempre se puede perder la salvación, como siempre dicen para tener atados a muchos.
En sexto lugar, la pérdida de la fe, el amor y la esperanza. Es decir, deshumanizarse de la forma incorrecta. Una cosa es la renunciación a lo mundano y otra la renuncia a ser humano regido por el Espíritu. Por ejemplo, los creyentes no pueden decidir por sí mismos si no preguntan a su pastor antes (no hay fe); con toda frialdad niegan ayudar si desde su púlpito les dicen que no (falta de amor) y siempre cuidan hasta su respirar para no pecar y perder la salvación (carecen de esperanza).
En séptimo lugar, la preeminencia de mujeres en la enseñanza (ellas tienen por el mismo Espíritu roles importantes dentro y fuera de la congregación), talento dado exclusivamente a los varones. Y el señalamiento es a la cobardía de los varones por ejercer el mandato y jerarquía dados por el mismo Señor Jesús.
En octavo lugar, se tiene la rebeldía de obedecer, oír, seguir y creer a Jesucristo, intercambiándolo por su propia versión cool, light, nice y favorita para hacerse de fanáticos y no ovejas. El evangelio de la desobediencia, la palabra acomodaticia, el mensaje lindo y superfluo, la moda de ser Jesús fans, likers o I-love-rs-. Tres cosas hay que hacer y ninguna hacen:
a) Evangelizar diciendo que Jesucristo es el Hijo de Dios y que resucitó de entre los muertos al tercer día
b) Bautizarse en el nombre del SEÑOR JESUCRISTO.
c) Celebrar la Cena del Señor Jesucristo conforme a lo estipulado en Corintios y no a la Pascua judía.
Lo noveno es la religiosidad. El Espíritu Santo está inexistente entre los que lideran, disminuido o apagado entre quienes oyen, aman ser esclavos de dogmas abominables, por decir lo menos, y las verdaderas doctrinas, enseñanzas y mandamientos quedar atrapados en las letras de los libros que pasean por todos lados, hermosamente impresos, pues estos presos espirituales no los abren para ser edificados y solo leen lo que les dicen que lean.
La ignorancia ocupa el décimo lugar, porque al no leer no saben lo que está escrito. Al igual que el sistema mundial de educación, donde se les priva a los educandos su capacidad de comprensión lectora, también en muchas congregaciones se recurre al modo nicolaita de apropiarse de la capacidad de interpretación. Unos pocos saben y la mayoría ignora: por gusto unos, por miedo otros, por inseguridad estos y aquellos porque no son salvos.
Amados hermanos: Diez situaciones se han resaltado para que cada quien haga examen de conciencia. Todo esto debe tenerse el valor de erradicar, porque constituyen, en parte, los sicómoros que el Señor Jesús proféticamente mandó desenraizar y echarse al mar.
No podemos revolver contextos ni épocas. No somos iguales a los antiguos porque ellos cumplieron conforme a su época lo que había de hacerse y cuando Jesucristo descendió a los muertos en esos tres días fue para justificarlos y traerlos a su reino espiritual, habiendo premiado su lealtad y obediencia eternamente. Quienes después de su ascensión hemos vivido, ahora nos toca obedecer lo que las palabras del propio Señor Jesús han expresado.
Es cada vez más difícil ignorar estas realidades tan evidentes. Faltan muchos más conceptos impropios, pero en el Espíritu Santo cada quien debe y puede ver lo que a cada congregación le toca ver, analizar y limpiar la casa, según cada caso particular. No tengan miedo, tengan fe y si hacen esto, su carga será muchísimo más ligera de llevar, como lo prometió nuestro Salvador Jesucristo.
Que la sabiduría, la gracia, el perdón y la inteligencia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en aquellos que lo necesitan, amén.

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