Amados de Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo: que la paz y gracia de nuestro Salvador y Redentor Jesucristo, estén plenas en su espíritu y rebosantes en su alma, amén. Sabemos por el Espíritu que son los últimos tiempos, de hecho, cada día que pasa es uno menos que falta para la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. También sabemos que está escrito que la maldad se multiplicará y que, si los días por venir no fuesen acortados, aún los justos caerían presas del mal y