Que la paz, gracia y sabiduría de nuestro Señor Jesucristo sean a todos ustedes, amados hermanos, plenos y rebosantes, de olor fragante a nuestro Padre, amén. En el pasado editorial, por permisión del Espíritu para escribir se habló sobre cómo pervertidos de las buenas nuevas usan la palabra para encumbrarse como enviados, lo cual constituye una flagrante falta a la Verdad. Ahora se verá por qué la iglesia no puede caer víctima del falso mensaje sobre la nación puesta en Ori