La oración diaria
- Cuerpo Editorial

- 13 dic 2014
- 7 Min. de lectura

(Comunión con el Padre por medio de su Hijo)
Teniendo el conocimiento de que Jesucristo es el Hijo de Dios, de que el Dios Creador de todo el universo es nuestro Padre y que tenemos morando el Espíritu Santo en nuestro espíritu, existe un remanso de paz que nos induce a tener comunión con el Señor y Salvador de nuestras vidas y nos produce el deseo de orar, porque sabemos que nos escucha y él está al pendiente de nuestra oración. Es de sumo interés del Espíritu Santo atender las instrucciones que nos dejó a través del apóstol Pablo de orar en todo lugar y en todo momento como está escrito en Efesios 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
Me han preguntado ¿a quién debemos orar? Al Padre o al Señor Jesucristo, hay diferentes discernimientos espirituales; unos responden que es lo mismo, otros señalan que al Padre y después a Jesucristo, otros que solamente al Señor Jesús, lo que si es cierto; es que debemos orar conforme nos ha enseñado el Espíritu con el conocimiento de la palabra, Jesucristo es el heredero de todo, así lo estableció Dios el Padre, está sentado a la diestra del Padre se puede leer en Hechos 7:55-56 55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.
El Padre, por el hecho de tener una figura paternalista no dejó de ser Dios, al contrario, Él enseña a través del Espíritu por la palabra del Señor Jesús que los hijos de dios se mueven con el Espíritu de su sabiduría, poder, fe, amor igual que vivió en el Señor Jesús en los momentos de su ministerio en su cumplimiento de la obediencia del mandato de Dios. Tal es la responsabilidad, compromiso y sobre todo confianza de darnos de su Espíritu para que vivamos en él, en obediencia a su palabra escrita en el nuevo pacto. Con esta aseveración se deja claro que en la lectura del nuevo testamento se encuentra la máxima voluntad de Dios para su iglesia. ¿Por qué los creyentes en Jesucristo buscan en el antiguo pacto?
Vamos a leer lo que dice la escritura en el nuevo pacto primeramente por nuestro maestro el Señor Jesús y luego por el apóstol Pablo escogido directamente por el Señor Jesús para mostrarnos su evangelio por el Espíritu Santo a la iglesia de la importancia y necesidad de orar:
Nuestro maestro el Señor Jesucristo, Ungido de Dios y Salvador nuestro nos enseña que debemos invocar al Padre del amor y misericordia y nos da una lección perfecta de comunión con nuestro Padre en Mateo 6:9-13 la forma que les enseñaba a los discípulos a orar al Padre 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. (El anterior modelo de oración será explicado en el blog de enero del próximo año) por hoy nos basta comprender que el Señor Jesús nos quiere enseñar la importancia para sus discípulos de orar al Padre como se puede leer en la siguiente parábola en Lucas 18:1-8 1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?
La oración es el contacto íntimo con nuestro Padre para invocarlo y reconocerle qué y quién es para nosotros, no se requiere ser orador o un hombre ilustrado, solo se requiere un corazón con una necesidad de él, los religiosos buscan siempre un lugar para estorbar esa preciosa comunión en cuerpo, alma y espíritu, quien anhela siempre estar en su presencia. El Señor Jesús nos enseña a orar íntimamente en Mateo 14:23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y en Mateo 26:36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. El Espíritu Santo que mora en ti te llevará a la palabra del Señor Jesucristo para discernirla y obedecerla, pero es necesario que vivas y apliques lo que te enseña la escritura y dejes de cometer todas las desviaciones de las organizaciones humanas, es difícil al principio pero te irá fortaleciendo la obediencia y las grandes promesas que están guardadas y reservadas para los que dejan todas esas tradiciones y costumbres que se han infiltrado en la iglesia. Es impactante y representa un choque a lo que estás acostumbrado a hacer, eso le pasó a los judíos cuando se enfrentaron a las nuevas buenas que enseñaba el Señor Jesús, también ahora los creyentes se enfrentan con este nuevo mensaje:
Leo y obedezco la palabra del Señor Jesucristo y hago lo que esta convenido en el nuevo pacto, o
Sucumbo a lo que se encuentra en el mundo en las organizaciones humanas que no se dejan guiar por la palabra del Señor Jesucristo y que revuelven promesas, mandamientos, y doctrinas del Señor Jesús con las promesas a los judíos
Y en la oración con fe está la solución de lo que en verdad quiere nuestro Padre.
En el evangelio de Juan, el Espíritu nos ha enseñado que guarda la plenitud del conocimiento de Dios y nos dice en Juan 14:13-14 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. El Señor Jesús revela en los tiempos futuros la gracia y el poder que le ha concedido Dios por cumplir en obediencia perfecta la voluntad de nuestro Padre y eso requiere ahora el Señor Jesús que practiquemos en obediencia su palabra, una palabra que fue encomendado por el Único y Sabio Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo, de ahí la importancia de haberle concedido sentarse a su diestra, en el cual descansa el poder de Dios y la abogacía por nosotros en ayudarnos en nuestras debilidades.
Se lee en el mismo evangelio de Juan 16:23-27 23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. 24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. 25 Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. 26 En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, 27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios.
La oración puede tratar de los planes, proyectos, dudas, de reconocer debilidades, errores, faltas, perdón, también puede incluir peticiones, ruegos, intercesiones. En fin, poner todo afán o inquietud. Lo más importante es que la comunicación sea sincera y que proceda de un reconocimiento de su Deidad y los atributos que el Espíritu te ha revelado. Como lo escrito en hechos de los apóstoles Hechos 1:24-26 24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, 25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. 26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.
Tomemos en cuenta a Él en todo asunto, no hagamos nuestra voluntad sino que reconozcamos que Él sabe lo que es mejor para nosotros. Nuestra oración debe ser diaria, matutina, vespertina y en la noche, en cualquier tiempo. Aun desde el principio del andar en Jesucristo, el enemigo quiere distraerte para que no utilices esta herramienta de poder, la cual es la oración. Vencerlo mediante ésta es el propósito principal y sabrás de los grandes beneficios que acarreas en tu vida espiritual. Forma asimismo parte de las actividades espirituales que día a día debes de procurar realizar (ver el blog Equilibrio espiritual): orar es cerrarle el paso a los males y al enemigo de Dios, es poner bases sólidas en tu vida espiritual, es alejar las tentaciones, es fortalecer a los hermanos, es sustentar de sabiduría a la iglesia, es poner en práctica la voluntad de Dios. Te recomiendo iniciar el día orando al levantarte y solicitarle al Padre en el nombre de su Hijo Jesucristo la victoria en el día que inicias. Ten en tu mente y corazón lo que dice en 1 Pedro 3:12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
El tiempo en la gloria de Dios no es impedimento alguno, la indicación es conforme a nuestro tiempo físico, el lugar no importa, ni la circunstancia, ni si estas solo o acompañado lo esencial es que tu oración debe proceder de tu amor y reconocimiento para con Dios. El amor de Dios se ha manifestado tanto en que si dejas de invocarlo en oración, el Espíritu durante tu sueño en tu inconciencia lo hará con gemidos indecibles, porque el espíritu que mora en ti requiere de la vida de Dios. Te invito a que ores constantemente, a que hagas caso al Espíritu de postrarte en su presencia y lleves una vida de victoria. Amén.




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