El Nacimiento de Jesús
- Cuerpo Editorial

- 20 dic 2014
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Para este tema seleccionaré lo vertido en Lucas 2:1-7 1 Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. 2 Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. 3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. 4 Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; 5 para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. 6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Parece algo insignificante e increíble de creer la forma que decidió el gran YO SOY el lugar del nacimiento de su Hijo, señalado para cumplir su más perfecta voluntad: darlo en sacrificio por todos los hombres de la tierra, a los ojos del mundo el suceso señalado reviste de extrañeza de que debió de hacerse de otra manera más adecuada al gran poder del Dios que creó el universo y todo lo que en él habita, el que da vida a todo lo que respira, envía a su Hijo a nacer en una forma modesta y humilde, para dar inicio del testimonio de las buenas nuevas inicia con su nacimiento.
A los ojos espirituales vemos cómo el Omnipotente y soberano de todo, Dios, pone en el corazón del emperador romano hacer el censo, así se iba a cumplir lo profetizado que de Belén sería nacido el Salvador del mundo y que viviesen en Nazaret para cumplir lo profetizado que iba a ser llamado el nazareno, lo profetizado desde la misma creación se cumple en el año escogido por Dios pero, ¿Cómo dio a luz María? Como cualquier otra mujer por parto normal, aun cuando ella fue engendrada por el Espíritu Santo por designio de Dios el parto de ella era como le correspondía en el mundo físico, ella tuvo su gestación normal y se abultó su vientre como cualquier otra mujer, cumpliéndose la profecía que se le había revelado en sueño a José como se puede leer en Mateo 1:20-25 20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: 23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. 24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. 25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.
De los muchos eventos espirituales registrados en toda la biblia este evento marca entre los tiempos del Señor, la iniciación del parteaguas en la vida espiritual de la voluntad de Dios, NO ES el nacimiento del Señor Jesús (que ocurre de manera normal) SINO es el engendramiento por el Espíritu Santo que deja ver la obra maravillosa que dio a pie a iniciar el nuevo tiempo que marcaba la redención del hombre con su Creador, no fue el nacimiento que es el efecto de dicha causa en forma visible se expresaba a sólo unos cuantos para su gozo la lectura en Mateo de esos escogidos para dar testimonio se sucede de la siguiente manera en el libro de Lucas 2:8-20 8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14 !!Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! 15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. 17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. 18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. 19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. 20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Desde hace muchos años en el mundo se celebra el nacimiento del Señor Jesús durante el mes de diciembre , como si fuese un mandato de Dios o una sugerencia del Espíritu Santo para celebrarlo, es menester indicar que dicha celebración actualmente se ve invadida por diversas manifestaciones diabólicas que en aras de empañar y opacar el nacimiento de Jesús, hacen una mezcla de ritos y creencias que no van con la escritura. La iglesia establecida en todo el orbe, jamás ha celebrado, celebra o celebrará el nacimiento de Jesús, no está establecida en la escritura del nuevo pacto. No es mandamiento u ordenamiento del Señor Jesucristo, el enemigo de Dios siempre queriendo distorsionar y envolver en sus cosas idolátricas te desvía de los verdaderas celebraciones que nos manda hacer el Señor Jesucristo y que se encuentra establecidas en el nuevo pacto y estas son: el bautismo en su nombre y la celebración de la cena y de esas celebraciones las actuales organizaciones que se dicen profesar al Señor Jesús no las realizan como debe ser y para un colmo mayor también se dejan guiar por la celebraciones del mundo y se contaminan celebrando lo que no se debe celebrar.
Está escrito que los pensamientos del Señor no son los pensamientos humanos hay un gran abismo para saber comprender la voluntad de Dios. Si tú eres creyente amigo lector deja de contaminarte de dichas fiestas que en realidad son fiestas idolátricas con el propósito de llenarte del mundo, y de las cosas del enemigo de Dios, apártate, somos libres para gozarnos y hacer fiesta siempre y cuando lo hagamos en las cosas del Señor Jesús y si no eres creyente amigo lector comprende que todo esa corriente alrededor de esa fecha no es más que una trampa mortal para creer que estas en las cosas de Dios y ni por nada estas cerca de conocer la voluntad de Dios.
El nacimiento de Jesús es solo una referencia espiritual de cómo obra nuestro Padre en el mundo, lo que el mundo tiene por sublime, Dios lo tiene por abominable, comprende que el gozo de nuestra salvación no está en su nacimiento sino en el sacrifico que hizo para pagar por nuestros pecados y esa celebración se hace como lo mandó hacer (ver blog la cena del Señor Jesucristo) su muerte en la cruz y el derramamiento de su sangre en su muerte es ahí donde está nuestro destino cargar la cruz, renunciarse así mismo e ir en pos de él.
Porque seguramente me dirán, ¡claro que vale su nacimiento, porque sin nacimiento no hay muerte!, pero les digo que sin muerte ¡NO hay nacimiento! Y ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz y buena voluntad para con los hombres! Porque la renunciación del mundo implica muerte para con éste y vida para con Dios. Dios mismo es quien se goza cuando un alma llega a través de Jesucristo a su herencia. Más por el Éspiritu es que serán capaces de comprender este asunto, tan sencillo como es y tan hermoso como lo pueden ver. Amén.

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