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Editorial 43

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 31 ene 2015
  • 4 Min. de lectura

La paz del Señor Jesucristo.


Las religiones del mundo han usurpado (en el nombre del enemigo de Dios) el lugar de la palabra del Señor Jesucristo en la vida del hombre, si algo debe quedar claro que es un desafortunado concepto religión que gramaticalmente se puede definir como ligado o atado, ésta a su vez ha sido definido por teólogos (estudiosos de Dios) como algo que les permita estar identificados en la unidad del error y del engaño.


El Señor Jesucristo vino a obedecer la voluntad de Dios, quien por profecía nos devuelve a todas las naciones el ingreso a Su misericordia y amor para alcanzar la salvación y la vida eterna en un mensaje de esperanza para vivirlo en amor y creerlo por la fe.


Jesucristo no reprueba las religiones ni las aprueba, el razonamiento anterior es muy fácil de comprender, no reprueba ni aprueba porque no existe en su palabra, no las toma en cuenta; él vino a buscar lo que se había perdido y muchos se han perdido en las religiones, su palabra es fácil de entender por el Espíritu y muy difícil para la carne y la mente, él vino a darnos libertad, a tener una nueva relación y comunicación con el Padre.


Lo más cercano a Dios es solamente invocar el nombre del Señor Jesucristo, Dios no oye el clamor del hombre si no es por medio del nombre de su Hijo, Dios ejerce su soberanía y señorío en todos los hombres. Él desea que todos vengan al encuentro con Jesucristo aun cuando no estén profetizados para alcanzar su salvación, Él da la oportunidad, conoce la voluntad del hombre, de todas sus fuerzas e intenciones, Él es el Creador del hombre y ve a su enemigo confundirse con el hombre, Él hizo nuestras debilidades y conoce los más profundos pensamientos de su creación. No hay nada fuera de Él. Por tal situación, los que han creído en el nombre del Señor Jesucristo, no se puede perder el tiempo enseñando doctrinas sino solamente al Señor Jesucristo y su sana doctrina.


Jesucristo se hizo carne, él venció al mundo no para crear una religión, sino a vivir en libertad de gozo de que somos hijos de un gran Dios, para dar testimonio de Dios en la vida terrenal de los hombres, él es la esperanza de gloria que Dios ha prometido para los que creen, Jesucristo es lo único que debe ser predicado a los hombres. Pero si estas inmerso en alguna religión: escucha la voz del Señor Jesús sal y participa de su libertad, los judíos salieron de las sinagogas y del templo a oír al mensajero del Señor Jesucristo, a Juan el Bautista y les decretó las siguientes palabras: “¿qué salisteis a ver al desierto?”, en la religión judaica ya no había cabida para dispensar la palabra del Señor Jesucristo, había que salir como en estos tiempos salir de las religiones y de las organizaciones humanas e ir al encuentro del Señor Jesucristo él los hará de recibir como miembros del cuerpo: esto es: la iglesia de Cristo establecida en todo el orbe.


Porque ¿tendría sentido de salir de nuestra forma de vida para estar enclaustrado en reglas y prohibiciones típicas de las religiones? De ninguna manera, porque por eso el espíritu ateo se ha manifestado, a causa de la excesiva “reglamentación de la voluntad de Dios” de gente perversa que crea falsas teorías y explicaciones de la salvación.


Muchos de los que se han visto apegados a las religiones siguen la misma rutina: gestión de actividades para lograr recursos destinados a la manutención del edificio denominado templo así como del líder (pastor(a), profeta, guía, cura, etc), desconocimiento total de la escritura, basando sus conocimientos en lo que les exponen sus líderes, terquedad en no cambiar o aceptar algún razonamiento opuesto a su lógica, codependencia excesiva hacia lo físico y todo lo relativo a su religión. Además enojo e ira cuando se ponen evidencias de su error doctrinal.


La libertad es el hecho de hacer el bien siempre sin temor de no hacerlo, además de la confianza suficiente de saber decir que no al mal sin duda al hacerlo. No tiene nada con la obligatoriedad de hacer o no hacer, sino que la voluntad es la que se ejerce de manera sabia, prudente y acertada. Porque no es lo mismo, por poner un ejemplo, que me obliguen a no fumar (fustigando mi conciencia porque es pecado supuestamente) a no fumar porque el Espiritu pone en mi ser no fumar, porque es dañino y en su sabiduría celestial, mi cuerpo no necesita realizar esa acción. Y aún si fumo, pues tengo la conciencia firme que lo hago con conocimiento que algún día si así lo permite Dios, se me quitará esa necesidad hacerlo y si no pasa no me condeno.


Otro ejemplo sería: no es lo mismo no tomar alcohol (porque te puedes emborrachar y de ese modo condenar) a no ser dados a mucho alcohol (es decir no abusar de la libertad implícita de tomar) puesto que el mismo Espíritu (si está en tu ser) te mostrará cuándo tomar o no tomar, siendo tu el que decides obedecer o no.


Y claro, hay cosas que NO SON PERMISIBLES en función que directamente te llevan al pecado y muerte espiritual si se practican como la idolatría, esto es, adorar cualquier cosa que no sea Dios como si fuera Dios o nacido de Él.

La religión esclaviza a tal modo que roba la identidad e individualidad al ser humano. Le despoja de su voluntad de seguir a Dios para seguir un concepto diabólico que imita pero NO ES Dios.


Así pues considérate a ti mismo y pregúntate si quieres deisfrutar de la libertad a que Cristo nos llamó para vivir aquí sabia y sosegadamente para después disfrutar con él en la vida eterna, en la verdadera libertad: la del pecado. Amén.

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