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Dios y los ateos.

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 28 mar 2015
  • 3 Min. de lectura

Amados hermanos, paz de Cristo en sus vidas. El hermano que está lejos pero cerca en el Espíritu, les escribe: la gracia del Señor Jesús sobreabunde en sus espíritus, saludos.


Ya se había explicado con anterioridad tres de los pecados más aborrecibles ante Dios, por lo cual es necesario no caer presa de ellos. Pues bien, recientemente, dentro del gran cúmulo de imperfecciones humanas disponibles a Satanás para hacer caer más en desgracia al género humano ante su Creador constituye el ateísmo, es decir, la negación de la existencia de un Ser Supremo de índole Celestial que nos rige de modo intangible.


Pero antes que cualquier comentario salga de mi mente existen la preguntas ¿Qué son?¿Por qué existen?¿En qué beneficia su existencia? Iremos paso a paso a desentrañar este misterio porque al enemigo se le conoce primero para poder derrotarle después con las herramientas espirituales proporcionadas por Cristo a través del Espíritu Santo.


Los ateos como su nombre indican son seres que no creen en la existencia de Dios como tal. Para ellos, el “concepto Dios” distorsiona toda lógica y sentido común del método científico, no explica físicamente lo físico y lo visible, lo doctrinal no concuerda con sus teoremas filosóficos y lo espiritual les resulta incomprensible al no ser medible.


Ellos asumen que el hombre nació por muchas maneras, morirá porque entienden que lo eterno no existe y sólo es un pretexto para las religiones en general tengan miles de esclavos mentales siendo ellos los libres y únicos de la verdadera verdad.


Cuando alguien les ataca, tratan de encajar a quien les discute en alguna religión para sacar su manojo de réplicas. Son personas casi siempre sabias en su propia opinión y no saben escuchar razones.


Existen porque aunque parezca inaudito, el solo negar la existencia de Dios manifiesta Su presencia afuera de ellos, aunque dentro esté el espíritu de vida dado precisamente por Dios. También existen porque son parte de la concesión de Dios dentro del “libre albedrío” para mostrar la enorme misericordia de Dios en el género humano y porque cada alma tiene una oportunidad latente en vida de confesar a Cristo como el Hijo de Dios. También existen como testimonios vivientes de lo miserable que el hombre sin Dios en su vida. Podrán pregonar sabiduría muerta a diestra y siniestra, pero al final del día sabremos que en su palabrería hueca, en su interior corrompido y vacío no hay nada sino una congénita rebeldía a Dios, su Creador.


Lo único, amados míos, que os puede aprovechar un ateo, es ser sabios para ignorar su palabrería. En el poco tiempo que he podido conversar con ellos, no resisten oír de Cristo y justifican sus pensamientos y acciones por los malos obreros, falsos profetas, falsos Cristos que ellos han visto y creen que todos son iguales. Por tanto, no caigan en sus discusiones sin fin, porque aunque el Espíritu tiene el poder de avergonzarles, también es cierto el Santo Nombre del Señor es blasfemado por causa de sus bocas insensatas y no debemos caer en su juego, a menos que haya un verdadero propósito en el Señor y esto revelado por el mismo Espíritu.


Ya el mismo Señor Jesucristo nos advirtió de su presencia cuando declaraban que él echaba los demonios por Beelzebú. Y el mismo Cristo nos dio testimonio de alejarnos esos profanos, puesto que, a menos que otra cosa suceda (esto es que Dios los traiga a los pies de Cristo en el camino de salvación) ya tienen su parte en lago de azufre en el que arderán eternamente.


Y en cuanto a nosotros no es necesario mancharnos las vestiduras con semejante podredumbre, baste ya lo que cada día trae con los afanes. Amados, ciertamente el mensaje es fuerte, pero hay muchas cosas más importantes qué hacer en la fe como para distraernos, y lo digo por mí mismo, porque aprendí esto después de discutir con muchos, que gracias a la misericordia de Dios puso en mi espíritu “Basta ya” de la misma manera que el apóstol Pablo dijera lo mismo ante los judíos y prefiriera ir a los gentiles.


El Señor Jesús viene pronto, no cedan y permanezcan firmes en la fe, que el amor de Jesucristo sobreabunde en sus corazones, Amén.

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