Jesucristo y sus santos
- Cuerpo Editorial

- 29 mar 2015
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El que tiene todo el poder existente en esta tierra y en todo el universo requiere obediencia a su palabra, Jesucristo es el heredero y sentado a la diestra del PADRE rige la fortaleza y la vida de sus santos. Se parte del testimonio vivo del que venció al enemigo de DIOS y prepárate para gozar y disfrutar de tu victoria en este mundo.
Romanos 6:22 Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
1 de Corintios 1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.
2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
Efesios 1:3-4 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
Efesios 1:15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
1 Tesalonicenses 3:13 para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
2 Tesalonicenses 2:13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,
Hebreos 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
Somos santos por el puro afecto de la voluntad de nuestro Padre, Nación santa dice en primera de Pedro, bendito sea por siempre y por todos los siglos nuestro Señor Jesús y la obediencia a su Padre, es que tenemos la dicha y el gozo de ser santos por la eternidad. Amén.

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