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Editorial 53

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 12 abr 2015
  • 2 Min. de lectura

La gracia y amor del Padre, la paz y sabiduría del Señor Jesucristo more en vuestro espíritu.


Bendito sea nuestro Padre que mora en los cielos y que nos ha permitido llegar a un año de publicar el blog la sana doctrina del Señor Jesucristo dirigido a todos los lectores que desean el perfecto conocimiento de Dios y el discernimiento de la palabra del Señor Jesucristo por el Espíritu Santo. A todo nuestro cuerpo editorial, a nuestros colaboradores hermanos en la fe de nuestro Señor Jesucristo y a todos los lectores que nos leen semana a semana las revelaciones e interpretaciones que nos enseña el Espíritu, nuestro agradecimiento profundo de todo corazón, porque no es en vano predicar el mensaje de salvación en Cristo Jesús y quiera el Señor que su palabra se predique y se publique y llegue a todos los seres humanos de nuestra época.


Algunas de las muchas diferencias que existen entre la iglesia de Cristo y la religión judaica es la de invocar a nuestro Padre. Los judíos tenían un mandamiento que no les permitía invocar el nombre de Dios en vano, esta regla hizo que los judíos siempre se expresaran con temor y buscaban otros nombres para referirse al único y sabio Dios. El pueblo judío había sido escogido por Dios no por las obras que hubiera hecho o por lo que había sido constituido ya que no fue provisto de grandes dotes, ciencias, habilidades, como a las demás naciones, Dios lo separó para que se manifestase que Él es el que escoge y que no requiere nada de este mundo, Él es el majestuoso que prevalece su voluntad y que ese pueblo iba recibir los favores sobre todas las naciones para que todas las demás restantes miraran hacia él, pero al mismo tiempo al pueblo judío le permitió para que observara el derrotero de dichas naciones y aprendieran lo bueno y desecharan lo malo, para que sintiesen la distinción que habían sido objeto por parte de nuestro amoroso y poderoso Dios.


El clero y el pueblo judío fallaron y después de muchos siglos de no entender dicha prerrogativa que tuvieron de su Hacedor, el plan de Dios para todas las naciones gentiles se puso en obra el advenimiento de nuestro Señor Jesucristo para la salvación de su iglesia, ahora es otra dimensión de amor y misericordia que traspasa todo entendimiento humano y como el único y sabio dispuso en el nuevo tiempo que cualquiera ser humano le pudiera llamarle PADRE y le podría invocar acercándose por medio del Señor Jesucristo, ya no hay reglas gramaticales, posiciones, lugar, tiempo, solo quiere tu corazón, él ha dispuesto en una ley espiritual universal sin precedentes que si tú lo llamas Padre e invocas el nombre del Señor Jesucristo, está presto a oírte con el amor y la misericordia que requieras.


El Espíritu Santo que mora en todos los que hemos creído en el nombre del Señor Jesucristo, está atento y es libre para posar en ti. A un año de publicar nuestro blog no nos cansaremos de predicar que el Padre no rechaza a nadie solo espera que tengas fe en su Hijo Jesucristo. Todo lo demás vendrá por su amor y misericordia y la salvación habrá llegado a tu vida. Amén

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