He peleado la buena batalla
- Cuerpo Editorial

- 4 may 2015
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Hay detractores de la biblia que la critican y juzgan sin ningún sentido y procuran engañar a los nuevos creyentes o creyentes de débil naturaleza espiritual en el cual aducen que es contradictoria, al parecer este tipo de comentarios se deben a la ignorancia de querer poner en un solo lado todas las acciones humanas y las virtudes humanas en la otra.
El término pelear tiene diferentes acepciones que podrían confundir la paz que desea el Señor para los hijos de Dios. En el Espíritu pelear es el esfuerzo grande y continuando que realiza una persona para conseguir una cosa o sea trabajar para hacerse un hueco en la sociedad es una pelea diaria.
El apóstol Pablo como embajador de la palabra del Señor Jesucristo le escribe a aquellos evangelistas que no dejen de rendirse ante las adversidades y los ataques del enemigo de Dios está escrito en 1 Timoteo 6:12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.
Nuestra motivación y aliento son todas las promesas que ha preparado el Señor Jesús en el camino, no es fácil el tránsito por el mundo, la gran contienda que el enemigo realiza para distraernos, debilitarnos y desviarnos de su palabra. Tenemos que tener en nuestra mente que la posición que guardamos en este mundo es la de extranjeros y solo estamos como testimonio de que nuestro Padre es el Dios real y verdadero y a su Hijo Jesucristo como Señor de su iglesia. Por lo que esta escrito en Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Un propósito de Dios en nuestras vidas es que conozcamos quienes somos y adónde vamos los que tienen un ministerio en el evangelio de Jesucristo como lo que está escrito en 1 Corintios 9:26-27 26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
No es con nuestras fuerzas por la cual actuamos en el evangelio, dejemos que Él obre en su Espíritu en nosotros, es lo mejor y lo perfecto. Los resultados son maravillosos porque él tiene el control de todo, debemos siempre esperar en Jesucristo, en el cual su obra es más fuerte que cualquier potencia como está escrito en Colosenses 1:29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.
No trabajemos en nuestras fuerzas esperemos siempre la fuerza del Señor Jesús en nuestro Espíritu, quien en nuestro interior se mueve a pelear en pos de seguir en la obediencia y labor de su palabra.
El fin llegará, el día en que todas nuestras fuerzas y energía física se acaben para dar paso a la partida de este mundo y confiese todo hombre dedicado a la difusión del evangelio de Jesucristo lo dicho por el espíritu en 2 Timoteo 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Amén.




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