top of page

El gran mandamiento del Padre a sus hijos

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • 9 may 2015
  • 4 Min. de lectura

Uno de los yerros que cometen los creyentes en Jesucristo es no atender lo que el Espíritu les enseña y se guían en muchas ocasiones por los que están al frente convirtiéndoles al error y a no estar sustentados en la roca. Generalmente he oído en infinidad de ocasiones a diversos creyentes que se encuentran confusos en estabecer cuál es el mayor mandamiento que Dios ha dispuesto para el hombre en la presente generación. El blog buenas nuevas la sana doctrina del Señor Jesucristo escribió en su blog (A el oíd) el máximo mandamiento para sus hijos en la fe del Señor Jesucristo.


En Marcos 12:28 se establece en un pasaje la pregunta que hace un escriba de la religión judaica al señor Jesucristo ¿cuál es el primer mandamiento de todos? Esta pregunta la hace un judaico, la hace en el tiempo de la ley y el Señor Jesucristo vino a cumplir la ley en obediencia al Padre. Esta pregunta tiene vigencia solamente en ese tiempo, llega a nosotros como testimonio que Jesucristo vino a su pueblo y estos no lo escucharon, esta contestación de parte del Señor Jesucristo es exclusivamente para quien la preguntó, reuniendo en el entendimiento espiritual de los ahora hijos en la fe, que esa respuesta no es para nosotros sino que es para los judíos, porque así lo establecía la ley mosaica, Abraham amigo de Dios reverenciaba a Dios y no le fue impuesto este mandamiento porque él era el padre de los de la ley y los de libertad, debe quedarte claro este mensaje o has contristado tu espíritu que no lo dejas que te muestre esta sabiduría de parte Dios.


“OYE ISRAEL” Jesús dijo; no dijo “oye iglesia, u oye manada pequeña, u oigan hermanos, u oigan hijitos” como después lo dice en algunas ocasiones el Espíritu, la respuesta para los judíos es que la contestación para esa pregunta debe escucharla el pueblo judío. Luego dice: “el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”. Aunque Él sabe que es el Hijo de Dios, se incluye sin embargo como hijo del hombre para ser judío en ese momento (él no quebrantó la ley) y continuó diciendo: “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento mayor que estos en la pregunta de un judío y su contestación en términos solamente judíos. Este pasaje debemos de leerlo para conocer la magnitud del amor al Padre por la iglesia.

El nombre que vino a revelar Jesucristo a los de su iglesia es al Padre, para nosotros Dios es nuestro Padre, así lo conocemos y así lo invocamos, nuestro principal y único mandamiento de nuestro Padre es: a él oíd, a Jesucristo el Señor, Salvador, Maestro él es nuestro prójimo él es el reflejo de nosotros ante el Padre. Nosotros no podemos amarle como se los había dicho a los judíos, porque ellos no tenían el Espíritu Santo, su Espíritu está en nosotros y sabemos que él nos amó primero, desde antes de la fundación del mundo él nos escogió para que fuéramos sus hijos por haber creído; él no quiere sentimentalismos vanos y pasajeros, quiere un genuino amor reflejado en nuestra obediencia, nuestra fe y esperanza para que la prodigemos con amor a los que nos rodean, no con fuerzas o mentes humanas sino por el Espíritu Santo.

Así que si oyes decir alguno que se dice ser de Cristo, exhórtale con amor en esta palabra del mandamiento del Padre para sus hijos que es “oíd a Jesucristo, obedeced a su palabra y ponedla en práctica” para que seas perfecto delante de Dios. Tú no eres un escriba de la ley, tú no eres de la ley, no puedes aprender esta lección para los judaicos.

Para los hijos de Dios el Señor uno es, ahora en el Espíritu está el Señor Jesucristo y su Espíritu Santo

Esta lección será en otra ocasión. Lo más importante de la lectura de este pasaje es que comprendas que los judíos (conociendo la sabiduría de Jesucristo y en lugar de reconocerle como maestro) terminaron matándole para ocultar la luz que resplandecía de sus enseñanzas por sus torcidas y desviaciones a una ley impuesta para que se manifestase el amor de Dios sobre toda cosa. Si hubieran cumplido con el primer mandamiento estarían cerca del reino de Dios, las parábolas dichas por el Señor Jesucristo las hubieran comprendido para reconocer que él es el prójimo de ellos, y no atendiendo a su sabiduría llevaron el plan más vil y aborrecible de nación alguna no recibirlo, negarlo y matar al Hijo de Dios. Al enviado de su Dios. Y tú si sigues contaminándote con las enseñanzas del mundo te haces igual a esos judíos.

La enseñanza que le damos a los que creen en Jesucristo como Señor o como Hijo de Dios es que lean el nuevo pacto y dejen el antiguo pacto, haz lo mismo y gózate en la sana doctrina del Señor Jesucristo. Amén.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page