LUCAS 4
- Cuerpo Editorial

- 24 may 2015
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Estos tres pasajes bíblicos descritos más adelante los guardo desde mi niñez espiritual como una fuente inagotable de la sabiduría de Dios pues me fueron introduciendo a un conocimiento espiritual acerca de las diversas formas y manifestaciones en que actúa nuestro Señor Jesucristo. De hecho, corrobora lo dicho en la carta de Santiago “la fe sin obras es muerta“ transcribiremos el primer pasaje de esta selección de versículos en Lucas 4:38-39 38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella. 39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.
El Señor Jesús enseñaba en las sinagogas judías, confirmando que su misión era salvar a los judíos, esto demuestra el amor del Padre a su pueblo elegido, acto seguido entra a la casa de Simón quien es Pedro, él estaba casado. Con esto, echa por tierra la castidad de los que practican religión de castidad, la suegra de Pedro está enferma y ruegan por ella ¿quiénes? Sus familiares. Él luego se inclina y reprende la fiebre y la fiebre la dejó. La lección es que ella se levantó y le sirvió al Señor. No hay convalecencia, ni secuencias de dolor: la palabra de Jesucristo es al instante, quienes hemos sanado en el Señor Jesús sirvámosle; está escrito. Algunos detractores de la escritura dicen que Simón era un fariseo y que no se refería a Pedro, como puede describirse en Lucas 7:36-40 36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.
El nombre de Simón (con el significado de oír) era un nombre común en la nación judía y sin duda este pasaje no es el mismo y no corresponde al primero que se menciona, el desarrollo de este episodio bíblico claramente da referencia que se trata de dos casas diferentes.
En los siguientes versículos hay una tremenda aseveración que el mundo científico ha contrarrestado lo que se encuentra escrito: 40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. 41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.
Al ponerse el sol es una declaración común por los seres humanos pero estas palabras están dichas por el Espíritu Santo, quien participó en la creación y está escrito que: primero hizo la tierra y luego las lumbreras (sol y luna) hay un gran misterio y esto lo veremos en un blog subsecuente. Lo cierto es que en el pueblo judío había muchos enfermos y Jesús en su misericordia y compasión por su pueblo imponía manos sobre cada uno de ellos y sanaban. Porque los hermanos que cuentan con el don de sanidad, no imponen manos, es necesario hacerlo para testimonio de los del mundo. Hoy queremos agregarlo con oración y en verdad, si contamos con el Espíritu de Dios con sólo imponer las manos a un enfermo sanará.
En el siguiente versículo describe que muchos endemoniados salían de los cuerpos de algunos, diciendo: “tú eres el Hijo de Dios”, esta lectura me llevó a cuestionar el significado de Hijo de Dios y cómo es que manifestaban esta verdad dichos espíritus. Y no tiene otra explicación lógica que la de que dichos espíritus han estado desde el inicio de la creación y han conocido el inicio del misterio de la venida del Señor Jesucristo y que tenía una alta misión para los hombres. Por la cual el Espíritu ha retenido dicho testimonio para que creamos y proclamenos que Jesucristo es el Hijo de Dios. ¿Por qué Jesucristo los reprendía? Porque los judíos no podían oír dicho testimonio y su ministerio hubiera sido más corto si se expandiera dicha verdad. Hoy en nuestros tiempos esta verdad la ha tratado de ocultar el enemigo de Dios y la otra gran verdad que trata de ocultar es que nos proclamemos hijos de Dios por la fe en Jesucristo.
El blog las buenas nuevas de la sana doctrina del Señor Jesucristo a la luz tiene como misión fundamental de vida espiritual declarar la siguiente verdad para todos los lectores:
1.- Jesucristo es el Hijo de Dios
2.- Dios es nuestro Padre
Y todos los creyentes en Jesucristo somos hijos de Dios por la fe en el Señor Jesucristo.
Por último, 42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos. 43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado. 44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.
Hay que estar en el desierto para reflexionar y meditar es de sumo interés que nos demos espacio y tiempo para meditar, nos ayuda a proseguir nuestros objetivos y metas. Qué gran manifestación de dicho segmento del pueblo, no querían que se fuera de ellos, tenerlo cerca lo contemplaban como una bendición, Jesucristo les dice es necesario predicar el reino de Dios a otras ciudades, que confianza tenía el Señor en la fe hacia él, no es necesario su presencia física sino la del Espíritu al cual todos debemos anhelar. Después dice su participación en esta misión: él es el enviado, el Padre es quien lo envió. ¿Por qué complicarlo y enseñarlo de diversas formas? El Señor Jesucristo es el enviado para dar las mejores buenas nuevas que un ser humano haya oído: Dios es nuestro Padre, Jesucristo es el Hijo de Dios y nosotros somos hijos de Dios por la fe en el Señor Jesucristo. Amén…




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