Editorial 61
- Cuerpo Editorial

- 22 jun 2015
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La paz del Señor Jesucristo en vuestro espíritu
Por difícil que parezca, la encomienda de los hijos de Dios por la fe en Jesucristo es estar contra la corriente del mundo pues no somos de aquí. Estamos por testimonio de la verdad (la palabra del Señor Jesucristo) y del verdadero (El Padre único y sabio Dios), no somos religiosos, somos de la libertad. Estamos en el mundo, pero vivimos en el reino de Dios, no enseñamos sabiduría humana, sino la sabiduría de Dios, no nos interesa lo visible, sino lo invisible, por causa del testimonio somos ciudadanos de nuestra nación, pero pertenecemos a la nación santa de Dios. Nuestra esperanza en la vida eterna es de gozo, no de realizar cosas del mundo, somos templos del Espíritu Santo, no está fuera de nosotros como lo predican los insensatos.
Somos redimidos, reconciliados, justificados y perdonados por Jesucristo una sola vez, no todos los días como lo pregonan los ignorantes, somos los santos de Dios, apartados para toda buena obra en la palabra del Señor Jesucristo y no en las obras de la carne o del hombre, estamos en la verdad en Jesucristo y en lo verdadero el Padre. Da testimonio el Espíritu Santo.
Hoy más que nunca la iglesia de Cristo debe de proclamar el evangelio a las nuevas criaturas, principalmente a la niñez y a los jóvenes, los adultos y las personas de la tercera edad son difíciles de evangelizar, su mente y corazón se quedan con la vida que han llevado. Hagamos de los niños nuestra meta para publicar y hacerles llegar la verdad, a los jóvenes dirijámonos con un mensaje de esperanza de un nuevo comienzo en su edad, hablémosle de Jesucristo y la vida eterna y de su reino en el reino espiritual.
Dios, por medio de Jesucristo, estableció que de los niños es el reino de los cielos y de los jóvenes se encuentran en su etapa más prolífica e inquieta por conocer la verdad, nada hay más falsos caminos que en la niñez y en los jóvenes. El enemigo de Dios se vuelve tras ellos con más engaños y seducciones para desviarlos del camino. Hay que enseñarlos a buscar, a mantener el espíritu de investigación de las cosas del Señor Jesús es nuestra tarea espiritual, sostengámonos en una misma dirección niñez y juventud antes que sea demasiado tarde.
Ayudémosles a tocar la puerta, a entrar por la puerta y conocer el amor de Jesucristo por los niños y los jóvenes, es la voluntad excelsa de nuestro Padre que nadie se pierda y vengan al camino de la fe, esperanza y el amor. Amén.

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